Abismo entre rascacielos

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Abismo entre rascacielos

 

 

El Fantasma Sin Forma

 

(Martha Elisa Camacho Alcàzar)

 

 

 

 

…Estoy mas que harto, en muchos sentidos, de los dos, lo sabìas?

 

 

Guardamos silencio. Abismo entre rascacielos, el aire permanecìa tajante y claro en el atardecer. Londres se perfilaba màs allà de Doggen’s Fourth Island. Pensè por un momento ¿Còmo defines un sentir? Nunca bastan las palabras y a veces, toda la mùsica no era suficiente.

 

 

De pronto, recordè los cuadernos garabateados de tinta roja ; hacia mucho que todas esas ideas de suicidio y autodestrucciòn habìan desaparecido. Ya no eramos aquellos chicos de traje negro, corbata roja y melena tràgica.

 

 

La sonrisa de Huxley me hizo darme cuenta de que sabìa que yo no le habìa hecho el menor de los casos. Chasqueò los dedos frente a mis ojos, como quien despierta a un hipnotizado.

 

 

-Y bien?

 

 

Tuve que volver a la realidad.

 

 

Nuestros traseros le pertenecìan; nuestras almas, tambièn. Habìa pagado a Brian por bañarnos y pagaba los mèdicos de mi madre; y la sicoterapia de Gee. Y mis transfusiones de factor P y el inhalador de Mikey. Los seguros de Ray para las motocicletas y las deudas de juego de Bob. Pagaba todo, organizando nuestras vidas, manejàndonos a su antojo, masterizaba nuestra mùsica y se encargaba de nuestros conciertos e incluso, de responder hasta al ùltimo fan, en el lugar màs lejano del planeta. Y, lo màs importante, nos hacìa creer que èramos nosotros los que dirigìamos todo.

 

 

Gerard entrò, poniendo su mano en mi cabeza, sonriendo, esplèndido como siempre.

 

-Despierta, pequeño…dònde andas?

 

 

Tomò mi mano; me llevè la suya a mi boca y mi frente, càlida y suave. Y es que el jetlag me estaba haciendo pedazos. Hux me enfurecìa. Jalè a Gee hacia mì y lo besè de lleno; me correspondiò con ternura, pero me separò de èl, haciendo una mueca; ambos nos enfrentamos a nuestro torturador.

 

-Decìas, Steven?

 

 

Hux se quitò los espejuelos. Nadie lo llamaba jamàs por su nombre. Notè el azul increìble de sus ojos y su sonrisa siniestra, invisible tras la imagen de geek pacìfico que tomaba con los espejuelos puestos. Nos diò la espalda y se aproximo al ventanal, donde la noche tomaba posesiòn de Londres, riendo en voz baja. Advertì que, pese a no ser tan alto como Gerard, su sombra se proyectaba hacia el interior, hacièndolo ver mucho màs grande, ominoso…

 

-Way…dèjame hablar con Frank, por favor.

 

 

Asombrosamente, Gee le obedeciò, guiñàndome un ojo, como si el asunto no fuese grave, como si sòlo fuera a recibir una reprimenda del director. Cuando quedamos solos, Hux se volviò hacia mì, recargàndose en el borde de la ventana. Era increìblemente esbelto y parecìa fràgil; de repente, me quedè pensando en cuantos años podrìa tener. El cabello pajizo le llegaba a los hombros y no tenìa una sola marca que declarase su edad. No sè por què eso me diò escalofrìos. Tenìa presente esto; yo era un niño y en ese entonces, Huxley ya era una leyenda.

 

 

Me ofreciò un cigarro, pero me neguè. Arrojò la cajetilla sobre la mesa, encendiò uno y calò el cigarro, despacio. Puso sus manos –notè que no tenìa una sola marca en ellas, no como las mìas, encallecidas en la punta de mis tatuados dedos, por tanto tocar la guitarra- sobre la mesa y me mirò directo a los ojos. Suspirò. Me sentì mas pequeño de lo que soy.

 

 

-Frank…que es lo que crees que me importa? La lentitud de los humanos aùn me asombra!! Supones que me molestas con esto?- señalò las fotos sobre el escritorio; Gee y yo nos estàbamos besando- Anda, bèsalo. Hazle el amor en pùblico, si quieres. Hagan todo el show que gusten, mi problema es protegerlos y sacar adelante la banda. No es atarlos ni soy su niñera; es su sistema de ètica, Frank. Son cosas de humanos y yo no creè el sistema. Brian es sòlo mi empleado y si Eve, la empresaria que contrataron para la boda, le ha vendido la noticia a todo el mundo sòlo quiero saber cuàl es la parte que le toca a la empresa y punto…

 

 

Lo mire, con rencor. Brian nos habia dado ordenes de desmentir la boda y al negarme, Huxley nos llamo; tendria que llevarnos a Londres, para que nos diesemos cuenta de nuestra delicada situacion. Sus palabras me desconcentraron.

 

-Hux, estamos aquí por que tu lo ordenaste… pero quiero que sepas…

 

 

-…Que te parece una estupidez injusta? Un atentado contra el amor? Un ataque de frente contra el libre albedrìo, contra la forma de amar como se te dè la gana?- su risa me hizo temblar- y crees que no sè eso, pequeño de los ojos verdes?- tosiò un par de veces- mira, intentarè explicàrtelo. Su feliz idea no nos afecta en absoluto. Ni siquiera como banda. Los fans se moriran de gusto y serràn pocos los que los dejen de lado; llevan años esperando que esto ocurra, incluso hay quienes rezan por ustedes para que ello pase. Podemos organizar una boda que sea digna de un prìncipe de Gales- me guiñò el ojo- y una gira de conciertos conmemorativos. Podemos hacer un àlbum especial sobre ello. No, te equivocas; la boda de ustedes puede ser un acierto enorme, genial; abrirà las mentes de un montòn de estùpidos condenados y enfrentarà a los jòvenes gays contra sus padres, permitiendo mayores canales para la libertad…

 

 

Me asombraban sus palabras, porque era lo que yo habìa escrito en mi blog personal –claro, no bajo mi nombre. Me quedè mudo.

 

-Y, de paso, estaràs con el amor de tu vida y te dedicaràs a lo que màs amas, a la banda y a èl…què puede faltar?

 

 

No pude dejar de notar el sarcasmo en su voz, pese a la amabilidad de sus palabras. Sin embargo, estaba de acuerdo conmigo; què se traìa entre manos?

 

Contestè de la forma màs diplomàtica posible

 

-Gracias por tu apoyo, Hux…no sabìa nada de esto…podemos volver a Nueva Jersey? Nos esperan mis padres para navidad…

 

 

Me mirò, entreabriendo los labios, sonriendo.

 

 

Y entonces, lo supe todo. En el largo desmesurado de los colmillos y en el losange de sus ojos, cada vez mas alargado.

 

Me tomò de los hombros y me tirò sobre el escritorio, sacàndome el aire, dejàndome imposibilitado para pedir auxilio de forma alguna. Ni siquiera pude intentar defenderme; fuè muy ràpido e inesperadamente fuerte. Vì cuando las càmaras de seguridad se apagaron y mi ùltimo pensamiento fuè para Gerard, antes de sentir la mano de Hux rompiendo el cuello de mi camisa y su boca en mi cuello y las dos teas ardientes de sus colmillos, clavadas en mi piel; el chorro càlido de mi cuello manaba sin  que apenas el vampiro hiciera esfuerzo para succionarlo. Pero su rostro no se volviò monstruoso, sòlo sumamente pàlido y sus ojos se hicieron un fuego azul intenso; escuchè un latir lejano, era mi propio corazòn.

 

 

Huxley me soltò y me dejò caer sobre el escritorio. Recuperò la compostura en apenas instantes, dejàndome azorado, indefenso…y muy dèbil.

 

Me volvì a mirarlo, sumamente mareado aùn por la pèrdida de sangre. Toquè mi cuello; donde estuvieran las heridas, sòlo quedaba una cicatriz apenas palpable. Descubrirlo vampiro ni siquiera me sorprendiò.

 

 Sonreìa, mientras se lamìa los labios, dejandolos hùmedos y sin una gota de sangre. Mi sangre.

 

 

-En què estabamos? Ah, si, en que puedes casarte con Gerard Way, Frank Iero, si asì lo deseas…como te has dado cuenta, ustedes son dos iguales, asì como yo soy…lo que soy…- se riò, divertido- que es cosa que olvidaràs cuando hayas despertado…-se acercò a mì y rozò mi mejilla con sus dedos, perfectos, frìos; no pude moverme. Ni siquiera podìa enfurecerme- sòlo te he pedido que pienses…y para eso, te bebì un poco, para que puedas hacerlo claramente…veràs, morderte no te volverà uno como yo , in your dreams, tus heridas ya sanaron…pero èste…pequeño trance cercano a la muerte…te harà ver…cosas. Y me gustarìa que intentaras comprenderlas. Si, despuès de eso, aùn quieres casarte con Gee, me encargarè no sòlo de que todo sea perfecto, sino de que todos los sueños de “ambos” se cumplan, siempre y cuando, estès seguro de que son de  los dos…

 

 

¿De què diablos me hablaba? Fuè Gerard quien me pidiò que nos casàramos, quien me dijo que estaba harto de la clandestinidad y de fingir lo que no èramos. Fuè el quien me confesò su amor, cuando yo habìa perdido ya, hasta las esperanzas de tenerle cerca, aunque fuera en el escenario. Y de èl habìa partido la iniciativa de rebelarnos y mandar al demonio a su madre y con ella, a todos los fòbicos que quedaran en la humanidad, casarnos y ser felices a nuestro modo.

 

Y yo no iba a decirle que no; cualquier cosa mìnima en ese sentido, habrìa colmado mis sueños màs desaforados.

 

El mundo pesaba sobre mi pecho; Huxley me tomò en brazos y me dejò  en el sofà italiano, arropàndome con una manta de piel azul. Besò mi boca; pude sentir sus labios helados. Y se puso los espejuelos, de nuevo, volviendo a ser nuestro pacìfico empresario, saliendo de la oficina despuès.

 

Desde donde estaba, podìa ver las luces de la ciudad y las nubes llegando desde alguna parte. Al poco rato, una lluvia pertinaz comenzò a golpear los cristales. Pero no sentì frìo. Y la manta era càlida y agradable…y tenìa el mismo perfume de Gerard…con toda seguridad, Huxley habìa pensado en eso…

 

 

…Escuchè la voz de Ray. Y escuchè a Gee vomitar.

 

-Demonios!! Para de una vez!! Frank, no puedes detenerlo?

 

Mirè a Gee, doblado sobre sì mismo, en el piso. Lo que fuera que salìa de su estòmago no era licor; era de color azul. Escuchè a mi corazòn al romperse de angustia; Gee habìa tomado barbitùricos de nuevo., Por si fuera poco, tambièn se habìa cortado las muñecas. Y correr al hospital, a toda velocidad, y limpiarle la sangre y coserlo y sostener su mano por dìas y noches, hasta que volviese del delirio y del coma. Y lavar su rostro con la esponja y mirar sus ojeras verdaderas, no pintadas, con el dolor y el desprecio de sì mismo como una segunda piel encima, màs ìntima que cualquier maquillaje.

 

 

-No podemos seguir asì- aclarò Bob- si no consigues hacerle ver las cosas, Frank, dejarè la banda…

 

Ray bajò la mirada. Mikey tampoco dijo nada màs. Gee permaneciò dormido o fingiò dormir.

 

Fuè en ese momento y no antes, cuando decidì que harìa todo lo que estuviera en mi mano para hacerle ver cuàn brillante, bueno y capaz podìa ser. Porque creìa en èl…

 

 

-Estùpido!!! Còmo no te das cuenta??

 

Los histèricos gritos de Jami me enfurecieron

 

-Te has vuelto loca??? Sòlo somos amigos y èl me necesita ahora…

 

-Estàs enamorado de èl, Frank!!!

 

La mirè; el maquillaje se le habìa corrido con el llanto. Nuestra hija dormìa en su cuna, tras ella. En la paz del rostro de la bebita, comprendì de pronto que Jami tenìa razòn. Amaba a Gee por encima de cualquier cosa o persona. Alcè a la niña, con cuidado de no despertarla y se la entreguè a su madre.

 

-Vete. Te darè lo que quieras y necesites, pero vete. Ya mismo. Olvida que me conociste, olvida todo…

 

Y Jami no dudò un solo instante. Ni siquiera volviò la vista atràs.

 

 

La voz de Agnes, me sorprendiò, en la sucesiòn de alucinaciones

 

“Se reconstruirà, Frank, no te preocupes. Una vez que resuelva la suma de todas sus frustraciones y sepa què es lo que estaba buscando y lo que quiere, dejarà atràs el intentar matarse…no temas tanto por èl…eres tù el que me preocupa…”

 

La sicoterapeuta se desvaneciò en el aire

 

 

Tras ella, los dos mèdicos

 

-Tu sangre sigue muy alterada, Frank; hay cada vez mas marcas de la hipertrofia en tu piel…

 

-Para eso son los tatuajes

 

-Terminaràs totalmente cubierto de ellos!!

 

-No importa

 

-El hierro de la tinta podrìa afectarte…

 

-Pero cubrirà las marcas, verdad?

 

-Efectivamente. El resto de tu piel permanecerà sana, aunque fràgil y delicada.

 

Asentì. No me importaba. De cualquier forma, sabìa que iba a morir joven; lo habìa sabido siempre. Sòlo querìa que, el tiempo que me quedara, fuera capaz de ver a Gee realizar todos sus sueños…

 

 

Y era cierto que, desde que habìa vuelto al tablero de dibujo, lo notaba màs lejano. Y tambièn era cierto que no me besaba ya en el escenario, debido a que los fans prestaban mas atenciòn a ese show que a las canciones mismas.

 

 

Tambièn era verdad que Gee habìa intentado infructuosamente, mas de una vez, relacionarse con otras chicas…La visiòn llegò claramente; Gee no me amaba como yo a èl, era obvio. Y eso no me habìa importado jamàs…antes. Cerrè los ojos. Mirè los ojos frìos de Huxley y su sonrisa cìnica.

 

 

Era verdad. Una vez que Gee lograse lo que querìa –incluso, por ejemplo, que una mujer lo amara- me seguirìa amando a mi?

 

 

El monitor de plasma que Huxley tenia en su lujosa oficina se encendiò sorpresivamente. En èl, pude ver a Huxley conversando con Gee, en la otra habitaciòn. Arrastràndome, hallè el mando y subì el volumen.

 

 

-…pero Frank me ama…

 

-Eso es seguro. Pero no voy a permitir que un pleito de casados termine con un proyecto que les ha costado una vida…lo amas tu?

 

Gee asintiò y yo sentì que mi escaso pulso se aceleraba; si Huxley intentaba demostrarnos lo contrario, estaba equivocado. Como si leyera mis pensamientos, Huxley mirò a la càmara, sonriendo. Se frotò un largo colmillo con un dedo pensativo; y Gee no lo advirtiò.

 

-Què le vamos a hacer?- se levantò y palmeò la espalda de Gee, abrazàndolo con aparente afecto- es muy difìcil hallar a quien te ame de por vida; les felicito…

 

Gerard se dirigiò a la puerta. De repente, se volviò a Huxley

 

-Entonces…para què nos trajiste? Y Dònde està Frank?

 

-Ah, parece que el jetlag le hizo efecto, se quedò dormido en mi oficina…les traje porque querìa escuchar su defensa personalmente. No todos sostienen sus convicciones…sabes que cuentan conmigo; dì a Evelina que se reporte con Brian, para poder tener a los medios listos…cuàndo es el magno evento?

 

-En año nuevo

 

Huxley asintiò, recargàndose en su enorme sillòn, los codos apoyados en la mesa, unidas las puntas de sus inteligentes dedos.

 

-Muy bien. Dos meses; prepararemos todo…vè y despierta a Frank- sonriò. Lucìa encantador cuando sonreìa, cosa que hacìa muy rara vez- y felicidades, nuevamente…

 

 

Recuerdo cuando Gee entrò y me tomò en brazos y me cubriò de besos. Ignoraba què estaba tratando de demostrarnos Hux…pero al menos habìa logrado convencerme de que realmente, Gee y yo nos amàbamos.

 

De repente, escuchè otras voces, al interior de mi mente

 

 

“Para què lo contagiaste??”

 

 

La risa de Huxley, luego

 

 

“Porque es hermoso. Y porque Gerard no se lo merece. Cuando eso termine –porque terminarà y lo sabes, todos ellos acaban por morir- lo traerè a mi lado…”

 

 

La otra voz

 

 

“Y yo?”

 

 

Huxley, de nuevo

 

“Tu naciste como yo, Faris. Tienes todas las prerrogativas y eres un vampiro verdadero, no un patètico remedo emo. Jamàs cometeràs los errores de esos dos. Hay tiempo…incluso para tu propio triunfo…no deberìas preocuparte. Yo no lo harìa”

 

 

El dolor en mis sienes fuè apenas una punzada. En el siguiente instante mirè el cielo nublado, amaneciendo. Por alguna razòn, percibì al sol como amenaza…pero la sensaciòn pasò de inmediato. Los ojos de Gee me hicieron olvidarme de todo. Què diablos hacìa en esa oficina?

 

 

“Because

 

If you believe this is the start of something beautiful

 

Well,

 

Think again”

 

Steven Wilson. Porcupine Tree

 

 http://es.youtube.com/watch?v=yH89X-3sNxY

The start of something beautiful, Porcupine Tree 

 

p.d. Frank Iero y Gerard Way, as themselves. Esta es una historia de ficciòn y lo que cheque con la realidad es pura coincidencia .Steven Huxley està calcado de Steven Wilson, al que podràn ver en el video. Esa mùsica se usò para escribir este shortcut. Ah, podès suponer quien es el ùltimo vampiro que habla con Huxley, si me habèis leìdo. Este cuento intenta crear una poca de turbulencia, de la misma forma que el anterior generaba un  efecto mariposa. El link para DeviantArt abajo:

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