A todas las madres (homenaje para el Día de la Madre)

A mis lectores hispanoamericanos les comento que en Argentina el tercer domingo de octubre se realiza -como en distintos puntos del planeta- un homenaje a las madres, instituyéndolo su día. A ellas, a nuestras madres, va dedicada esta columna:


 

En el Día de la Madre

 


      Sentirse madre es el regalo más hermoso que Dios ha ofrecido a la mujer. Y digo “sentirse” y no “ser”, porque “sentirse madre” es el don divino. Por ello, también hay madres que sólo lo son de corazón y que, por esos caprichos injustos de la vida no engendraron un hijo, pero su instinto maternal las llevó a adoptar un niño. Además, ¿quién no tuvo una tía que lo trató como una madre? Quizá su destino no le dio una pareja, negándole el hijo propio… ¿Y aquéllas maestras para las que fuimos sus hijos?
  
     Al decidir este homenaje en el recuerdo de mi madre, dedicarlo también a mi hija madre y a todas las madres en su día, y enfrentarme a la hoja en blanco, me pregunté cómo abordar un tema tan trillado y a la vez tan trascendental, como si de él emanara lo humano y lo divino. ¿No está todo ya dicho? ¿Cómo lograré encararlo sin quitarle algo de su íntima nobleza? ¿Qué fuente me dará palabras nuevas para enfocarlo, sin caer en lo trivial?...
     Desearía poder expresar lo mucho que me sugiere la palabra “madre”. Fue menester haber llegado a la madurez de la sensibilidad para poder escribir, medianamente siquiera, sobre quien me dio el ser. Creo que solo un hijo que, por razones de edad empieza a considerar a sus padres de un modo paternal (o maternal), como si la existencia fuera dándose vuelta, puede apreciarlos en su valor exacto, porque los ve a través de toda su vida, de toda su experiencia y de todo su amor. Si bien creo haber llegado a esa edad del equilibrio, no sé si podré lograr este anhelo de escribir mis sentimientos. Me sería antipático emplear remanidas frases literarias y me vería rebuscado. Para escribir sobre la madre no veo la necesidad de sentirme un literato. Todos, al hablar de la madre, lo hacen en cierto modo de la suya; y tienen algo maravilloso que contar; es a la vez algo simple, porque lo da la sinceridad del sentimiento expresado. En vano la rutina pareciera amenguar su importancia vital.
   Todas las madres, desde el comienzo mismo de la humanidad, están ligadas a la vida de nuestra especie...
     Pero viajemos un poco a través del tiempo:
     Desde la más remota antigüedad, la historia está llena de todo tipo de madres, y por sobre ellas está María, la madre de Jesús. La literatura de los pueblos y de todas las épocas, incluyendo la Biblia, nos presenta historias de madres ejemplares; la tradición popular también está saturada de ellas. No olvidemos tampoco a la madre anónima, la de los hechos cotidianos, que no sabemos recordar especialmente, y, sin embargo, la vemos todos los días en los supermercados, en el colectivo, a la salida de la escuela de sus hijos, etc., ya vestida con sencillez, ya pobremente, ya con elegancia y hasta con lujo, pero en la que, cualquiera fuere su indumentaria, en ella palpita su condición de madre. Esas mujeres, madres anónimas, tan distintas entre sí no solo en su vestimenta, sino también en la inteligencia, la educación, la religión y hasta el color de su piel, en una cosa están siempre de acuerdo, como si en ese punto un solo corazón las animara: cuando se trata de sus hijos; ahí sí, todas se comprenden.
  
     Salvo raras excepciones, el niño se acerca al ideal que imaginó su madre; pues cuanto se aprende en la edad temprana jamás se olvida. Ella fue su primer amor, su primera maestra y su primera guía. Todos los otros amores humanos suelen olvidarse, ese no. Quienes no tuvieron en su niñez la dicha del calor de su madre, no saben más que indirectamente qué es la ternura. Sin duda ha habido y habrá madres malas, y esta desconcertante anomalía, aislada por cierto, sólo es atribuida a la enfermedad de la mente y del alma; porque la madre solo puede ser asilo de pureza, de consuelo y de paz.
   En todas las épocas, si hubo héroes, egregios varones, tampoco faltaron mujeres que, siendo madres, tuvieron iguales derechos a la consagración histórica, llenando un momento crucial, y sus acciones fueron decisivas, tan decisivas que resultaron excepcionales.
   Si revisáramos la historia en detalles, nos encontraríamos con muchos actos fundamentales en los cuales mujeres y madres tuvieron mucho que ver, no solamente en los casos en que los héroes acometieron empresas temerarias por su amor, sino que daríamos con muchas hazañas realizadas gracias a la entereza de algunas madres que merecieron un primer plano en la crónica de la historia.
  

     Tengo a la vista unos versos del extenso como excelente poema “Digo el llamado”, del desaparecido poeta sanluiseño Antonio Esteban Agüero, que narra en este fragmento el sacrificio de una madre a la causa Sanmartiniana. Los transcribo: “... para ir hasta el valle de Las Chacras/ donde oficiales anotaban levas./ Y hasta había mujeres que llegaban,/ con vestidos de pardas estameñas,/ al umbral de Dupuy para decirle:/ «Vuestra merced conoce mi pobreza,/ yo no tengo rebaños ni vacadas/ ni un anillo de bodas, ni siquiera/ una mula de silla, pero tengo/ este muchacho cuya barba empieza»...”

 

Nota de autor al lector extranjero: Al decir “causa sanmartiniana” me estoy refiriendo -remontándome al siglo XIX- a la gesta patriota americana del prócer argentino del siglo XIX General don José de San Martín, libertador de Chile y Perú. Al nombrar en la poesía a Dupuy, me refiero al gobernador de San Luis, don Vicente Dupuy, reclutando hombres parta la gesta libertaria de los Andes.

 

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Comentarios:

Escrito por: carnajoy       11/04/10 20:29
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Bonito homenaje.

Saludos :D
Escrito por: Norberto       24/10/07 23:29
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Mis conceptos vertidos, Sandra, son sinceros y no requirieron de mí mucho pensamiento para escribirlos, por cuanto fui muy feliz con mi madre y sólo precisé recordarla en mi niñez o en los momentos más difíciles de mi vida, para ponerme a escribir...
Le hice mi homenaje ese día como muchos hijos, o quienes se sintieron hijos de alguien aún sin serlo y la recuerdan con amor y la añoran.
También soy sincero al decirte que admiro a la mujer moderna, independiente, que conquistó espacios que injustamente le fueron vedados por siglos y no creo en el machismo y sí en la hombría (la hombría de bien). Para mí "macho" y "hombre" no son sinónimos. Escribiré un ensayo breve sobre el tema para mi blog. Visíta mi rincón el fin de semana y critícame porque seré sincero como lo soy contigo ahora...
Por último, Sandra, respeto tu decisión de no ser madre.Lo contrario sería desdecirme.
Vaya pues mi honra a la mujer cualquiera sea su condición, pensar y sentir, mientras sea buena persona... Como dicen en el lunfardo rioplatense: "una mina de ley". Te saludo.
Escrito por: salale       24/10/07 04:50
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Muy bonita la columna a la madre, din duda se merecen su homenaje. Pero como mujer que se ha negado rotundamente a ser madre y a caer en el cliché de que por el hecho de ser mujer eso me tiene que gustar y que sino me quedaré sola en la vida. Sería bueno hacer un homenaje a la mujer independiente, que sabe ser mujer librepensadora sin dejarse estrujar por los lineamientos sociales (que son muy fuertes). Un homenaje a la no-madre.
Escrito por: Norberto       23/10/07 20:01
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Guadalupe, ese día todos los hijos recordamos a quienes nos dieron el ser o nos criaron como a sus hijos. Seguro es también que muchos no la valoraron en su momento y su memoria les viene desde el remordimiento. También es una anomalía del ser.
Gracias por visitarme, cosa que estoy debiendo y ya me daré tiempo. Un abrazo.
Escrito por: guadalupe40       23/10/07 18:52
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Que decir al Master, leerlo es un placer y lo que antecede aparte de tu calidad de escritor nos llena de ternura...Te agradezco primero como hija de una tipa macanuda y con mucha polenta que se me fue hace 6 años justamente en Octubre; como Madre con cinco hijos( dos mujeres y tres varones) de los cuales me siento orgullosa y feliz; y por último como Mujer porque nos has valorado como madre a las que hemos parido, a las del corazón, a las tías-madres, a las madres de la Patria, y........... realmente estás en todo, gracias, gracias mil.
Guadalupe
Escrito por: Norberto       23/10/07 01:41
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Gracias Rosa de Isla Margarita por llegar a mi rincón y sensibilizarte con mi homenaje a todas las madres y todos los días. La mía se fue hace pocos años. Sabes ya qué se siente. Te saludo.
Escrito por: Garlhod       21/10/07 08:00
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Buscando entre tantos autores, llegue hasta aqui, un hermoso tesoro. Me encantó lo que expresa, la manera como lo hace. En Venezuela el día de las madres se celebra el segundo domingo de Mayo, este comentario para celebrar a las madres argentinas y a todas las madres del mundo, en todos y cada uno de sus dias. Me movió las fibras más sensibles de mi alma, porque mi madre partió con la alborada de un dia que olia a mares , a playas.
Saludos.
Escrito por: Norberto       20/10/07 22:31
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Gracias Jorge Luis. Que tengas un feliz domingo junto a la tuya.
Escrito por: Norberto       19/10/07 03:38
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Gracias Cynthia y Gracias Silvina... y feliz Día de la Madre.
Escrito por: Norberto       18/10/07 21:05
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Gracias Nelly; y te comento -nobleza obliga- que se leyó hace una hora (¡Qué casualidad!) una columna literaria de mi autoría en el programa "Realidades" en nuestra radio local FM-Acuarela 96.5 del dial, iniciando la misma con una frase que tomé de tu perfil: "La vida estaba vacía y no era nada triste, si se estaba a la expectativa" (fragmento de "La hierba roja"). No la conocía y gracias a vos la usé. ¡Feliz día de la Madre! para este domingo y si no es en Colombia este día, ESTÁ BIEN IGUAL... TODOS LOS DÍAS DEBERÍAN SER UN HOMENAJE A LAS MADRES.-
El título de mi columna radial de hoy fue: "No se envejece la mente si hay proyectos"... Por supuesto que es un tema remanido, pero me lo pidieron... y de algo hay que vivir. No obstante, hay razón en el texto... pero vos estás muy lejos de
esas preocupaciones. Recibe mis afectos y gracias por leerme.
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