


| Escritor: | angla |
| Públicado: | 18/12/2008 |
Hay cosas simples que te alegran por fuerza el alma.
Como el bajarte en una de las tantas paradas de el metro, mientras te apretujan, te extrechan, te ahogan.
Con la mirada fija a el frente y mil tareas en tu mente por hacer.
Entre murmullos y pitos de parada, se va mezclando a medida de tu avanzar, las suaves notas de un acordeon, primero tremulas y sencillas, que te llevan por un momento, a un viejo barrio de tu infancia, algun olor de casa, de aquella casa, imagen ya perdida, casi fugaz. Tus pasos entre rapidos y timidos y la prisa por llegar.
Te topas, con los ojos de ese artista, al fondo, en la esquina, en su rostro dibujada la desesperanza, la angustia, la espera....En el suelo, su cofre abierto, esperando como el que no espera, a aquel aplauso, callado, mudo, frio.
Desesvainando tu moneda, casi sin detenerte, para continuar tu viaje por ese tunel a la realidad.
Mientras el artista sigue, tocando su acordeon, robandote con cada nota, algun recuerdo, alguna lagrima, alguna risa de aquella infancia ya perdida. Esperando tu aplauso sin llegar.
Hay cosas que te alegran por fuerz el alma.
Vaya, que te alegran el alma.
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