Esperò, acechando. Pulsò cada mùsculo hasta el ùltimo de sus ligamentos, cada movimiento entrenado, cada preciso paso de su naturaleza, femenina, larga, demonìaca, voraz... pensò muy poco en lo que le faltaba por hacer, sin ningùn arrepentimiento, al fin y al cabo, quien no comprende el rencor de los que toman venganza? Quièn no sabe que èsta debe devorarse frìa, sin compasiòn ni làgrimas, como justicia furtiva, enderezada e incòlume, en largas tajadas sobre un plato de madera y casi al sol, como en un dìa de campo? Incluso los que le odiaban le justificarìan del todo...
Nada escapaba a su mirada y no quedarìa burlada esta vez; el humo de los cigarrillos le ayudò a disimular y la hizo pasar inadvertida al resto de la gente en la sala.
Siseò, levemente; su satisfacciòn era frìa, carente de pasiòn, nutrida de venganzas ensalàdicas y frutales... diò el golpe
-Tosca!! Maldiciòn!! Sal de aquì o te cocerè viva!!
Juro que la gata tenìa alma negra y tambièn, que estaba por comerme viva por haberle quitado las semillas de girasol,y ponerlas en mi ensalada, la cual acababa de revolver y tirar sobre el piso. Hasta el sol reìa de mì, igual que todos los demàs...
(un abrazo, para Paco, por esta pequeña comedia irreverente, ayudada por su forma personalìsima de escribir e inspirada en las trastadas de mi gata. Namastè)
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