
Técnica secreta
Técnica secreta
Caminabas rapidamente en una noche, con el pelo amarrado en un moño, tus ojos miraban a todo y a la vez a nada, querías llorar, pero tampoco sabías por qué. Tu ropa alegre era ondeada por la inclemencia del viento frío, y tu alma parecía debilitarse en ese momento, te lo juro que quise intervenir en esa batalla entre tu misma, entre tu y el que crees que no es nadie, entre tu y tus recuerdos, pero eso ahora poco importa. En tu mano asías una bolsa de tela oscura, y de un olor muy peculiar, que para otros sería un tanto lúgubre pero para ti, es la vida.
El cielo parecía un cuadro al óleo, ya ni sabes cuál es tu favorito porque ahora para ti no es la composición sino que amas los colores por separado ¿es extraño? no, no tanto. Aumentaste el ritmo de tu andar porque pudiste escuchar el murmullo en él a través de ese silencio. ¿Cuántos fracaso? ¿Cuántos bosquejos? ¿Cuántos sueños sin forma?
Lluvia. ¡Lluvia! ¿Desde cuándo no te mojabas en la lluvia? ¿Desde cuándo no llovía en tu alma? Corrías por las calles de piedra, y resbalaste con esas peñas mojadas, tus manos trataron de evitar la caída pero fue imposible, tus pinceles sucios de acuarela seca y vieja rodaron en el piso, tiñendo de colores el agua oscura, azul, amarillo, luego se tornó verde, recogiste apresuradamente tus pertenencias pero también quisiste recoger los colores. Rompiste en llanto y dentro de la lluvia recordaste: como te tenía en mis brazos aquella noche en el taller que tu y yo descubrimos, como sentías mi peso sobre tu cuerpo, y tus labios temblorosos, afuera llovía, y dentro tu y yo, envueltos en sabanas de nuestra piel, desnudos como niños, desnudos como adultos, desnudos como ángeles.
Ante tus ojos, ¿soy yo un ángel? Ante mis ojos ¿eres un ángel, eres lo que quieres que el mundo vea de ti? Imposible. Te entregaste a mí como lo eres, tus brazos los abriste y me arropaste con ellos, acariciaba tu espalda curvilínea, tocabas mi espalda recta y angulada. Te besaba el mentón en vez de tus labios, y alcanzabas a besar mi nariz. Seguía lloviendo y el frío desaparecía. Abrazados comenzamos a rodar en el parqué y nuestros pies tropezaban con el único caballete que teníamos, te gustaba que cuando dibujabas te sorprendiera por la espalda con un beso en el oído y que te besara el cuello y lentamente te engullía entre caricias. Seguíamos dando vuelta hasta que nos topamos con las acuarelas que tanto usabas, y que habías dejado porque nada te salía con ellas, la llegaste a odiar.
Un agujero en el techo dejaba entrar unas gotas de agua, que caían el suelo, y eso para nosotros era una canción, mojé mis dedos con ella y los llevé a los envases de pintura, comencé a dibujar pájaros sobre las laderas de tu pecho, hierba que cubría el paisaje, y dos girasoles sobre tus aureolas, un mar en tu abdomen, te besé, y me acariciabas el cabello. Mujer, mujer hermosa. Mis besos cubrían esa pintura viva. Sostuviste los pinceles y en mi espalda plasmaste caricias abstractas. Hicimos el amor entre pinturas y estampamos nuestro cuerpo en la pared. Me decías entre sollozos que amabas a las acuarelas, y que por mí aprenderías a dominarla
pero, en la mañana despertaste sola, y limpia y sin ninguna raya, yo había desaparecido. No sé por qué fui, no lo sé
Me odiaste más que las mismas acuarelas, lo sé. Porque mi mural lo dañaste, lo sé porque dejaste de pintar
Regresaste al presente, y te levantaste, la lluvia arreciaba al igual que tus lágrimas, cuando alzaste la vista allí estaba yo. Esperaba a que regresaras, tu alma traicionó a tu cuerpo y te lanzaste al mío, me abrazaste y me besabas con odio y desdén. No sé lo que viste. Llegaste a mi dispuesta a empezar desde cero, pero a perfeccionar nuestra técnica de la acuarela secreta.
Ysaías Núñez
12/6/2007
1:00 am.
Comentarios:
Es una historia y no es mala, pero me fue lento de leer; quizá con un repaso del mismo por el autor… En mi opinión, con menos palabras innecesarias, haríamos una lectura más amena… Espero que mi crítica sea bien entendida, hay pasta de autor y la falla que acusa se adquiere con sólo decidirlo. Lo importante es imaginar y tener qué decir. El autor lo tiene.
Me gusta, es muy romántica y muy agradable de leer esta historia. Una mezcla muy poética de la vida y el arte. Me gusta tu estilo, tu sensibilidad estética, no sé.
Escrito por:
Rina
25/09/07 04:41
Exquisita, apasionante...me gusta tu forma de escribir...la forma en la que envuelves al lector a seguir leyendo y desear saber mas, a saber que pasara a continuacion.
Veo que lo destaca en vos es tu creatividad, originalidad, al mismo tiempo que tu narrativa. Nada que objetarle a esta historia, aunque en lo personal no me gustó tanto como "La mosca"
Ex toto corde!
Ysaías: excelente cuento. tiene una gran sensibilidad y un manejo de las palabras realmente maestro. es una pequeña joya para leer de vez en cuando. felicitaciones.
hay cierta simplicidad en el manejo de los tiempos y de las frases cortas que , al principio parecen ser un error, finalmente se entiende la trama y queda en la fantasía esa hermosa mujer pintada con acuarelas. si tienes otros cuentos me gustaría leerlos.
Otra vez haces de las tuyas, amigo Isaias. Tu escrito es cautivante, lleno de colores y agua, como las acuarelas.
Sabes que he abierto un foro para que publiquemos un libro colectivamente. Queria sugerir que cada uno postulara dos trabajos propios (historias) y cinco trabajos que crean lo mejor de escribeya. Ojala te incluyas.
Edwin
Buen texto, ¡me encanto! La forma en la que narras es muy interesante. Además describes muy bien cada detalle. ¡Wow! ¡felicidades!
Escrito por:
Roxton
14/07/07 07:23
Debo decir que siempre sabes tocar la parte romántica de cada ser , en particular te digo que me ha transportado a esa situación que describes , y eso me gusta mucho , y por lo mismo te felicito por estar mejorando día a día , saber eso me alegra mucho.
Un gran abrazo querido amigo .
Tu amigo que te quiere Cristian.
Escrito por:
juan
06/07/07 16:43
Muy buena narración, resultado evidente del esfuerzo por superarse. Hay un manejo extraordinario de los elementos cotidianos convertidos en metáforas; la lluvia como símbolo de la vida, del renacer, viene en esta caso a cumplir una doble función, en tanto que permite entrever ciertos indicios de la personalidad de esa imagen un tanto imprecisa en boca del narrador, imagen que se nos revela por medio del monólogo en un tiempo también impreciso, pues sólo los recuerdos la nombran, ya que se percibe en dos dimensiones: la posibilidad real o la presunción pictórica…Felicitaciones, Tu amigo Juan Alonzo
veras amigo mio...me llegaste al corazon,definitivamente tu obra en si es una acuarela multicolor,manejas muchos matices y aunque eres versatil no te desvias de tu estilo.felicitaciones y porsupuesto como siempre...te mando muchos saludes,depdc.
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