
No quedaron sobrevivientes.
- Quedaron solamente las mujeres y los niños.- . Reportó el soldado. Y mientras tanto la ciudad se estremecía bajo los nuevos bombardeos que dejaban en el aire partículas de carbón y una sensación desesperante de encerramiento. Por encima de sus cabezas se desprendían los trozos de cemento al tiempo que las escaleras centrales se sacudían al paso de los refugiados que en desorden silencioso corrían hacia el primer piso. – No me importa. – Le respondió el Sargento. Tenemos órdenes de acabar con todos.- Tomó entonces las últimas granadas, se terció el arma y caminó con seguridad hacia la habitación del fondo: sin detenerse abrió la puerta y contó con cierta inocente aplicación los cuerpos de doce prisioneros: los hombres parecían todavía desafiar el imperio, las mujeres mantenían, a pesar del dolor en sus miradas, el gesto de esperanza y los dos niños continuaban abrazados a sus madres.
- No quedaron sobrevivientes- se repitió el soldado en un murmullo.-
Mientras se escuchaban los obuses cada vez mas lejanos, el hombre quitó el seguro con los dientes y tuvo el tiempo suficiente para guardar la granada en su chaleco y abrazarse luego a los caídos. Pensaba en sus hermanos corriendo por las montañas de Oregon, saltando los arrumes de madera en las estación de corte cerca del aserrío de su padre, evocó luego el campo de entrenamiento y las mujeres en el bar de Mary¨s crown, y finalmente acarició las manos del niño cuyo color moreno le recordó, en el último instante de su vida, la misteriosa corteza de los troncos.
Agosto 8 de 2007
Comentarios:
Escrito por:
Abedul
14/10/07 16:22
Me deja perpleja, este relato de la insconciencia y en plena conciencia del deber, sin transar, casi sin pensar.
momento miles de veces repetidos en la historia... un si para el libro.. por su poder de sintesis...
Me gustó mucho. Y eso que las historias bélicas no me van nada. Me alegro de haber pasado de mis prejuicios porque me parece que este cuento está muy bien escrito: es conciso, no le sobra nada, está bien construído y el final es muy bueno. Tienes razón en lo que me dijiste en el tablón. Puede que mi "don" esté durmiendo la siesta. A ver si lo despierto. Entretanto sigo leyendo. Estoy descubriendo historias muy buenas, como esta.
Buenisima, me habia perdido tanto tiempo de esto!!, me ha gustado mucho, si es cruel, pero recorre el pensamiento de un soldado, de otro modo, sin hacerlo un superhombre o caer en lastimeras y cursis reflexiones. todo lo dejas al lector. Muy muy bien escrito.
Felicidades!!
Las historias tristes como esta son producto de la escritora llamada Vida, de su descarnada realidad de cada día...no hay palabras Jorge Enrique, solo afecto. Guadalupe Jubilada de Santa Fe capital Argentina.
Fuerte, descarnado, como candente... Fue la quiebra del soldado. Lamentablemente, como dijo Federico Fellini, "no hay nada más surrealista que la realidad". Te saludo, Norberto.
Escrito por:
nemesis
30/08/07 21:13
Sobran las palabras. Al final esa sensacion...
Me dejaste para adentro, la bonhomía del hombre superó la "obediencia debida" y al final se las arregla para cumplir con las dos.
Fino, hermoso y sensible.
Loreto.
Escrito por:
DILCIA
22/08/07 16:54
El dolor se hace presente de una manera muy presente, estas historias que uno quisiera que fueran inventadas por la imaginación de un transeúnte, calan profundamente en la realidad. La manera que tienes de narrarla, es muy buena.
Me olvidaba de algo: Si puedes, la próxima vez que subas una historia, ponle un tamaño de letra un poco mas grande, piensa (por caridad) en los otros miembros de esta pagina, que como yo, son medio miopes.
Leer tu historia amigo Jorge me ha evocado una frase de Einstein:
“El Estado nunca debe estar por encima de la conciencia de los hombres.”
O algo parecido (no tengo el libro a mano).
Estas dos ultimas historias tuyas marcan un antes y un después del aprecio que te tengo. No es que antes no me gustaran tus escritos. No, nada que ver. Solo que estos dos son geniales. Y me agarraron con la guardia baja. No me esperaba semejante calidad. Felicitaciones y éxitos (y ¿por qué no? también gloria. Ojala puedas incluirlas en algún libro y que ese libro pase la prueba del olvido.)
Siempre me alegra ver como se amontonan los halagos al pie de tus historias. Te los mereces.
es una trompada, la impotencia qe deja tu escrito es insostenible, besos lindo, que te vaya bien...
realmente muy bueno, muy evocativo, muy cinematografico, muy real y desgarrador. felicitaciones
Escrito por:
CARICIA
17/08/07 01:25
Lastimosamente cruel y real, muy bueno...
muy bueno, me da una terrible sensación de bronca e impotencia. lástima que sea tan real!
Bien escrito, como siempre.
Muy buena historia, breve pero bien narrada...sin duda un acto personalísimo, sin más explicación que la que encierra en ese momento el corazón del soldado. Deja pensando...en que cada instante es un ejercicio de libre albedrío; en como la acción de una guerra no permite dilaciones ni consideraciones profundas. Felicitaciones!
Un sentimiento de desason y tristeza, una tristeza casi resignada, deja leer esto, pero, por supuesto, en el buen sentido, si es que lo tiene, pues creo que esa era la intención. Al final sorprende con un golpe maestro, inesperado, pero entre tanta locura, no desatina, es más, casi hace falta. Muy bueno.
Un saludo.
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