Me como mis palabras.
Últimamente no paro de comerme mis palabras y he de reconocer que me saben bien, muy bien, son dulces y crujientes, uumm...
Empecé con "no-volveré-a-esa-empresa-aunque-me-lo-pidan-de-rodillas", y ya ves, allí estoy de nuevo, masticando cada mañana mi gloriosa frase, una a una masticando todas sus palabras. Y no saben del todo mal, la verdad, el paro sabía mucho peor al cuarto mes, cuando que se me acabó el dinero.
Me como palabras sin parar, creo que hasta he engordado unos kilos, la gente me lo dice:
_Berta, ¿no estás más gorda?_ Pero yo no me veo mal, es más, creo que me estaba quedando demasiado flaca de tanto beber principios y sabían, desde luego, mucho más amargos.
Estas palabras que me estoy comiendo ahora por ejemplo, aquí contigo; después de tanto sexo, amor; me saben a néctar de dioses, y qué cursi que me vuelven, pero es que están tan ricas..."No-volveré-contigo-nunca,¿me-oyes?,nunca?". Este segundo "nunca" es de lo más sabroso que comí en mi vida.
Dios mío, no sé por qué pero esta afición mía de comer palabras, a veces, si lo pienso, me hace tenerme miedo, ¿tú no tienes miedo, amor? No sé... ¿y si en unas semanas me da por comerme todas las palabras de esta noche y ese "nunca" me sabe amargo y me como que "es-de-lo más-sabroso-que-comí-en-mi-vida"? Ya te he dicho que no sé lo que me pasa, últimamente no paro de comerme mis palabras.
Si encontré de puro criticón y por fuerza de la costumbre algún detalle gramatical, ni-te-lo-digo... y digo que no porque acabo de leer un original y excelente texto literario, con un estilo literario bien marcado. Lo disfruté.
Original, entretenida, realista. Me parec muy buena.
Me gusta la historia, pero creo que podría profundizarse un poco para entender más el dolor y la costumbre que generan "comerse las palabras".
Claudia, para que no te pase que el ordenador te eche tus historias, corrige en un borrador previamente preparado y después, cuando estés satisfecha con el resultado, la vuelves a pegar .
Tenéis razón con lo del final pero me da miedo corregirlo porque ¿y si me echa el ordenador mientras lo estoy haciendo y se pierde toda la historia?Ya me ha echado un par de veces mientras escribía comentarios.
claudia: creo que la frase final esta corta (de acuerdo con perrosabueso...) bun relato.
Bueno Claudia, depués del Monstruo del sueño y la Memoria de los músculos, me sorprendes con esta historia simple, sencilla y sin mayores ambiciones, que me golpea con su exquisités. Me parece realmente grandiosa, en muy pocas líneas te ingenias para relatar todo un drama de la vida cotidiana moderna: el paro, il cioppero como dirían los italianos o la grève los franceses, en fin el drama es el mismo en Lima o Ceilán, pero es solo el artilugio que utilizas para llevarnos más allá y demostrarnos lo bien que fluye tu narrativa. ¡Bravo, dos orejas y rabo para tí, amiga!
Un beso respetuoso de tu admirador
Lino
En el género denominado narrativa, sea éste cuento, novela, ensayo o micro cuentos o cuentos breves, existen normas que se deben considerar, y de todas ellas, para mi gusto las mas importantes son; que los tres primeros renglones de un texto deben tener una atracción casi magnética, a objeto de enganchar al lector a partir de la primera frase (Julio Cortázar ), creo Claudia que este primer objetivo se cumple a cabalidad en este escrito. El segundo es la "originalidad" lamentablemente a este respecto ya todo se ha inventado, y cada obra sólo busca descubrir lo que flota en la personal atmósfera de cada autor. Concluyo por ende que los elementos han sido correctamente aplicados. Felicitacitaciones y Saludos.
Originalisimo, nunca habia escuchado algo semejante, es tomar una frase tan gastada como esa de comerse las palabras y darle hilaridad material. Eres atrevida amiga. Me gusto mucho todo el principio, y su desarrollo. La frase final "y me como que" pareceria que hay un error aqui, o deberias añadirle algo a la frase para expresar mejor lo que quieres decir. Pero excelente, a pesar de esta pequeña reserva mia.
¡Ingenioso al principio, sagaz al final!
Felicidades amiga. Me atrapo tu creatividad y eso, eso me encantó.
Un abrazo,
Jadi
Comerse la palabras requiere un gran valor y no creo que engorden sino la conciencia a la hora de hablar. Intersante historia y creo que magnífica lección a aprender.
Javier
Excelente. Un fino hilo de ironía muy bien desarrollado. Original por demás. Y el giro final...maravilloso. Felicitaciones!
Ex toto corde!
Me llegó a dar hambre!!!!!!
Creo que es lejos lo más cómico que he leído, sin car en lo burdo.
Sabes manejar el límite, sabes donde poner las fronteras.
Esa determinación que leo es lo que hace admirable este relato.
Me encantó, sencillo, pero con una ironía impresionate.
Yo también soy de tragarme las palabras, pero mi miedo no es engordar, sino atragantarme con ellas.
Me gusto el relato, me identifique,lo disfrute.
Un abrazo, que las hadas te acompañen.