MONÓLOGO EN FRANKFURT

          No quería decirte nada, Karoll. Nada de nada. Ni siquiera pronunciar tu nombre. Sin embargo, ayer mientras yacía en esta plaza medieval una hermosa tarde gris, volviste a aparecer. Si,  con tu tez blanca, con tus ojos cafés.

            No, Karoll. No es justo que me hayas disparado al corazón con el dardo de tu ausencia y tenerme agonizante tanto tiempo. Tu sonrisa el día del primer beso era un viaje desde la Isla Esteves hasta la Catedral, siempre por encima de todas las miserias de Puno. Un insoportable vahído, un incurable  vértigo que se escurrió en la camisa de mi alma, Y ahí estas, con tu pudor y tu discreción morando en un cuerpo ajeno. Si, mi cuerpo es tuyo, aunque nunca trates de apropiártelo. ¿Y qué quedó, Karoll? Una juventud que se agotó en tu espera, y una ausencia que me volvió un adicto a los recuerdos. Si, es verdad, ha pasado mucho tiempo, y ni siquiera mis intentos de suicidio te conmovieron, al final quienes murieron fueron mis egos de la juventud. Alegres, apasionados, desaforados e imprevisibles. Todos murieron y me dejaron solo y sólo para seguir esperándote. Tuve que vender mi colección de monedas antiguas, tuve quemar nuestros recuerdos y en magnifica ceremonia queme tus cartas (solamente eran dos), luego partí hacia Madrid.

            Madrid y Carabanchel, no son tan agradables como ese viaje casi clandestino hasta Arequipa, que siempre estaba en mi mente como tú, en mi corazón. Me asustaste cuando lo advertí. Bastaron un par de semanas para sentir el vacío de mi ser  y las ganas de morir otra vez, pero no tengo mas egos que matar. Al menos, no he podido descubrir otro ego. Los últimos días en Madrid, empecé a dudar si debería ir al este a Lisboa o a Porto Alegre o a Barcelona, allí donde vivió Eugenio Salvador Dalí. Ocurrió lo de siempre: bebí en exceso y deje que mi inconciencia me llevara. Tóome un taxi hasta donde vendieran billetes para tomar un bus y me ganó un detalle: estaba sin pasaporte y no podría salir del país. Terminé en Barcelona, y luego de ser detenido por la policía catalana, tuve que volver antes que investigaran más de lo que estaba haciendo en esa ciudad semidesnudo con un “!Viva Dalí!” de color azul pintado en la espalda. Desde que te perdí, he perdido el juicio. Es muy obvio ¿no crees?. Tuve que recordarte caminando por una larga avenida y tu e-mails aun guardados en un archivo oculto. No fue suficiente para saciara mi sed de vos, salí en otro arranque de inconciencia para llegar a Lisboa en la madrugada, ocultándome del sol y de la contingencia de haberse acabado el dinero y la esperanza.

            Tu no estabas allí, conocí una chica que te conocía y mucho, me contó tus cosas, tus reacciones de celos, tu forma de asumir la realidad, escudándote siempre de haber hecho un pequeño acto de justicia. No puedes engañarme ya. Nada de lo que haces es casualidad. Siempre me precio de ser la única persona que por algún momento te haya hecho perder el juicio. Pero mi esquizoide existir no pudo alterar tu vida, tus planes, tu mundo. Recorrí medio Lisboa y no te encontré, pues ya no estabas. Tu amiga del alma, me brindó el abrazo que esperaba de ti y vos, no estabas. No te fui infiel, tu amiga me atendió cuando solo lo elemental: desde un abrazo hasta el único mendrugo de pan del día. Luego se acabó. Apenas raspé un lotto tuve lo suficiente para salir de Portugal. Ese país que estaba impregnado de tí, de tu bondad, de tu dulzura, y de la terrible forma que me hiciste sentir en tu ultima llamada.

Han pasado diez años, desde entonces, se publicaron mis libros en Madrid, nadie me encontró para la presentación, me dieron por muerto, un obituario en internet tiene una filmación con un insigne “!Viva Dalí!” de color azul pintado en mi espalda, mientras decía cosas inteligibles al mundo: “tengo un mensaje del infierno para vos”. Al llegar Frankfurt en esta misma plaza decidí quedarme desde hace años porque encontré una versión de mi libro traducida al alemán, en esta misma a plaza y decía el subtitulo: “Poemas de amor la única mujer que amé y murió sin que la vuelva a ver”. Ayer, iba a casarme con una buena mujer, profesora de literatura en Leipzig, pero huí porque no tenia tu cara, no tenia tus manos, no tenia tus piernas, no tenia tus orejas, no tenia tus sueños, no tenia tu fuerza, no tenía tu vida, no eras tú.

           

Puno, Octubre del 2003

Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Norberto       23/10/07 17:00
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Al leerlo se evidencian tus buenas condiciones narrativas, pero me permito sugerirte, respetuosamente, buscar más economía de palabras, agilizando la lectura. Imprescindible, porque la calidad del texto lo merece.
Escrito por: claudia_ciru       02/10/07 16:46
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Muy romántico el protagonista, rozando la obsesión.
Escrito por: DILCIA       22/09/07 06:35
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Me gusta más.
Escrito por: Piegrande2       11/09/07 21:29
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Me gusta mucho tu estilo, tus temas son originales, o mejor dicho, toman direcciones extrañas. Pero hay algo que es bien constante: la calidad.

Ex toto corde!
Escrito por: crizangel       28/08/07 07:03
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
simplemente excelente, sin mas palabras que decir...
Escrito por: Linosangalli       28/08/07 01:15
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Rafael; exquisita pieza de literatura trabajada como una hermosa filigrana, llena de frases notables. Realmente me gustó mucho
Lino
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Anunciar    -     Publicar historias