Ahi estaba ella, toda linda y perfumada, con la pierna cruzada mostrando sus limpios tacones.
Era alta muy delgada, su cabello limpio y bien arreglado, las uñas largas muy manicureadas, el traje sastre recién planchado. Un chico se acerca y le lanza un piropo grosero, ella le lanza una mirada helada que, si fuera un puñal, el chamaco hubiera muerto en ese momento.
Pero no se va, no puede, el quedo en llegar al lugar en una hora determinada, confia en que asi sera... espera, porque hace muchos dias no lo ve
- El trabajo linda, tu sabes,
ella asiente, pero deduce que "el trabajo" tiene falda y dos tacones tan altos como los de ella.
Mira el reloj, maldito reloj que no se detiene, como quisiera que la manecilla grande se atorara en el 3, no mejor en el 2, así tendría mas tiempo de esperar.
Un automóvil pasa frente a la acera, el tipo que maneja la mira con insistencia, ella finge no darse cuenta, pero aquel regresa de repente en el retorno y entonces... se detiene:
-Hola nena - le dice, ¿porqué tan solita?, no me digas, te dejaron plantada.
-No estoy "solita", mi novio fué aquí adelante, no tarda y la verdad es muy celoso no le gustaria encontrarme platicando contigo.
-Ja, los celosos son como los perros que ladran y no muerden, si en verdad no quiero que te molesten pues no te dejo sola ¿no crees?
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