HABITACIÓN

 

El último recuerdo que me queda de esa habitación es lo que a continuación describiré. La entrada a ese lugar fue un desafío disfrazado de experiencia. Fue lanzarme a un viaje lunar contigo, sin aviso previo de lo que el suceso marcaría mi vida. Me siento en la salita de estar, tú pides una habitación. Noto tu aire de habitualidad en dicha acción y, me pregunto si has estado ahí, me pregunto si quiero que me importen cosas que no deberían si quiera existir en mi cabeza. Te acercas a mí. Tu mano sujeta ahora la llave dorada para abrirla, sí, para abrir esa habitación, la habitación del 212 que se ubica en el segundo nivel.  La tecnología nos confunde, intentas oprimir el botón del ascensor cuando solo tienes que poner tu dedo sobre él. Sonríes con ironía, para disimular que ignorabas el hecho. Ahora que lo pienso, quizá si era tu primera vez… en aquél lugar. Antes de salir, besos y caricias vanas, sin un sentimiento aparente de por medio, sin más que el deseo trémulo de usar ‘esa llave’. Muestras tu caballerosidad, ahora inexistente; me sedes el paso y mis pies se acostumbran a la sensación de pisar sobre la suave alfombra del pasillo del segundo nivel. Me pregunto qué estoy haciendo ahí, sin embargo, sé bien que no me volveré… y camino.  Estamos ahora frente a la puerta que muestra el número 212 con números color negro. Tomas la llave y la introduces en la cerradura; sé que una vez dentro, no habrá escapatoria y el corazón se me agolpa sin remorderse de lo que aún no ha pasado. Al fin entramos. La luz de día me deslumbra, preferiría cerrar la persiana, pero primero observo con detenimiento todo dentro de esa habitación, el espejo a mi derecha, la puerta que da entrada a un baño con azulejos de color blanco, las toallas que hay dentro y después, emerjo de aquél escenario y mis ojos reparan en un mueble con un marco que abraza un segundo espejo. Me vuelvo hacia ti, te miro, me miras, después: el beso. Advierto la ansiedad mutua, el descontrol de tus manos y las mías, el febril ahogo de culminar las ganas reprimidas ya por algún tiempo. Sucumbo ante el calor que irradias, ante la luz y matiz que solo el apetito lascivo da a todo aquél que lo ostenta. No me permites cerrar las persianas, todo aquello es luz y, qué mas da si es luz u oscuridad, finalmente todo aquello es una falsa alucinación… un momento más. Admito que me siento fuera de mí, fuera de ti, mi mente ha cruzado ya la barrera de la cortedad. Mi pudor se evaporó hace ya un rato. Mis años y ridícula experiencia de encuentros ocultos, se ha borrado de mí. Te miro, fuera de ti, dentro de lo que alguna vez fue mi templo, aparcando tus manos por los valles y laderas de mis terminales sensitivas… fundiéndote en cada sonido, en cada vez que te despojas de tu aliento. Yo, mientras tanto, no pienso y, en un segundo veo tu cara. Con cierto aire de ternura y remordimiento, advierto el sentimiento y me sugiero el error cometido ante la libertad que ahora tengo. Horas más tarde, el escenario ha cambiado: ya no hay calor, solo tú y yo y un enorme espacio entre nosotros. Nada nos une ahora, solo la experiencia de lo que hace poco sucedió. Los dos espejos también reflejan cosas distintas, uno de ellos refleja tu imagen, el otro, la puerta del baño con azulejos blancos y las toallas pulcramente intactas. Las palabras se extinguieron. El único sonido en la habitación son los diálogos de ‘The Girl Next Door’ en el televisor, en los cuales repara tu total atención. Yo ya no estoy en la habitación, te has quedado tú solo; la luz que se colaba por las persianas abiertas se ha ido también y debo llegar a casa, a explicar que el tránsito nocturno demoró mi llegada. A mentir, como es costumbre. La alfombra desnuda, tal cual la encontramos al cruzar la puerta, se ha quedado sin la ropa que vestimos nuevamente. Me veo una vez más en el espejo, tú tomas la llave y cerramos la habitación. De nuevo en la planta baja, te diriges a entregar la llave que, a diferencia de nosotros, aún conserva su brillo dorado. Fuera de ese lugar, percibo la premura de quedarte sin mí. Me voy. Te quedas, te pienso. Me percato de lo tarde que es y también del sonido de mi teléfono celular. Es un mensaje tuyo: ‘Me encantó hoy’. Mi corazón se turba y las emociones se revelan ante mí. Despierto. Con anhelo desearía que hubiese pasado. Que hubiese estado en esa habitación… contigo. Pero ahora, el vacío es inmenso, el desconcierto infinito y yo solo quiero… quiero volver a dormir.  
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Comentarios:

Escrito por: Aurelio       05/10/07 20:31
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Entreveo en "muestras tu caballerosidad, ahora inexistente" una madurez literaria digna de resaltar, exenta de resignación, a pesar de tener una carga muy emotiva. Mucha pasión, mucho "fuego" tal vez, lo cierto es que presentas imágenes precisas y profundas a la vez. Es tu estilo, sin lugar a dudas. Es como si desarrollaras tus poemas a través de una narración.
Escrito por: skylar       29/09/07 18:11
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Excelente, la atmósfera descrita de forma precisa, con la exactitud de quien no teme cuando expresa algo, cuando vacía sus letras en el papel. Es genial como tu cuento va sobre un solo eje y nunca deja de atrapar al lector, un solo punto en el que converge todo y te lleva hacia un final que al menos yo no esperaba. Saludos!
Escrito por: Jadi       25/09/07 10:27
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¿No sería sencillo y muy atrayente a tu bella historia que hubiera sucedido lo que ahí se narra en el párrafo que sigue al que termina ahora?

¡Me encantó tu historia! Excelentemente narrada y cautivadora.

Jadi
Escrito por: ferruz       05/09/07 03:35
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El lengüaje es sencillo y a la vez elegante. Un relato muy bien escrito y sentimental.
Escrito por: Piegrande2       04/09/07 20:39
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Me quedé con la misma frase que perrosabueso, me parece que es la "perla" de esta historia. Muy bien narrada y con ritmo pausado, atrapante.
Escrito por: ysaiasnunez       21/07/07 20:46
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Qué bien. Escribes, con soltura y elegancia... Una narrativa a mi entender bien lograda. No tengo nada "malo" que decir... xD

Pero eso si, el final es algo raro...xD

Me gusta...

Ysa Himura
Escrito por: CARICIA       21/07/07 16:13
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hola andrea: leyendo en el foro me encontré varias veces con esta historia tuya postulada y... ahora comprendo porqué es verdaderamente excepcional, estoy desde hace muy poco en este sitio y a veces no tengo tiempo de leer, pero esto es maravilloso. muy sinceras felicitaciones, seguramente estarás en el proyecto. Saludos
Escrito por: Geraldine       21/07/07 02:55
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Andrea, eres una muy buena escritora, tus trabajos me gustan mucho, este en especial, creo qué seria la mejor de las historias qué has subido ;)
Me ha gustado mucho...
Un saludo, nos estamos leyendo;)
Escrito por: perrosabueso       17/07/07 06:03
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te diriges a entregar la llave que, a diferencia de nosotros, aún conserva su brillo dorado... wao... ¿Sabes la sabiduria que hay que tener como escritora para que surja esta frase, metafora absoluta de toda esta narracion? Me ha encantado esta historia, narrada con un gusto literario exquisito.

Eres de lo mejor, te felicito. Estoy leyendo todo lo que puedo. Sabes que hemos abierto un foro para ver si publicamos un libro colectivamente, de lo mejor de nosotros. Se llama "publiquemos un libro". Estoy pensando darnos una semana de conversacion preliminar antes de formalizarnos. Estoy pensando pedirles a cada uno que sometan dos trabajos propios y cinco de otros escritores que de verdad le hayan encantado para que sean sometidos a evaluacion de todos.

Este trabajo tuyo, definitivamente deberias someterlo. Es excelente.


Edwin
Escrito por: Linosangalli       29/06/07 02:52
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Andrea, una historia bastante común en nuestro tiempo narrada con gran pasión y al mismo tiempo con cierto aire nostálgico. Tienes gran manejo del lenguaje, tus descripcciones son muy bien logradas, relmente es como si estuvieras allí. Te felicito me gustó mucho.
Escrito por: Cramarc1010       28/06/07 02:48
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Muy bien... El mensaje implicito es bastante paradojico, si fuese un psicoanalista (que no lo soy) diria que te gustaria estar con el susodicho para luego arrepentirte, o que arrepentirte de estar con él en el sueño es como un mecanismo de defensa para justificar que no estas con el. Muy buena historia, me encantó la frase: "en cada vez que te despojas de tu aliento"
Escrito por: Abedul       28/06/07 01:42
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Fascinante.Parece guión cinematográfico.
Un abrazo
Paula.
Escrito por: Lucas       28/06/07 00:24
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Me gusto mucho amiga. ¿Quien no se desperto con la ausencia de alguien con quien soño?
Escrito por: nemesis       27/06/07 22:01
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Me gusto, sin mas, el final un poco confuso, perfecto para mi.
Páginas: 1

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