Figuras en la niebla

 

“El bote se deslizaba silencioso a través de la noche oscura. La densa bruma dejaba entrever ocasionalmente la luna que iluminaba con luz tenue la silueta fantasmal de dos torres que asomaban sobre las aguas quietas, único vestigio en pie del otrora espléndido castillo de Norringthon. El pequeño Joshua sentado a proa, sostenía una antorcha entre sus manos para anticipar con su luz cualquier peñasco, tronco o copa de árbol que la inesperada inundación del valle no hubiese logrado derribar.
Mary, a pesar de su avanzado embarazo, blandía los remos con determinación en un desesperado intento por hallar sobrevivientes. A los lejos, la tormenta se perdía entre las colinas y las nubes negras se iluminaban permanentemente con el pavoroso fulgor de relámpagos, surgidos de alguna ominosa pesadilla.
Nadie alcanzó a entender cómo sucedió todo, más lo cierto es que aquella mañana el cielo se cubrió de muerte en pocos segundos y todos corrieron atemorizados a sus casas. Lo que siguió fue un temporal de proporciones apocalípticas. Diluvió durante todo el día y en pocas horas el valle quedó completamente cubierto por la lluvia y el desborde del río Heres.
De pronto, Joshua señaló un bulto a la deriva. Mary cambió el curso hacia donde le indicaba su hijo pero al acercarse, instantes después, pudieron ver que se trataba del cuerpo de una niña flotando ya sin vida, aferrada inútilmente a su sonriente muñeco de trapo”.

Héctor, volvió a leer lo escrito y, maldiciendo, arrancó la página de su Remington para arrojarla al cesto luego de hacerla un bollo. Suspiró con desconsuelo y tras permanecer unos instantes con sus manos entrelazadas sobre su nuca, apagó la lámpara de su escritorio y se puso de pie.
Atravesó la sala y encendió el equipo de sonido, buscó entre sus discos el larga duración de Rick Wakeman y se sentó en un cómodo sillón a escuchar las primeras y potentes notas de “Viaje al Centro de la Tierra”. Hacía semanas que estaba trabado en aquel capítulo y no sabía como continuar.
Dejándose llevar por la música y con una copa de Advokaat en su mano derecha, resolvía en su mente los posibles caminos de su novela: ¿Cómo hallaría Mary a su marido? ¿vivo o muerto? ¿Estaría en el agua, en las torres, sobre las colinas? ¿Se volverían a ver? ¿qué encontraría cuando bajasen las aguas...o más aún, ella y su hijo divisarían entre la bruma y la oscuridad algún otro sobreviviente?. Le inquietaba todo el espectro de futuros posibles, de los cuales tenía que elegir uno para sus personajes...sólo uno.
Se preguntó con ironía: “¿elegir?”. ¿Es que acaso él pudo elegir el accidente de tránsito? ¿Es que el pudo decidir que su vida se vería mejor sólo, sin su esposa e hijos? ¿O quizás al escritor de la novela que el consideraba su vida, se le había ocurrido que vendría bien en ese momento un giro dramático como aquél?
Mientras pensaba en estas cosas, notó como el agua turbia se filtraba por debajo de la puerta. Apoyó el vaso sobre una mesa y apagó el equipo de audio. Se dirigió a la entrada confundido, como envuelto en un sueño... ¿podría ser acaso...? Notó que un silencio espectral había sepultado al cotidiano bullicio de la avenida. Abrió la puerta. Todo era oscuridad... sólo una débil luz se acercaba lentamente. La casa tembló y se inclinó unos grados hacia su derecha. Se hundía. Distinguió la embarcación que se acercaba y al niño que sostenía con una mano la antorcha y estiraba la otra hacia él. El techo se rajó en dos y las luces se apagaron por completo. Héctor, inclinó su cuerpo hacia delante, se aferró a la mano extendida y subió de un salto al bote. El niño y la mujer lo abrazaron entre lágrimas.
Detrás de sí, la torre sur se hundía en las profundidades del valle inundado.
Registrarte y comentar la historia

Comentarios:

Escrito por: Norberto       14/10/07 02:37
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Leerlo me hizo ver situaciones que se presentan a todos los escritores en algún momento de inspiración. Me gustó el fragmento “…volvió a leer lo escrito, y, maldiciendo, arrancó la página de su Remington para arrojarla al cesto luego de hacerla un bollo”… y el fragmento siguiente. Lo demás es de lectura que se torna densa, como la niebla. ¡Ojo! que no digo que sea malo ni mucho menos que no me haya gustado a mí... Las ilustraciones (de todos tus textos ya leídos) 10 puntos.
Escrito por: claudia_ciru       02/10/07 16:18
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
¡Qué pena! Termino con la -p, luego con tus cuentos. Cuando termine de leer todos los postulados vuelvo a leerte.
Escrito por: claudia_ciru       02/10/07 16:17
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Muy bueno, a mí también me recordaba a "La continuidad de los parques". El tema tan quijotesco de la mezcla realidad-ficción es apasionante para cualquier creador y tú lo tratas muy bien en este cuento. Me gustó la ambientación también, Llevas al lector a donde quieres, le haces real la ficción y ficción la realidad. Muy bueno.
Escrito por: CARICIA       17/08/07 01:44
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Eres decididamente bueno, creo que de tanto decírtelo ya no suena original, pero... no importa, me parece un relato padrísimo, muy fluído, no pude dejar de leer hasta terminar. Gracias amigo.
Escrito por: Linosangalli       16/08/07 20:15
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Hola amigo; excelente relato. Veo que vas incorporando distintas y más complejas técnicas narrativas. Bravo. Muy bien escrito.
Un abrazo
Lino
Escrito por: jorgenrique       16/08/07 18:37
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
piegrande2: esta historia muestra una vez mas tu talento para escribir esas historias oscuras, trágicas pero al mismo tiempo tranquilas, como esta recolección de ruinas después de la tormenta. Un argumento que recuerda los libros clasicos, por la perfección de la narración. Nada estridente, casi un encuentro planeado en Oxford Street para tomar el té en casa del Conde.te felicito.
Escrito por: Piegrande2       16/08/07 18:09
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Gracias por sus comentarios tan generosos.
Perrosabueso:
Debo confesar con mucha vergüenza que no he leído ni "La continuidad de los parques" ni "El hundimiento de la casa Usher"...ya que estoy detenido en medio de una "Rayuela" y acompañando a Ulises recién llegado a Itaca en "La Odisea". :(
...aunque prometo que luego de terminarlos y la lectura prometida a mi mismo de "Los viajes de Gulliver", los leeré a ambos.
Escrito por: perrosabueso       16/08/07 17:42
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Hay algo extraordinario en el escrito, pero no se lo que es. Si, la narracion siempre galopante, poetica, clarisima, justa, pero el final totalmente inesperado, yo pensaba que ibas a caer en algo parecido a "Continuidad de los parques", pero despues me supo un poco a "La caida... Usher", hay algo entre ambas historias, y lo bueno es que la imaginacion del lector busca las causas. ¿Soñaba el hombre en el agua que era un escritor que escribia esta novela...? Cuento fantastico, digno de publicarse como casi todo lo tuyo.
Escrito por: crizangel       16/08/07 06:59
Hacerse amigos Hacerse amigos                 Enviar correo Enviar correo
Excelente, como es costumbre me has dejado sin palabras, la historia me ha atrapado de principio a final, y con esa imagen tan exacta, me pude transportar a tu historia.
De hecho en este momento está lloviendo, mejor no abro la puerta, no sea que...
Páginas: 1

Imprimir

Enviar historia
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor, el resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Anunciar    -     Publicar relatos
Nuestra red: Adelgazar sin trucos