El complice (version recargada)

Estaba sentado en una oficina del edificio de investigaciones, con las manos esposadas y la cabeza gacha. Ya lo habían interrogado un par de veces, se sintió un poco extraño, pensaba que lo iban a meter en una sala semioscura con una mesa y dos sillas frente a frente. Que le iban a convidar un cigarro, o algo así. Demasiada película yanqui. Pensó, sin sonreír. Un guardia insomne cabeceaba en la puerta. Una actuaria gorda anotaba cada detalle de las entrevistas que se le hacían a cada imputado. La espera se hacía eterna, y las cosas sucedían a ritmo pausado. Esposado con la espalda arqueada, se mecía y a veces levantaba la vista, solo escuchaba el tecleo distante de las maquinas taquigráficas, el ruido hueco de las pisadas, y el rápido hojeo de folios burocráticos. La lentísima mano de la justicia se cernía sobre el.
-           Párate – de reojo miró una mano que lo tomaba del hombro – vamos que el fiscal quiere conversar contigo
Lo llevaron a una oficina mas reservada. En ella se encontraba un hombre joven de baja estatura, de terno y corbata, más dos detectives vestidos de civil, con las chaquetas antibalas azules. El fiscal se presentó, le pidió que tomara asiento en una de las sillas frente a una mesa, le faltaba solo el cigarro.
-                     Juan, cierto? –
-                     Juan Ernesto Tapia Sánchez, soltero, 17 años – Comenzó a repetir lo que ya infinitas veces había dicho durante el día.
-                     Ya sabes porque te tenemos aquí… cierto? – el chico solo atinó a desembolsar un guiño inteligible. – lo sabes o no lo sabes?
-                     Ya no me importa nada –
-                     ¿Tienes miedo?
-                     ¿Miedo de que? – no le hablaba a nadie, tal vez solo a si mismo – solo miedo a quedarme solo.
El fiscal sacó unas fotografías de la escena del crimen, manchas de sangre en una mesa, rastros en el piso, y la foto que más le impactó, mostraba a la victima tomada desde arriba, en el suelo con el pecho y la cabeza apoyada de lado en la alfombra terracota deñ departamento, la camisa color turquesa agujereada y con manchas de sangre oscura y reseca. La siguiente foto mostraba el rostro. Para Juan un rostro conocido, un poco desfigurado por el trauma de la muerte, pero algo no encajaba. Lo observó detenidamente y con horror se dio cuenta de un pequeño detalle que el solo conocía. En la boca de Andrés, su amado Andrés, sutilmente había una delicada mueca de satisfacción. La misma mueca que había buscado y disfrutado con el desde el día en que la casualidad los juntó.
Lobezno... mi querido lobezno… la voz madura de su amante lo recorría internamente sacándolo de la cruda realidad en la que vivía. Desde pequeño su fisonomía y el contexto cultural en que se desarrolló lo atormentaban. No se sentía el varoncito de la familia, desordenado buscaba el retiro de su pieza cuando no estaba abarrotado por sus hermanos y hermanas, y jugueteaba con las muñecas de trapo y las ropas femeninas de sus hermanas. Aceptando los palmetazos correctivos de su padre, comenzó a compartir con sus hermanos y primos juegos de hombres, pero de a poco le interesó el golpeteo y el roce con otros niños. Corría, empujaba y abrazaba cuando podía. Así ocultó como pudo su condición sexual durante su infancia, pero ya en la pubertad, su libido se hizo insoportable, a pesar de las golpizas de su padre y el abuso de sus hermanos. Un día su madre lo mandó a vivir a Concepción con su tía, allá donde nadie le conocía, comenzó a trabajar en la calle vendiendo discos compactos piratas en el paseo peatonal, y sin querer se fue empezando a involucrar en el submundo de la prostitución homosexual, a vender su cuerpo para subsistir y también para gozar su homosexualidad en forma libre. Le comenzaron a llamar “la loca Juana”, y se fue haciendo un espacio en el difícil antro de la prostitución. Su trabajo fue recomendado de boca en boca, y así fue subiendo el nivel de sus clientes y con ello su cuantía.
Así conoció un día a Andrés, el día en que subió a su vehículo su vida cambió. Y ahora estaba muerto, y el había sido el culpable de su muerte.
- Dime claramente que fue lo que pasó ese día – El fiscal se detuvo en la fotografía del rostro de la victima – conocías a la victima?, Andrés Aníbal Sotomayor Meyers. Decano de la facultad de derecho de la universidad de Concepción. Lo conoces? – le mostró una foto en vida de Andrés. Juan se alegró al poder verlo de esa forma. Así quería recordarlo, esa imagen era la que lo acompañaría desde ahora en adelante. – Lo conocías?. Juan asintió levemente con la cabeza… lo mataste?... el movimiento negativo no fue persuasivo…estuviste el día del crimen en el departamento de la victima?... no te escucho…el niño asintió suavemente… sabes quien lo mató?... Que?... no entiendo… el fiscal esperaba impaciente una respuesta, después de días irresolutos buscando alguna pista, el destino le presentaba la respuesta…  Que?... volvió a inquirir nuevamente el fiscal… Juan gritó entre sollozos un corto si.
            A pesar de la amenaza que pesaba sobre el del autor del asesinato, Juan tuvo la valentía suficiente para enfrentarse al fiscal y contar con lujo de detalles todo lo que sucedió esa noche. El fiscal al ver desgastado el carácter de Juan, comenzó el interrogatorio en forma mas suave y directa. Después de una semana sin mucha información en el caso, el dato de un caso de prostitución infantil les dio con el nombre de Juan y su asociación con Andrés, la victima. Ahora ya casi tenía resuelto el misterio, pero faltaban los detalles.

 

- Quien fue? Con quien entraste?
- Con un amigo mío..
- Muy amigo?
- Solo conocido… de la pobla…
- Como se llama?...
- Bayron…
- Cuanto..? y el apellido…
- No lo se…
- Y como es?
- Malo, muy malo…
- Creo que de eso ya nos estamos dando cuenta… pero dime Juan… como es físicamente…
Juan miró asustado a los dos detectives y bajó la cabeza
- Es Alto o bajo?
- Si…
- Si que?
- Alto…moreno…
- Delgado…?
- Si, pero bien formado…
- Color de ojos?
- Café… de pelo enchocha’o…
- que edad tiene?
- No se..
- es de tu edad?
- No… mas grande
- Piensa, veinte… veinticinco… treinta…
- No tanto… como veinte o algo más…
- Y para que entraron?
- El quería robar… me decía que lo haríamos rapidito…que lo iba a inmovilizar no más… sepa jefe, yo no quería que las cosas fueran así… me siento muy mal…
- Pero la victima tenía más de treinta puñaladas, hematomas de golpes post mortem, mira las fotografías… esto fue planificado?... Este joven – el fiscal revisó sus notas - el Bayron… conocía a la victima…
- No…
- Pero sabía que… - el fiscal meneó la cabeza en forma dubitativa y continuó - intimabas con el…
- Supongo…
- Pero explícame que pasó antes de entrar al departamento de la victima…
- Días antes de lo que pasó… el bayron me estuvo molestando… que “cagáramos” al viejo… que tenía plata en el departamento… hasta que no se como me convenció… no se como lo pude llevar allá… - Juan, se dijo a si mismo, “a mi templo, allí donde me sentía rey… como lo pude llevar…”
- Tu crees que estaba dateado?
- Mucho, todo se sabe por ahí en la calle…
- Juan, te creo… - el fiscal tomó del brazo – me queda claro que tu participación solo fue de compañía, pero eso no te exenta de tu responsabilidad como cómplice del delito, lo entiendes?
- Si, lo se… ya estoy perdido fiscal… todo esta perdido…
- Pero necesitamos toda la información para detener a Bayron – como entraron? No existen forzamientos en ninguna entrada. Los dejo entrar la victima? - Juan asintió – Y la víctima, sabía que ibas acompañado?
- Si, ya habíamos conversado el tema… queríamos experimentar nuevas cosas… y un trío… podría ser, el bayron me había dicho que fingiéramos un encuentro sexual grupal, para poder entrar…
- y después?
- Sentí que Andrés se sintió muy atraído por Bayron… tomamos unos tragos y luego la situación se descontroló…
- Déjame ver si entendí… la victima quería intimar con los dos… y se sintió muy atraído por tu “amigo”… no sentiste celos? Dado tu relación con la victima…
- Fue tan rápido… estaba tan nervioso, que ni siquiera celos podría sentir, solo quería que acabara luego y que el bayron se fuera con su maldita plata…
- Y no sería que no te gustó esa atracción entre la victima y Bayron… no fue eso Juan…
- No… no.. solo quería que se fuera.. que tomara lo que quisiera y que se fuera…
- entonces que pasó?
- No lo se… solo que el bayron empezó a golpear a Andrés…
- y Andrés se defendía?
- No… se dejaba golpear… yo me interpuse y me empujó… caí mal y me pegué en el hombro, parece que se me salió… el bayron estaba hecho un loco, ahí fue cuando sacó la cortaplumas y comenzó a acuchillarlo… los ojos de Juan se llenaron de lagrimas - Andrés cayó sentado en una silla y se apoyó en la mesa, como esta en esa foto… y le mandó unas puñaladas en la espalda… - Juan comenzó nuevamente a llorar.
- y que hiciste tu?
- no pude hacer nada… - Sollozos apagados - solo me levante como pude, cuando el bayron comenzó a revisar el departamento en busca de plata, y lo abracé… esa mancha… - apuntó a la foto que continuaba sobre la mesa –  es la que dejó mi brazo cuando el bayron me arrastró a la puerta… - enjugo una gota salada que resbalaba por su labio – y después volvió a golpearlo y a apuñalarlo…
Se abrió una puerta y otro detective entró, se acercó al fiscal con una carpeta entre sus manos.
- Lo tenemos – se dijo seguro de si mismo, al ver la información completa de bayron en la carpeta, había sido investigado por delitos comunes y estaba entre las personas que se buscaban por otro caso, con los datos entregados por Juan fue rápida la identificación del sospechoso. Había que actuar rápido, ya llevaba una semana fugado.
El Fiscal se acercó a Juan – lo volvió a tomar del hombro con gesto protector y solo dijo: “gracias”. Tal vez no lo escuchó, porque por un momento en un rincón, sentado en una silla desocupada, la imagen de Andrés le sonrió y después de un guiño desapareció.
Juan, se sintió llano y seguro después de la confesión, aliviado de su culpa. El temor había jugado con él muchos días, y ya estaba preparado para recibir el castigo por su error, por su traición. Para limpiar su mancha y volver a encontrarse con Andrés, su amado Andrés. Después del juicio poco antes de su definitiva condena, Juan logró evadir el control y la vigilancia de gendarmería, con la cuerda del buzo de gimnasia que tenía en su cuarto, se ahorcó colgando de un gancho para la ropa que había en una pared.
            Cuando el juez y el fiscal del caso entraron en su celda, notaron con cierto espasmo que Juan, cabeza gacha sobre su pecho presentaba la misma mueca que Andrés al morir. Una mueca, mezcla de horror y satisfacción.
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Comentarios:

Escrito por: Norberto       07/10/07 00:28
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Lo dije en el Foro del Libro: Veo que es continuación de “La compañera”, sin muda de tiempo, en un desarrollo simultáneo de la acción. Es un excelente relato, lo mejor que he leído de corte policiaco hasta ahora en la plataforma. Realmente muy bueno. Con un lenguaje apropiado y una descripción impecable.
Escrito por: guadalupe40       26/09/07 02:42
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Realmente creo que somos unos cuantos lo que quedamos a la espera del próximo que ojalá sea el fin de Bayron-un mal bicho- y que pasará con Alexia? Guadalupe de Santa Fe capital
Escrito por: Katar1819       10/09/07 21:26
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Pie grande... todo comenzó con un solo relato que se me ocurrió de un hecho real... ese relato es el taxista... en que un personaje sufre una situación ajena, que le permite dar un giro a su vida... pero despues de terminarlo... se me ocurriò pensar que pasaría con los otros personajes de la historia... y asi se engendró primero "La compañera" y des pues el complice... asi se han estado generando las historias, cada cuento, la perspectiva del personaje sobre los sucesos... ojala que pueda publicar los otros relatos de la saga... especialmente el de Bayron que es esperado por mas de alguno...
Escrito por: Piegrande2       10/09/07 21:13
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No lei la versión anterior, pero creo que asi fue mejor. Me gustó, ahora veo la conexión con "la compañera". Me gustaría saber la estructura que usas, ya que solo leí estas dos historias tuyas. ¿Narras la historia de Bayron a través de su relación con otros personajes o pasas de un personaje a otro, desde su mención en otra historia?
Escrito por: DILCIA       01/09/07 21:37
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Si, amigo está buena la historia, mmm... Bayron salió malo el cabrito ah?, en fin.

Saludos
Escrito por: Linosangalli       31/08/07 20:15
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Amigo Jorge, simplemente no puedo creer la evolución que ha sufrido esta historia desde que publicaste la versión antigua. Ahora se nota mucho más trabajo, la trama se nota más sólida y los coloquios la hacen más comprensible. Realmente ha mejorado mucho. Mis felicitaciones campeón. Tengo curiosidad por saber qué fue del Bayron, espero que completes la saga pronto.
un saludo desde Lima, amigo.
Lino
Escrito por: Katar1819       31/08/07 17:03
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Antes las incesantes criticas de la version anterior del relato... me vi en la obligacion de revisarlo y agregarle lo que todo el mundo me decía que le faltaba... espero que lo disfruten y espero comentarios.. muchas gracias a todos por leer la primera version que se puede encontar en mis relatos.. Así pude desarrollarla mejor... saludos JDO
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