Blanca
Algo viejo, algo azul, algo prestado, algo nuevo.
Telas y más telas, canutillos, piedras. Plantada como una enorme azucena blanca en medio de la iglesia. Maldito vestido, enorme, pesado, largo para mí-se había quejado-peo su madre la había reprendido: "ésa es la tradición". Y no la había quedado más remedio que disfrazarse como cuando era niña. Claro, quien dice gitana o ángel de la guarda dice novia. Un disfraz. Lo peor, blanco. De rojo tendría que estar vestida, de rojo bien furioso, mentirosa. Tradición que la oliga a fingir.
El primoroso ramo está a meros de ser estrellado contra el piso. ¿Flores? ¿para qué? Ocupan las manos, si le picara algún sitio del cuerpo estaría impedida de rascarse. Estorbo de ramo. Un ramo de estorbo, eso era. Y el tocado...¿se habrán confundido de maceta? bobo tocado ajustado con puñales a su pobre cabeza que ya bastante tiene con los problemas de su corazón y de esta entrometida tradición de miércoles.
Los zapatos le aprietan, la hacen lagrimear de dolor.
-¡Ay, está tan emocionada que hasta se le caen las lágrimas!-le susurra la madrina al novio que la ve como a un espejismo.
"Si este pedazo de personaje no deja de estirar los labios como un idiota le voy a plantar el ramo...exagerado, estúpido, cursi."
Siente a sus espaldas todos los ojos posados en ella, es que al fin y al cabo la novia es en el casamiento lo que el difunto en el velorio, el novio es más o menos como el que oficia las exequias.
La cola de dos metros, desmontable por suerte. El miriñaque de la época de Maricastaña, ¡lo que daría po estar bajo la ducha!, piensa Blanca.
El sacerdote se coloca en medio de los novios anunciando una serie de hipotéticas satisfacciones de la vida marital. Ahí está, éste que sabe de la vida marital si es un cura. Otro mentiroso y van...
De pronto, al tiempo que se desprende la cola del vestido se oye diciéndole a su novio "no te quiero, no te quiero". Su madre es asistida a causa de un repentino desmayo. El ex-futuro marido, estupefacto,la zamarea pero ella logra zafarse. Se arranca el tocado y se echa a correr entre rasguños, codeos y mordidas.
Están todos detrás de ella cuando para al taxi, justo a tiempo ,como lo habían planeado y le dice al chofer, con una nerviosa sonrisa:
-Al aeropuerto
El taxista le guiña un ojo y le pregunta si se siente bien.
- Ahora sí- responde.
Algo viejo: un amor atormentado.
Algo azul: una tarjeta de crédito.
Alo prestado: una tradición que detestaba.
Algo nuevo: la libertad de elegir.
esta relativamente bien escrito... pero es una trama reutilizada... y bastante poco real... si te vas a arrepentir, no lo vas a hacer en la puerta de la iglesia...
Realmente muy bueno. Observo algunas rarísimas letras equivocadas, que bien pueden ser errores tipográficos. Si bien el final es predecible, tiene sustancia narrativa y buena descripción. Me recuerda el film “El graduado”, con Dustin Hoffmnan,o una versión moderna y femenina de mi “Casamiento en Villa Larca” (también tenían conclusiones predecibles). Le dejaría el corte final en la expresión “ahora sí –responde”. Lo veo más contundente. Me gustó mucho.
¡Qué divertido! Tiene mucho humor. Me encantó el final, es redondo y cómico: "algo azul: una tarjeta". Muy bueno. Yo le habría puesto un título que hiciera más honor al cuento, que hiciera intuír lo divertido e irónico que es.
me encanta cuando se rompe el patrón establecido por siglos de los siglos.
¿Sabes amiga? Siempre he sentido un miedo extraño a sentirme insegura en el momento del 'sí'... y línea por línea... fui imaginando la divertida pero dramática escena, para el novio, para los invitados, para el cura, pero para la novia, sin duda uno de los momentos más decisivos de su vida; ese en el que muchas tratamos de buscar el camino a la felicidad plena, cuando no sabemos que no hay tal camino, sino solo esa 'libertad de elegir'. Muy bueno.
Besos cósmicos,
Andrea
Muy divertida, refleja algo que suele pasarnos muchas veces, seguir las tradiciones, pese a lo que en verdad queremos. Admiro el valor de la protagonista, para correr a buscar ese "algo nuevo".
Felicidades, excelente historia.
Particularmente el final me encantó. Hay algo que me molesta en cuanto a la gramática, pero nada que no se pueda arreglar.
Exelente la historia de princio a fin, me encanto :)
Excelente historia, muy buena la aclaración final...solo una observación: es "Maria Castaña", no "Maricastaña"...María Castaña fue una heroína gallega. Se cree que fue la cabecilla de una revuelta contra la iglesia por los abusivos tributos que el obispo de Lugo , Fray Pedro López de Aguiar, cobraba a través de su mayordomo y recaudador, Francisco Fernández.
El Padre Risco en su obra "España Sagrada" afirma que, el 18 de Junio de 1386, María Castaña y sus dos hijos confesaron haber dado muerte al mayordomo del obispo.
Arrepentidos por las injurias y delitos cometidos contra la iglesia, donaron a esta las posesiones que tenían en el Coto de Cereixa, en tierras de Lemos, así como mil maravedíes, bajo la promesa de no hacer más daño a la Iglesia de Lugo y de prestar su ayuda a los recaudadores del obispo."
Saludos! :)
Una historia divertida que me hace recordar una película de Julia Roberts. Bien narrado, con maestría y el tono se mantiene, no decae en ningún momento.
Me gustó.
Interesante, contra-apología del rito nupcial.
Me gusta está bien escrito, pero me pregunto ¿si iba a huir por que esperó a hacerlo en la iglesia ?, planificadamente se esmera en dejar mal al novio y a todos ¿tan poco los amaba?
¡Oh!, ¡las mujeres! cada día estamos más malulas.
Sugiero revisar ortografía.
Cordialmente Loreto.
Muy bueno, el final lo impone el lector, sugerido por esas palabritas geniales que encierran la apoteosis del cuento. La poesia es justa aqui, no refrena la narracion, sino que la atesora en sus ramas, muy bueno... muy bueno.
Me gusto mucho el final, escribes bien sólo que para escribir un cuento hay que tratar de que la narración no tenga un tono poetico. No utilizar muchos juicios ni reflexiones.
Esta es sólo una humilde opinión de lectora, que sabe muy poco del oficio de escritor.
Atte.
Fernanda