14- Leo Leyenda almuerza con sus futuros suegros
El domingo Leo e Inés fueron a almorzar a la casa de los padres de Inés.
Inés abrió la puerta con su llave. Lo primero que vio Leo fue la figura de un elefante blanco con un billete rosado enrollado en su trompa, que denotaba ser de los años ochenta, fuera de circulación desde hacía dos décadas, arriba de un mueble. Al lado del elefante, otros elefantitos de colores, dos o tres que parecían hechos de alguna piedra transparente, o de vidrio. Incluso uno con una rajadura.
Pasen, pasen los invitó la madre de Inés, una señora de unos sesenta años, con un peinado de peluquería y un vestido floreado.
Gracias, señora respondió Leo.
Adelante, señor le dijo ella, extendiendo uno de sus brazos hacia el interior de la casa.
No le digas señor, mamá, se llama Leo le dijo Inés.
Esto es para usted, señora. Le traje un crotón le dijo Leo a su suegra, entregándole el paquete que tenía en las manos, envuelto en un papel verde, con un moño rojo.
Gracias, es usted muy amable. Es hermoso, lo voy a poner en el patio. No debería haberse molestado le dijo la suegra, recibiendo el crotón de manos de Leo, y mirándolo por arriba, por donde no estaba cerrado.
No, por favor señora, es un placer para mí. A mí me gustan mucho las plantas le respondió Leo.
A mí también me gustan mucho las plantas, pregúntele sino a Inés le contestó su futura suegra.
Sí, ya le sabía. ¿Y usted sabía que somos vecinos, Inés y yo? Vivo al lado de la casa de ella le preguntó inesperadamente Leo.
Sí, sabía, ésa era mi casa, la casa de mis padres, ellos se la dejaron a Inés, que era su única nieta.
Nos conocimos porque a ella se le cayó un papel en mi patio, y ahí me enteré de que cantaba, y de que lo hace muy bien le dijo Leo.
Sí, Inesita canta muy bien, claro, eso le viene de familia, el amor por el tango. A nosotros nos gusta el tango de toda la vida, ¿no, viejo?
No, la verdad que no. No sé de donde salió milonguera esta chica. A mí me gusta Elvis, a mi madre no, para ella el rock era una música diabólica contestó el padre, sentado con las piernas cruzadas, mostrando sus zapatillas negra y su pantalón de jeans, saludando con una mano de derecha a izquierda.
¿Cómo está usted, señor? se le acercó Leo, tendiéndole la mano.
Bien, muy bien, gracias, esperándolos a ustedes para comer le dijo el padre de Inés.
Vamos a la mesa, ya está servida la comida los invitó la madre.
Leo se sentó al lado de su novia, y frente a su suegra. Los ravioles con estofado de carne hicieron las delicias de su estómago. Alzó la vista y frente a él volvió a ver a los elefantes y, a su lado, una ollita de la abundancia y varias lechuzas, toda una colección de amuletos contra la mala suerte.
El postre de chocolate completó las expectativas alimenticias de Leo, que reflexionó que le gustaba como cocinaba su futura suegra, la curiosa decoración de la casa y los gustos rockeros de su futuro suegro.
Leo era feliz, como siempre. El futuro se le presentaba sencillo junto a Inés.
que elegante y bella historia, me imagino un almuerzo con mis futuros suegros??
mis felicitaciones por tan tierno pasaje de la vida de Leo
es un personaje adorable
Es gratificante el relato, con unos fututos así es bueno.
saludos
Martín
Al fin parece que Leo va a perder la soltería. Era hora no Mariela? Me alegro de que estés de vuelta.
Mariela : Hace ya bastante que esperaba conectarme contigo - primero para dar
gracias por tu saludo a la amistad que tengo con Chilicote - segundo para saber de vos ,ya que no te leía , hoy me encontré con los suegros de Leo - es bueno contem-
plar la felicidad - te envío un abrazo y quiero ser tu amigo - Un abrazo fraterno de
litosanbarreix
Así si da gusto tener suegros, ¿no? Padres así tan amables con sus futuros yernos no se encuentran tan facilmente. Que suerte tiene Leo, que vive tan feliz. ¡Que envidia! ^_^
P.D.: Te acordaras de invitar al adivino Kyle a la boda, ¿no? Digo yo... XD
Una lectura muy amena y tierna (como Leo). Es un gusto tener a Leo e Inés por acá. Leo a Leo como siempre.
Tenían gustos distintos de los que leo imaginaría.Muy linda tu historia,te sigo leyendo Leyenda.
Un abrazo y un beso.
Amena historia Mariela un gusto tener a leo otra vez con sus historias. Te sigo amiga
Un abrazo
Tan interesante como siempre. Seguiré leyendo las aventuras de Leo, quiero saber cuando será el matrimonio y si nos van a invitar. Saludos cordiales.
Una visita que resultó ser amena. Recordé los elefantes como muchos otros amuletos que existen en muchas casas.
Me atrapó la historia de principio a fin.
Un gusto leerla.