11 Historias capitulo 10: Sola (parte 8)

— esa noche tu hijo murió… Esther… — dice Wong sacando a Esther de su recuerdo…

— No… no fue así… yo… —  impreca Esther.

— Murió… lo sabes… ahora sigue recordando ¿Qué más pasó? Vamos…

— No… ya no quiero más… — se abraza de su hijo muerto —…ya no más..

Nancy solo escuchaba y no entendía nada.

— ¿Cómo puede haber muerto esa noche? ¿y a quien mierda he estado enseñándole estos meses? Esther… vamos a llamar a la policía… aquí se a cometido un crimen… vamos… — dice arrastrándose.

— Tu tampoco existes, Nancy… no le has dado clases a nadie… todo esto ha sido solo una alucinación… un sueño de una mente afectada… traumada… te peude parecer real, pero sigues siendo una fantasia…

— ¡Que te den, perra…! — Responde — Esther… no le hagas caso… — dice.

Esther estaba paralizada tratando de entender, de recordar las cosas.

Tiempo después de la noche del asalto, Esther  es llevada por Edward a su apartamento para poder cuidarla mientras se recuperaba del todo luego de estar en el hospital unas cuantas semanas.

— aquí estarás bien… — le dice Edward, Esther no respondía, había hablado muy poco desde esa noche. Casi no comía, lo que preocupaba su amigo.—llevare tus cosas al cuarto de invitados, — la sienta en el sofá— … todo estará bien, Esther… solo descansa.

Los días siguientes Esther estuvo bajo el cuidado de Edward, quien le dio todas las atenciones posibles, cuidándola, hablándole, tratando de hacerla sentir cómoda, pero Esther parecía estar ensimismada, era obvio, luego del entierro de las cenizas de franco había quedado muy afectada, durante cerca de 3 semanas no dijo nada y casi ni comió, solo dormía y lloraba en silencio.

Edward trataba de ayudarla, hablarle, pero esta no respondía.

Algunas amigas psicólogas de Esther trataron de ayudarla, pero esta no respondía, no les quería hablar, solo se encerraba a llorar, pronto comenzó a hablar sola, con una especie de amigo imaginario, lo que preocupaba a Edward quien sabía que algo no andaba bien.

Poco a poco Esther comenzó a presentar una especie de mejora en sus ánimos, comenzaba  caminar, a hablar, pero lo que parecía una mejora se convirtió en un problema.

Esther comenzó a ver a franco, comenzó a hablar con él, a darle vida en su cabeza, algo que asustó a Edward, cuando este se dio cuenta que Esther hablaba con su hijo imaginario.

—Esther… sabes que franco… no está vivo… sabes que… el… murió… — le dijo un día hablando con ella.

— Claro que no… ¿estás loco? — Le respondió — Franco esta durmiendo en mi alcoba, y si sigues diciendo esas cosas pensare que ya no nos quieres aquí… — le responde.

— Esther…

Algunos días más tarde Esther se fue del apartamento y regresó a su casa, Edward intentó conseguirle ayuda, psicólogas, terapias, pero ella no estaba dispuesta a recibir ayuda de nadie, ella repetía que estaba bien, que no necesitaba ayuda.

Esther entonces comenzó a creerse más y más sus fantasías, en un afán de mitigar ese dolor, eliminando el recuerdo de la muerte de su niño y remplazando ese recuerdo por uno menos doloroso, donde franco no murió, si no donde ellos solo fueron asaltados.

— Franco...no estamos seguros en este vecindario… hay muchos delincuentes… peligros… — le decía a su hijo imaginario — tenemos que mudarnos, no me siento segura… aquí, temo por ti… así que… comprare esa casa que me ofrecieron hace unos meses… y ahí estaremos mejor…

Esther un día simplemente contrató los servicios de mudanza y se fue de su apartamento.

Se alejó de Edward, de su trabajo, de todo aquello que ella sentía la alejaría de franco, nuevamente.

Compró la casa con sus ahorros, dejó pagados los servicios por algunos meses, compró víveres en cantidad, se preparó para no salir de casa en mucho tiempo.

— Tu mente poco a poco trató de eliminar esos recuerdos… Esther, esos recuerdos de dolor… de muerte… remplazaste tu dolor con fantasías… miedos… pero eso tiene un precio, desarrollaste un terror total a ser separada de lo que tu mente necesita para no sufrir… no es agorafobia como tal lo que tienes, es temor de alejarte de tu mundo imaginario, de esta casa… de franco, de la imagen de franco en tu mente… no tienes miedo  salir, tienes miedo de regresar a la realidad…pero ahora regresaras… regresaras… aunque no quieras… ya no tienes nada que te ate en esta casa… franco murió, nuevamente…

— ¡¡¡no!!! — Grita Esther… —no es posible…

—¡¡claro que lo es!!

— Entonces tampoco eres real… — le dice Nancy a Wong.

— No… bueno, lo soy en lo posible, es decir… soy la representación de su subconsciente en post de ayuda, que se refleja en ti también… su mente necesitaba ayuda, lo sabía inconscientemente, me creó a mí, a ti… a la vecina… todo… al final solo para que ella mejore y salga de este agujero en el que está… ya que en esa cabeza enferma aún queda un ápice de razón…

— No es posible… esto… — Nancy piensa y no lo puede creer. — me niego a pensar que soy solo una imaginación… un sueño… ¿y mis recuerdos de infancia? ¿La universidad?

— Todo eso es una fantasía, eres un personaje, creado con recuerdos vida, ideas, pero eres… básicamente los recuerdos de ella, de su infancia… la que quiso, con padres y amigos… es solo eso… no es nada real, pero es real para ti… como yo, soy una representación de ella, de la psicóloga que era…

— ¡¡¡y ese maldito fantasma… esa loca… la loca que me atacó y mató al niño….!!! — grita Nancy.

— esa loca, sucia, apestosa, demacrada, es ella… — señala a Esther.

— Flipas… — Responde Nancy.

— No,… es ella, y ahora es tiempo de terminar esto… de una buena vez… — se acerca a Esther — Si quieres… salir de esta fantasía, solo  tienes que comenzar a aceptar la realidad… franco murió, tú vives… soy tu conciencia, tu lado pensante hablándote… estás loca, sí, pero aun así hay algo cuerdo en ti…

— No es posible… — decía Esther sujetando el cuerpo de franco aun.

— Acéptalo… estas solas, esta sola por qué quieres…

— No, no estoy sola… yo…

— Lo has estado siempre… en la casa, en la calle hace unos minutos…. La gente miraba, porque te veían como eres en realidad…  — le dice.

De pronto tanto Nancy como Franco desaparecen, solo queda Esther, quien ahora estaba vestida como la loca, con la ropa vieja, sucia, totalmente demacrada, delgada como una enferma.

— No puede ser… — dice al ver como desparecía franco de sus manos y estas pasaban a estar de manchadas de sangre a estar totalmente sucias y esqueléticas— no… se pone de pie frente a Wong quien seguía frente a ella.

— y así es… tu misma mataste a franco… el necesitaba morir… — le dice Wong.

— No… yo no… yo…

— Esther, reacciona… sabias que… sabíamos que él te mantenía encerrada aquí… ahora ya lo dejaste ir… nada te ata a esta casa… puedes salir… recuperar tu vida… estabas encerrada entre 2 mundos, uno real, donde eres eso… una loca asquerosa atrapada en un basurero… y el otro, un mundo imaginario donde eres una madre atrapada en su casa con su hijo… ¿Por qué crees que la loca atacaba a franco? Porque tu parte real era ella, eres tu… y tenías que matar a esa parte imaginaria, pero que lamentablemente era tan fuerte como tu….

— esto es… es…

— Es increíble, lo se… el poder de la mente es simplemente espectacular… has vivido 2 realidades, no sé cómo pudiste soportar tanto tiempo… pero lo lograste, ahora… puedes regresar a la vida real… — en ese instante suena el teléfono en el primer piso. —… he… justo…, justo… vamos… responde… responde y recupera tu vida… creo que ya sabemos quién es… — sonríe por última vez y simplemente se desvanece.

Esther ve a su alrededor, se ve sola, sucia, enferma…, no había comido en mucho tiempo, había regresado a la realidad, comenzaba a recordar, verse sola paseando por la casa, hablando sola, arropando a un hijo que no existe, conversando con una maestra que nunca existió,  comiendo de un plato inexistente comida que jamás estuvo ahí.

Mientras se arrastraba por las escaleras, débil, adolorida recordaba todo y se daba cuenta que siempre estuvo sola, y que los meses que había estado ahí en esa casa, que ahora mientras caminaba sosteniéndose de la pared hacia la sala la veía como en verdad era, no era la casa limpia y ordenada que ella arreglaba todas las mañanas, la casa no había sido ordenada en mucho tiempo, estaba sucia, llena de polvo, su jardín, estaba seco, mientras caminaba hacia el teléfono comenzaba a llorar, ahora consiente de lo ocurrido, de sus alucinaciones.

— ¿hola?  ¿Esther? — dicen por el teléfono.

— Si… soy yo… por favor, sácame de aquí… ya no quiero estar sola. — responde por el teléfono Esther entre lágrimas.

FIN

Sábado, 18 de enero del 2012

Franck palacios Grimaldo

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