11 Historias capitulo 10: Sola (parte 4)

Un rato más tarde.

Franco y Nancy comían helado en la cocina.

— No me mires así… — le Nancy a franco.

— ¿así, cómo? — responde.

— Con esa mirada de… “te lo dije”

— pues…

— no lo digas…

— ok. — le sonríe.

Esa noche mientras Esther leía en su computadora.

Algo la saca de su lectura, el teléfono suena, eran como las 9:30 Franco ya estaba en cama, él y Nancy se habían quedado jugando en la sala luego de las clases, habían estado jugando a las escondidas, a las chapadas e incluso algunos juegos de mesa, por lo que estaba cansado.

Rápidamente y tratando de que el sueño de franco se interrumpa Esther contesta el teléfono.

— Hola… — dice por inercia, por simple reacción, pero se queda en silencio.

— Esther… soy yo… me alegra que respondieras… soy Edward, no cuelgues por favor…  quiero escucharte, quiero saber… como estas… no he sabido de ti en mucho tiempo… por favor… sé que… lo que sucedió esa noche fue horrible, pero… quiero estar a tu lado apoyarte, por favor… déjame ayudarte… ¿me oyes? …— Esther solo escuchaba en silencio — solo quiero que sepas que me preocupas mucho y quisiera estar a tu lado… yo aún te quiero… por favor dime algo… quisiera ir a… donde estas…, he intentado encontrar tu dirección a través de tu número, pero… es privado,  ¿Por qué haces esto? dime  donde estas…y… estaré ahí… por… — antes que siga Esther le corta.

Regresa entonces a sus cosas.

Al día siguiente.

— necesito que me consiga estas cosas, señora verónica — le dice en la puerta a la vecina dándole una lista— ya sabe tráigame lo más… baratito, pero que sea bueno…

— Si, no se preocupe, yo le consigo del súper, no se apure… —le dice y parte a hacer las compras.

Nancy quien estaba en la sala con franco escuchó.

Luego de que Esther se fuera a su habitación se acerca a franco.

— ¿Siempre va la vecina a comprar, no? ¿el trabajo de tu mami debe ser muy exigente… llevo aquí cerca de 2 meses y medio y… no la he visto poner un pie fuera… — sonríe y franco también.

— Si, trabaja mucho, espero termine pronto… para que me lleve al parque…

— Si, le haría bien algo de relajación, siempre es bueno olvidarse del trabajo por un rato y… despejar la mente. — sonríe. — Por eso tomémonos unos 15 minutos… — le sonríe, Franco celebra. —vamos a la cocina, te preparo una limonada bien fría. ¿Quieres? — dice levantándose del mueble.

— Si, vamos… ponle trozos de manzana… — va tras Nancy a la cocina.

— ¿te gusta así?

— SIP…

— Bueno, entonces al mío le pondré también… — sonríen.

Un rato después mientras preparaban ¿limomananada?

— ¿y has dormido bien estos días? — le pregunta al pequeñín.

— Más o menos…, como te has quedado a jugar conmigo… — le dice. — me cansó y me duermo hasta el día siguiente… solo a veces me despierto con ganas de ir al baño… pero me aguanto.

— No debes hacer eso…

— Lo sé, pero… me da miedo en la noche… además el baño esta hasta el final del pasillo…

— No, ya no debes asustarte, a Franco, la loca no ha aparecido nuevamente…. ¿cierto? — pregunta.

— Pues no, no he vuelto a escuchar nada… pero…. Uno nunca sabe… estoy seguro que seguirá viniendo…

— ¿pero viniendo de dónde? — pregunta Nancy

— No lo sé, pero… creo que del sótano…  casi estoy seguro que vive ahí… pero me da miedo ir a ver.

—  NO sabía que había un sótano…

— Si lo hay… es la puerta a la derecha en el final del corredor, solo bajé la vez que mamá y yo nos cambiamos, dejamos ahí algunas cosas, libros, muebles… y entre otras que ya estaban ahí… estoy seguro que ahí vive la loca… ¿tiene que estar en algún lado no? Además algunas veces… que he pasado… he escuchado cosas ahí abajo….

— No lo creo,  serán ratones…pero… — si inclina hacia él y le susurra —… si quieres podríamos ir a investigar — le dice, sabía que hacer que el niño afronte sus temores era lo mejor.

— No lo sé… y… si nos lleva a los 2….

— No me llevará, no dejaría que te haga nada… y no hay loca… si quieres ir y revisar… pues… podríamos bajar… ¿Qué me dices?

— Me da miedo… peor si vas conmigo… no me dará miedo.

— Ok, entonces… hay que encontrar una forma de bajar…que no llame la atención de tu mami…¿Qué viste que guardó en el sótano? Algo que solo esté ahí abajo…

Franco piensa y piensa unos instantes, recordando que vió ahí abajo la ultima vez que bajó.

— Fotos, las fotos de navidad y de cuando yo era un bebé… mamá las guarda ahí abajo… estoy seguro… — dice.

— Ok, entonces tienes que decirle a mamá que me las quieres mostrar, y así ella bajara a traerlas, y tú y yo bajaremos con ella…. O mejor aún, pídele la llave del sótano y así tú me llevas y podremos investigar…

— Ya… — dice el niño emocionado.

Un rato más tarde y luego de practicar su actuación franco se acerca donde Esther y le dice si le puede mostrar a Nancy las fotos de cuando él estaba más pequeño y de las fiestas en la vieja casa, le pide la llave para que pueda bajar, le dice que iría con Nancy, Esther accedió y le dio la llave a Franco, pensó que no habría problema alguno, estaría en todo caso en el interior de la casa.

Nancy y franco entonces se dirigen al sótano.

— Te vas a dar cuenta de que no hay absolutamente nada ahí abajo excepto algún pericote…

— Yo he escuchado cosas, como… murmullos, y los ratones no murmuran… — dice abriendo la puerta —…por eso… me da miedo pasar por aquí… y justo el baño está al lado de esta puerta…

Esther intenta encender las luces pero estas no funcionan, al parecer la bombilla estaba  quemada.

— sería una buena ocasión para cambiar el bombillo… peor bueno, no esta tan oscuro, la luz de la ventanilla ilumina el lugar, — dice inclinándose— Bueno, andando… — dice Nancy bajando unos escalones, al ver que franco se quedó en la entrada se detiene y gira —… Si no quieres… no hay ningún problema… pero… así te darás cuenta que aquí abajo solo hay polvo, y quizá algunos roedores… ah y una que otra araña… eso si te advierto— le sonríe.

— No se… como que…

— Vamos, debes ser valiente… no sucede nada… yo estaré a tu lado, no dejaré que algo te suceda…

Al ver abajo franco imaginaba encontrar cualquier cosa, sabia que nancy estaría a su lado, pero estaba asustado, el no saber que podía estar entre las sombras esperándolos le preocupaba mucho al pequeño, solo se quedó ahí paralizado, entre la idea d eir con nancy o de quedarse en la seguridad del corredor, el quería bajar, pero a la vez no podía hacerlo, movía el pie intentando avanzar, pero lo regersaba — vamos, estare a tu lado — le decía nancy, pero finalmente el le hace casi al temor y retrocede.

— No… mejor no, nancy… ¿si? … yo…. Me da meido…

Nancy sube los escalones.

— Ok, — le sonríe y lo abraza — no te preocupes, no hay nay nada ahí debajo de todas formas… ¿Qué le decimos a tu mamá?

— no lo sé…

— Dile que no encontramos nada, que otro día buscaremos… que debemos regresar a  las clases.

— ok… — le sonríe.

A la semana siguiente.

Las cosas parecían avanzar tranquilas sin complicación alguna, franco no mencionó nuevamente nada relacionado a la loca, no se dormía en clases, Nancy asumió que Esther había hablado con el niño lo que mejoró su actitud respecto a esos sucesos, todo parecía tranquilo y normal hasta ese día en que algo ocurrió.

Esa tarde cerca de las 4:35 cuando las clases de franco terminaron el y Nancy se dispusieron a jugar, ya como casi todas las tardes, algunos juegos de mesa.

— Creo que monos y Patos estaría bien, no juego eso hace tiempo — sugiere Nancy — ¿tu? — pregunta guardando los libros.

— Si, eso es divertido, solía jugar con mamá hace un tiempo…—  dice dirigiéndose a su habitación en busca del gracioso juego de mesas.

 Esther se acerca  la sala.

— Te agradezco de verdad que te quedes un par de horas jugando con franco, el… necesitaba un amigo alguien con quien jugar… que no sea su mamá.. ya sabes…

— Yo lo hago con mucho cariño, es un súper niño, tiene energía, es amable… no tengo problemas en quedarme un par de horas jugando… — sonríe respondiendo Nancy.

— ¿tienes hermanos…? —  pregunta Esther

— si, una hermana de 17 años… esta en preparatoria… también quiere ser maestra…

— pensé que tendrías hermanos más pequeños.

— no, solo somos 2.

— ya veo, se ve que te gustan mucho los niños, seguramente serás una gran madre algún día… se nota desde ya, tienes paciencia, y tus estudios te darán gran ventaja…

— Si, eso me dice mi papá, pero mi madre dice que a la hora de ser madre todo eso se olvida… ¿usted piensa igual? — pregunta.

— Pues… algunas cosas de psicología me sirvieron con él, sobre todo por lo de su padre y esas cosas, pero otras simplemente no fueron necesarias, creo que la paciencia y el amor es lo mejor con los niños… aunque algo de mano dura de vez en cuando… — sonríe.

— Sí, es cierto, pero… mano dura es diferente a maltratos, estoy totalmente en contra de eso…— responde Nancy.

— Claro, ser estrictos es algo, violencia jamás, yo nunca le he puesto un solo dedo encima a mi pequeño, ni podría… en cambio las monjas en el orfanato a mí sí que me daban cada paliza…

— ¿estuvo usted en un orfanato…? — pregunta Nancy

— Si, mis padres fallecieron en un accidente automovilístico, bueno… mi padre, mi madre murió dándome a luz… según me contó la madre superiora… yo crecí ahí con otros niños,  nunca me adoptaron y cuando cumplí los 18 salí, trabajé duro me pague los estudios… no fue nada fácil — sonríe y bebe de la taza de café que traía.

— Vaya, es usted muy luchadora… no muchos logran eso…

— Fuerza de voluntad… trabajo duro…— responde acercándose a la ventana.

— ¿y qué hay del padre de Franco…? Si no lo toma como un atrevimiento… — dice Nancy.

— No, ya eres como parte de la familia… no tengo problemas en contarte… además no es la gran cosa, lo conocí en una reunión de la sociedad, era psiquiatra, parecía centrado, buena persona, pero… resultó siendo un estúpido que solo jugó conmigo… me dejó al saber que estaba embarazada, se fue del país, no supe de él nuevamente…

— ¿no lo buscó para la…?

— No, nada de eso, soy suficientemente capaz para encargarme de mi hijo, no necesito que un hombre me ayude, es una tontería pensar eso… yo lo di a luz, el solo… colaboró un poco, suena feminista, pero… hombres así mejor que desaparezcan de nuestras vidas… nadie los necesita... — gira a ver a Nancy. — por eso ten mucho cuidado con qué clase de hombre te relacionas algun día…¿tienes novio? — le pregunta.

— Mmm… no, aun no — sonríe algo avergonzada —… he salido con chicos, pero… hasta ahí…

— Ya encontraras a alguien, eres una linda joven,  pero ten cuidado cuando se trata del corazón ni todos los años de psicología ayudan para mantenernos centradas en una idea… — sornie.

Entonces algo interrumpe la conversación.

Un sonido de llantas patinando y un grito alarman a Nancy y a Esther quienes corren a la ventana muy sorprendidas.

— ¡¡dios mio!! — grita Nancy al ver que un automóvil había atropellado a la vecina verónica — ¡¡su vecina, vamos, hay que ayudarla!! — dice Nancy abriendo los seguros de la puerta — ¡¡¡la llave, señora!! — le dice a esther quien asustada busca la llave en sus bolsillos y se la da a nancy.

Esta abre la puerta y sale a toda velocidad en dirección a la calle donde estaba en la pista la vecina, el conductor del auto sale a ver lo ocurrido, pero de inmediato se sube y se va sin darle la minima importancia.

— ¡¡¡maldito!!! ¡¡¡Alguien apunte la placa!!! — grita Nancy a los vecinos que habían salido a ver lo ocurrido y poco a poco se acercaban. — ¡¡señora!! — grita Nancy mirando a esther tras la ventana, no había podido salir a pesar de que la puerta estaba abierta, lo que le extrañó a nancy, después d etodo parecía ser amiga de la vecina — ¡¡llame a  una ambulancia, señora!!! — le decía a Esther pero esta parecía estar paralizada, solo la vií desaparecer de la ventana y cerrarce la puerta de la casa.

—¡¿que fue eso mamá?! — dice Franco acercándose a donde estaba Esther paralizada, tras la puerta,  toma a Franco y no lo deja acercarse a la ventana.

— No pasa nada hijo…. Nada… — solo le dice.

Esto inquieta a Nancy.

— Alguien llame a una ambulancia… — le toma el pulso — aun esta con vida…

El automóvil había pasado por encima de la vecina, seguía seguramente con vida, pero estaba muy mal herida.

Más tarde ese día, luego de que la ambulancia se lleva a la vecina, Nancy regresa a la casa, Esther le abre la puerta. Franco quien estaba en su habitación se acerca rápidamente.

— ¿la vecina… ella…? — pregunta Esther algo avergonzada.

Nancy bastante seria responde.

— Sufrió un paro cardiaco… los paramédicos trataban de revivirla mientras se la llevaban al hospital… espero lo hayan logrado…

— Nancy… — dice Franco.

— Tranquilo, amiguito… todo está bien… he… ve a tu habitación ahora voy para jugar un ratito…

— ¿aún no te vas a ir? — dice el pequeño esperanzado.

— No, aun no, me voy a quedar a jugar contigo un rato más… — le sonríe. El niño entusiasmado regresa a su habitación. Nancy se sienta en el mueble.

— Yo… — dice Esther sentándose en el mueble.

— ¿Por qué no salío a ayudarnos? — le rpegunta Nancy… — se que fue un accidnete horrible, pero… ella es su vencina, su amiga… eso pensé, me… me sorpende que usted…

— Lo se, lo se… es solo que me tuve que quedar con… con franco y…

— Su primera reacción me lo dijo, ¿sabe?... su mirada a la hora de verme salir, usted… se paralizó, no era ese meido a lo que ocurrió, era el no saber que hacer… lo ví en usted…

— Yo…

— Usted se asustó más por salir en ese instante… que por lo que ocurrió… y… cerró la puerta… ¿Por qué? Usted pudo ser de ayuda… pero se quedó en casa… ¿sabe? Me había preguntado… por que de sus reacciones al sugerir salir… por que franco no sale, y por que parece ocultar algo… usted también… en un inicio me pareció normal… quizás esta muy ocupada, y…. bueno a veces no queremos salir, pero estos meses que llevo aquí… he notado algo mas alla de eso… — ve fijamente a Esther — usted… séame sincera…Doctora…¿usted… teme salir a la calle? ¿Es eso?

— Yo… — Esther sonríe avergonzada y balbucea.

— Se que puede sonar tonto, es usted una especialista de la salud mental, pero… estuve leyendo algunas cosas en internet… y… pues… la deducción basada en su comportamiento… me ndica que usted… sufre de agorafobia… solo así se explica su comportamiento… ¿estoy equivocada acaso? — pregunta con seriedad.

Franco escuchaba todo desde su habitación.

Esther sonríe avergonzada nerviosa, no sabía que hacer….

— No es eso… — se pone de pie y camina tras el mueble — yo puedo salir cuando quiera… yo… no tengo agorafobia, es solo que… ya te explique… me tenía que quedar con franco… y…

Nancy se acerca a la puerta y la abre toda.

— Ok, se que quizás este yo suponiendo cosas… me disculpo si es así, pero… demuéstreme que me equiboco…— salga a jardín… vamos — Nancy sale y se detiene a unos pasos frente a la casa observando a Esther quien comenzaba a sudar.

— Vamos, señora… solo unos pasos… venga conmigo… — le dice con seriedad.

Esther solo la escuchaba nerviosa y comenzaba a sudar.

— esta sudando… esta asustada… lo ve… ya no me mienta… — ingresa y cierra la puerta. — .… sé que es difícil de aceptar, pero ya no mienta… se que tiene un problema… y me preocupa… sobretodo….

— Por franco… — agrega Esther quien se sienta en el mueble nuevamente.

— Así es… — se sienta al lado de ella — se que no tenía que decírmelo, pero… debió hacerlo…

— No sabes lo difícil que es aceptar que… yo que años trabaje con personas con problemas así… ahora soy una más…

— Pero…¿Qué le ocurrió? Debio ser algo… muy fuerte para…

— Fue una noche ya hace como 10 meses…

Esther le cuenta a Nancy la noche en la que ella y franco fueron asaltados y amenazados por 2 hombres armados en plena autopista.

— Los sujetos… me golpearon, golpearon a franco… y me robaron todo, tarjetas, teléfono… mi auto… yo después de ese día… no volvi a ser yo, nunca antes me habían robado… y nunca antes había sentido cerca la posibilidad de quedarme sola… sola, sola, sin franco… eso no lo soportaría… no quiero estar sola… — comienza a llorar —Nancy trataba de calmarla.

— no se ponga así… tranquila, no está sola… todo está bien… todo estará bien…

—… te juro que he tratado de…. Encontrar una solución, una forma de… quitarme este miedo que siento cuando… veo a la calle, cuando… pienso en salir si quiera… peor es difícil, ni mis mejores técnicas me ayudan a mi…. Es como si no funcionara… leo y releo todos mis libros, pero… nada parece funcionar y… lo peor… franco comienza a sufrir por mis problemas… 

Franco entonces camina donde su mamá.

— Mami… yo…

— Hijito…

Franco se lanza donde su mamá y la abraza fuertemente.

— Ya no llores… todo va a estar bien… yo ya no tengo miedo — le dice.

Nancy los ve con una expresión de tristeza, pero a la vez de preocupación.

— Nancy… ¿ayudaras a mamá? — pregunta

Nancy asienta sonriéndole al pequeñín.

continuara... 

Registrarte y comentar la historia

Imprimir

Enviar historia

Enviar a Facebook
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor. El resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Enlaces    -     Anunciar    -     Publicar poemas