11 am

En la habitación había tres camas. El ocupaba la última que se encontraba al lado de una ventana, casi sin pintura como el resto del lugar. Los médicos residentes hacían la ronda. Ella pasó la noche con el, caprichosamente como era su costumbre.

Los pasillos en la noche de un hospital, son como calles abandonadas; fantasmas de bares con recuerdos que se visitan.
Hacía tiempo que no se detenía a ver como la desesperanza invadía las almas y como las ventanas sostenían cuerpos a medio asomar, ritualizando los cigarrillos al esperar una absolución para lo inevitable.
Reflexionó aquel día sobre esos discursos poco creíbles sobre aprovechar las cosas sencillas, de cómo los malos momentos te hacían cambiar.
Sintió un poco de bronca; sabía perfectamente que casi todo eso era un montaje; una manera de querer ganarle al tiempo; el espíritu de un niño asustado por el castigo. Lo desconocido sin más, con el enigma de los límites subidos a la impotencia de un espíritu ilimitado con ansias de trascender.
Recorrió rápidamente todos los pisos atormentada por quienes pedían ayuda; como una enfermera en tiempos de guerra, desahuciando a los sin oportunidad.
Volvió a la habitación  del fondo del pasillo, donde él ya recorría los últimos parajes del recuerdo, sin encontrar ese motivo por el que había luchado toda su vida. Ese sentido que no quería resignar, hasta que la luz de ese auto de frente lo llevara hasta esa cama. Se sentía como una hormiga que solo había pasado una vida transportando una miguita, para que de golpe una pisada arrancara su existencia.
Ella lo miró lo más fijo que pudo tratando de mostrarle en pocos segundos que esa miguita en la que pensaba era su vida y que el pequeño porcentaje de azar del que somos víctimas simplemente había reflejado su paso; que no había una respuesta para todo, que no la buscara, ni tampoco ese sentido cual olla de oro al final del arco iris, ya que era haber vivido. Con el último aliento le sonrió.
Claro que solo él pudo verla antes de cerrar por última vez los ojos. Los médicos miraron el reloj. 11am.
Ella entró en el cuarto de al lado.



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