10- Leo Leyenda, milonga y pizza
El sábado Leo se vistió con una camisa a rayas, un pantalón negro y los zapatos negros bien lustrados. Pasó a buscar a su vecina Inés, y juntos se fueron, en taxi, al Centro Cultural Bernardino Rivadavia, en cuya explanada se realizaba la milonga del playón. Al bajar del taxi, Leo miró a Inés y la encontró deslumbrante, con un vestido negro, arriba de las rodillas, zapatos rojos y un pañuelo rojo al cuello. Llegó a sentir que nunca la había visto tan hermosa.
La milonga estaba llena de gente. Algunos estaban sentados sobre las escalinatas del Centro Cultural, mirando hacia la pista. Otros habían llevado sillones plegables de sus casas. Otros más, miraban hacia la pista, cómodamente sentados en las mesas del bar, al lado del playón. Era una plaza seca, es decir, sin césped, ni árboles, sobre la cual se encontraban el Centro Cultural y el bar. Mientras Leo miraba para todos lados, Inés saludaba amigos, compañeros de la milonga donde ella cantaba.
Hola, Eugenia saludó Inés a una amiga.
Hola, ¿cómo estás?
Bien, te presento a Leo. Es Leo Leyenda, el lector Leyenda la saludó con un movimiento de cabeza.
Mucho gusto. Discúlpenme, recién llegué y me voy a poner los zapatos les dijo la amiga.
Bueno, nos vemos la saludó Inés.
Muchas bailarinas se ponían los zapatos en el mismo baile, quizás para cuidarlos, o porque suelen tener tacos más altos de los que usan habitualmente.
La música había comenzado, y algunas parejas ya estaban bailando cuando Leo e Inés salieron a la pista.
Inés no podía dejar de hablar. Le contaba a Leo todas las historias de los bailarines y sus parejas. Indudablemente conocía ese ambiente, donde se manejaba perfectamente.
Aquella mujer, la atractiva, la pelirroja del vestido dorado, siempre es así, muy llamativa. Va a la milonga, a la nuestra, las compañeras no la quieren; tal vez le tengan envidia o miedo.
Leo la miró, más o menos discretamente.
Aquella pareja, los viejitos, esos siempre vienen, ¡fijate qué bien bailan! Tranquilos, no los apura nadie, concentrados, enamorados.
Leo miró a los viejitos señalados y vio pasar una pareja formada por dos chicas, bailaban bien. Cuando volvió a mirar las chicas tenían otra ropa. Buscó con los ojos, eran dos parejas de chicas. Seguramente faltaban hombres en las milongas, por eso las chicas bailaban juntas. También había mujeres paradas, o sentadas, esperando su turno.
También ellos se sentaron cuando comenzaron las cumbias y ritmos latinos. Algunos salieron a bailar. En algunas milongas se acostumbraba bailarlos; en otros lugares, eran una cortina musical para tomarse un descanso.
¡No me vas a creer lo que me pasó! decía una mujer a su amiga, sentadas al lado de ellos.
¿Qué te pasó?
Me quiso sacar a bailar una chica.
¿Una chica?
Sí, yo le dije que no. Me dijo que ella sabía hace la parte del varón, pero no, no, ¿cómo voy a bailar con una chica?
¿Y qué hizo?
La vi bailando con otra.
Habrá aprendido la parte del varón, porque hay pocos hombres; sino no baila nunca.
Puede ser, pero conmigo no.
Leo e Inés bailaron algunos tangos más.
¿Tenés hambre ya? ¿Qué te parece si vamos a comer? le preguntó Leyenda.
Sí, vayamos, ¿adónde?
Aquí mismo, así si queremos volver a bailar, estamos cerca.
Me parece bien le respondió Inés.
Pidieron una pizza especial, es decir, con salsa de tomate, queso, jamón cocido, huevo picado, morrones y aceitunas, y un vino tinto.
A mi ex novio no le gustaba el tango, no lo sabía bailar, y rara vez me iba a escuchar a la milonga le dijo Inés, al terminar su última porción de pizza.
¿Qué le gustaba? le preguntó Leo, sinceramente; mientras pensaba Me habla del ex novio, ¿esto es bueno o malo? Creo que es bueno. Me parece que leí que las mujeres suelen hablar de sus ex novios con el hombre que les interesa, para que aprendan los errores que no hay que cometer con ellas.
El rock, el rock sinfónico, Kiss, Queen, los guitarristas solistas de rock. Tampoco le gustaban las milongas que escribí yo.
A mí sí me gustan tus milongas, Inés se apresuró a contestar Leyenda, mientras le acariciaba una mano.
Gracias le sonrió ella.
¿Seguimos bailando? ¿Nos vamos? preguntó, solícito, Leo, un poco temeroso de la última escena entre ellos.
Bailemos un rato más. Me gusta cómo bailás vos.
A mí también me gusta cómo bailás vos. contestó Leyenda ¿Te puedo dar un beso?
Sí dijo ella, ofreciendo sus labios.
A Leyenda le pareció que flotaba en una nube. La abrazó dulcemente, bailaron otro rato, y se fueron juntos. Él la acompañó hasta la puerta de la casa, y se volvieron a besar. Se fue a dormir, soñando con ella. Soñaba que bailaban un tango, y eran felices para siempre. Leo ya era muy feliz, y no podía pensar en otra cosa.

Al fin!!!!!! veremos como sigue este Don Leo
Me gusto tu narración amiga, veo en ti una profesional con la pluma, te felicito amiga, CONEC
Bonita narración. No hay nada qué pedirle desde el punto de vista literario. Felicitaciones!
Ha sido toda una evolución de este Leo, que bueno que perdió su timidez. Me gustó tu historia Mariela.
Amiga Mariela:
Leo Leyenda, milongas y pizzas, ¡qué decís che, bárbaro! Los diálogos discurren sin esfuerzo según las escenas que describes de manera natural, casi familiar. Un símil de la realidad llevada a la literatura descriptiva.
Mi saludo cordial y mi felicitación. ¿Bailamos?
JACO
¡Que bien! Leo se empieza a soltar un poco.
Pero una pregunta; ¿lo de las chicas bailando juntas tiene algo que ver con la trama? Porque de no ser así creo que sobraban un poco. Aunque no se que ve de raro aquella mujer en dos mujeres bailando juntas.
pintas tan bien la escena que parece que hasta escucho taquito militar
uuuuuuuuuuy!!!!....
Mmmm, no si no dire nada!, yo creo que otra salida como la de estas y estas de alta Leyenda!!! jajaja...Solo una cosa, no pienses tanto, siente Leyenda, siente!!!
Flota el amor en el aire ??????? Leito será feliz ????? no me perderé los capítulos siguientes.
Leo Leyenda me engancho, y veo como va evolucionando.
Muy buena entrega compañera.
Un saludo.
...fascinante entrega...al son de un tango y una miloga!, saludos colombianos
Este Leo...ya no es tan timido...si hasta besos pide!
Me pregunto si habra sido el libro que le recomendaron...mmm
Te sigo amiga
Besos
Qué novela romántica resultó! Ese Leo es algo bárbaro, parece ser que se está enamorando, qué bien!
Vamos Leo todavía que quedan muchas milongas por bailar.
Excelente relato un abrazo amiga.