Toda esta historia empieza una noche estrellada donde una muchacha de unos 20 años esta con sus amigos y amigas en una caseta de la feria de su pueblo, esa muchacha llamada Elizsa bailaba al compas de la música que estaba sonando, era una pieza que a ella le gustaba.
Cuando menos se lo espero noto como algo o alguien la agarraban por la muñeca y la estiraba hacia atrás, ella se dio media vuelta y vio que era un muchacho muy guapo, un morenazo de ojos claros y labios despampanantes. Él la incito a que bailaran ya que se pego a la muchacha y bailaron ese merengue que sonaba, los dos estaban muy agarrados y notaban como sus miradas se fundían en una. Termino la canción y ambos se separaron cada cual se fue con sus amigos no cayeron en darse los nombres, pero al cabo de un buen rato ella percato donde estaba ese muchacho que había hecho estragos en ella. Se hizo la tonta y vio como él muchacho se acercaba, ella se dio cuenta de que él se dirigía a la barra por donde ella estaba situada.
Antes de llegar a la barra de la caseta, el chico hizo una parada en su camino se paro al lado de Elizsa y la agarro por la cintura haciendo estremecer el cuerpo de esa muchacha que no entendía porque no reaccionaba a eso. El morenazo se dio cuenta que ella estaba un poco confusa y fue quien dio el siguiente paso. Él con una voz que podría enloquecer a cualquiera le pregunto a esa pelirroja que tenia agarrada por su nombre. Ella con voz dulce y delicada le dijo que se llamaba Elizsa y esta le pregunto por su nombre y edad, a lo cual él contesto que se llamaba Robert y tenía unos 29 años de edad. Con sus miradas se contestaban todo lo que querían saber uno del otro, ambos decidieron dar una pequeña vuelta para poder conocerse mejor, así que Elizsa y Robert le dijeron a sus amigos que ahora volverían.
Dando la vuelta por la feria se aproximaron al puesto de helados, él caballeroso la invito a tomar unos helados, ella no tenía muchas ganas pero acepto, siguieron adelante conversando sobre sus vidas, se aproximaron a los puestos de tiros y el jugo una partida para conseguir un peluche para esa chica que lo acompañaba. La feria parecía que estaba sola pues ella no veía nada más que a ese morenazo a él le pasaba lo mismo.
Sobre las 3:30 suena el móvil de Elizsa, era su madre diciéndole que se recoja ya. Ella con voz triste le dice a Robert que se tiene que ir ya, que como aún vive en la casa de sus padres le tiene que hacer caso. Él no le contesta tan solo le quita el móvil y marca un número en él, como se puede adivinar era su número de teléfono además se da una llamada perdida para así tener el número de Elizsa. Fueron por sus amigos y se despidieron.
Elizsa no pudo dormir en toda la noche solo pensaba en ese morenazo que acababa de conocer, sobre las 4 de la mañana cogió una libreta que tenia y escribió lo que le había pasado además lo acompañó por una pequeña poesía que decía algo así:
Son las 4 de la mañana y me encuentro en la cama
no puedo dormir, no concilio el sueño
no se, creo que mi corazón tiene dueño.
A las 5 de la mañana Elizsa consiguió quedarse dormida. El sueño de esa noche tuvo como protagonista el morenazo de la feria.
Elizsa no podía dejar de pensar en Robert ni en sueños, su sueño empezaba cerca de una cascada, ella vestida con una minifalda y un top debajo tenia su bikini nuevo, con delicadeza ella empezó a quitarse la ropa para así poderse meter en el lago que hacia la cascada, dejo su ropa cerca de un arbusto con su móvil y toalla, después se fue aproximando a al lago y se fue metiendo poco a poco hasta llegar al centro, Elizsa estuvo dentro un buen rato y cuando decidió salir del agua y se dirigía a la orilla observo como Robert esta esperándola con la toalla agarrada en la orilla. Él la abrazo con la toalla y ella como era de esperar se dejo abrazar por ese morenazo de ojos claros, la muchacha se fue secando cuando se seco se dirigieron a la playa con todas las cosas que allí tenían se tendieron en la arena de esa playa cristalina, que dejaba ver el fondo de esta, dejaba ver los peces como nadaban, se quedaron los dos mirando el cielo y las nubes sin decir palabra, solo uno al lado del otro, no necesitaban mas que sentir que la otra persona estaba a su lado, sentir la respiración de la persona que tanto amas y aprecias. Se hizo de noche y allí estaban ellos tendidos mirando el atardecer de aquel día tan mágico entonces escucha una voz conocida que le dije que se levante que el móvil esta sonando.
Era su madre ella se levanto se lavo la cara y cogió el móvil, era él, aquel muchacho que había conocido la noche anterior, se puso nerviosa y no sabía como reaccionar, acabo por decir:
- Hola
- Hola ¿qué tal estas?
- Muy bien ¿y tú como estas después de la feria?
- Con una buena resaca, me acabo de levantar y quería escuchar otra vez tu voz.
- Yo también me acabo de levantar estaba acostada cuando sonó el teléfono.
- Huy, perdona pensé que ya te habrías levantado
- No pasa nada, de todas formas ya era hora de levantarme je je je. Además que mejor despertador que tu voz.
- Gracias princesa.
Siguieron conversando horas ambos se contaron su sueños.
para saber el sueño de él tendreis que esperar a la segunda parte.
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