Carta de Rocío a su amado Pedro.
Veracruz, 25 de Abril 1974
A mi amado esposo.
Mi amor, todos estos días sin ti a mi lado se han hecho interminables, los niños a cada momento preguntan por ti y preguntan cuándo volverás a nuestro lado; sé que no es fácil lo que ahora estas viviendo, pero sabes que debemos mantener nuestro pie de lucha.
Cada día que pasa, cada minuto, vives en mis pensamientos, extraño tu fuerte y sutil abrazo, tus besos y caricias…
Vivo dándoles esperanzas a los niños, le cuento historias de ti para que no te extrañen tanto; aunque de tantos cuentos, de tantas excusas que invento, hasta a veces caigo en el delirio de yo misma creérmelas.
En las noches cuándo veo sus rostros angelicales dormidos, recuerdo con añoranza todo lo vivido antes de que se sucedieran todos estos eventos en el país; de verdad mi amor, que siento a veces perder las esperanzas, te quiero a mi lado, esto no es nada fácil y me cuesta aún más sabiendo que no debo decaer porque en mi se apoyan muchas personas.
No dejes de escribirme, te lo ruego, el no saber de ti ahonda incertidumbre en mi pecho, ahora mientras escribo no puedo evitar recordarte y llorar, eres tú con quién puedo desahogarme y espero que me entiendas.
Manuel me escribió diciéndome que me extrañan mucho en la lucha, pero el sabe que la prioridad son mis hijos y mi hogar, y aunque no este físicamente con ustedes, mi mente no los abandona, mi lucha sigue incansable hasta el final, todo sea por un mejor futuro para mis hijos, para nosotros, para la nación.
Mi amado, mi rey, mi cielo, llénate de fuerzas, aparta la tristeza por tenernos lejos, sé que pronto estarás de nuevo a nuestro lado, demuéstrame como siempre que me enamoré de aquel hombre que lucho por sus ideales, ¡No decaigas! Te lo pido por favor.
Aún en la distancia te mantengo a mi lado, aún en la distancia estoy contigo.
Te amo. Besos.
Rocío