bajo el ápice del aquel angulo, el tuyo,
vuelan serpentinas y se muestran en la gloria,
tus ruinas y miserias desvanecidas,
y se exhiben como flores las mentiras,
que ya maquilladas arden engrandecidas.
mis ojos me claman la certeza innata,
pero no hay espejo que desvista tu cara,
y así se va fecundando la mierda y posan las moscas
porque van brillando uno a uno los discípulos
que consagraste el la vorágine de tus garras.