jajaja ninguno de los dos comentarios tienen cabeza,bien de cosa de pendeja,jajajajaja,anda,agarra el cel y segui facebookeando.
en serio che te diste cuenta?,mira como venís a pelear?,ufff jajaja. no da pa decirte nada.
Ah no no te preocupes en mandarme nada,ja la copio de acá,jajaja.
Sigo a tus pies (cuando quieras un poquito más arriba por necesidad avísame y te paso la tarifa)
en fin hablando de ciencia ficción,saben que leí hace unos días?
Alicia en el país de las maravillas (no hablaba de escribeya por las dudas), pero ,si bien es literatura fantástica,esta genial,ciencia ficción pura..la de la reina jugando criquet con los flamencos y puerco espines me pareció reloco jajaj.
pero analizándolo bien:
el conejo,no podían haber encontrado mejor forma de caracterizar al mundo de los adultos,siempre apurados,sin tiempo..
Después de caer en el mar de sus propias lágrimas ¿representa ese mar el líquido amniótico, el deseo de regresar al vientre de la madre, como han señalado los críticos «freudianos» de Alicia?,en fin la tipa nada y se reune con un grupo de animales... representación sin duda política del parlamento ingles (bien podría ser no?)
y miren que bueno esto que encontre en la página de Carroll:
Los que corren y los que “pasan”
Igualmente significativa es la escena en la que Alicia inopinadamente «crece» dentro de la Casa del Conejo. ¡Qué angustia y qué asfixia siente la pobre niña condenad vivir entre las estrechas paredes del mundo de los mayores! ¡Y qué alegría, qué liberación, cuando consigue volver tamaño de niña y sale corriendo de la casa hacia el campo abierto! En el campo se encuentra a otro adulto que representa la antítesis del Conejo Blanco. Si el Conejo tenía siempre prisa, la Oruga se pasa la vida sentada en un hongo gigante fumando su misteriosa pipa. Es ocioso discutir si la Oruga representa o no al fumador de opio, droga frecuente (e incluso tolerada) en la sociedad victoriana inglesa. Representa en cualquier caso, al adulto que «pasa» del mundanal ruido piensa que ya no queda nada por hacer. La "curiosidad" de Alicia, tan alejada de las prisas del Conejo como del ocio de la Oruga, la mantiene eternamente ocupada... ¡y eternamente desocupada a la vez!
Como en una baraja
Tampoco es casual que el Rey y la Reina de Corazones sean sólo naipes. Los naipes tienen un valor convencional, el valor que nosotros, los jugadores, queremos darles. En el mundo de los adultos, tal como descubre Alicia, todos o casi todos los valores son convencionales. Como en un juego de cartas, a unos les toca ser rey, a otros sota, a los más, soldado raso. Su valor depende exclusivamente de unas reglas de juego que son de por sí convencionales. Todo el mundo de los adultos está regido por unas normas que, tal como descubre Alicia, no tienen sentido alguno. La vida es un juego tan absurdo y arbitrario como el partido de «croquet» que organiza la Reina en sus propios jardines.
Una definición de Inglaterra
He dejado para el final el episodio más célebre de Alicia: la merienda del Sombrerero y la Liebre. «El tiempo -le dice el Sombrerero a Alicia- se ha detenido para siempre en las seis... Aquí estamos siempre en la hora del té.» ¿Se ha intentado alguna vez una definición tan brillante de lo que es Inglaterra? De todas las convenciones sociales británicas ¿no es la del té la más absurda y a la vez la más radicalmente inglesa?
El ritual del té es la culminación del absurdo inglés, la verificación, por parte de Alicia, de que se encuentra
«en un país de locos ... ». Ya se lo había advertido el Gato de Cheshire: «Por ahí -le había dicho a la niña- vive un Sombrerero, y en esa otra dirección, una Liebre Marcera... Da igual al que visites... ¡Los dos están igual de locos!»
cosas de locos no?