Fecha: 04/12/11 18:56

.-.CHILE.-. TELETÓN.-.. CHILE.-.

.-.La TELETÓN.-. BIEN don FRANCISCO.-. TE QUEREMOS.-.

.-.VIVA CHILE MI ALMA.-.
.-.CE… ACHE …I…………..=CHI
.-.ELE… con … E… ..=LE…
.-.Chi-chi-chi—le-le-le—VIVA CHILE.-.
.-.Grande mi CHILE.-.

****Puro Chile es tu cielo azulado….
Puras brisas te cruzan también..
y tus campos de flores bordado…
es la copia feliz del Edén.-.****

Para nosotros los chilenos no hay imposibles cuando de dar nuestro corazón se trata.
La meta de la TELETÓN, BASTANTE ALTA 18.890.559.347 pesos.-.( dieciocho mil ochocientos millones quinientos cincuenta y nueve mil trescientos cuarenta y siete pesos…. Más nunca pensamos que era un imposible..
42 millones de dólares.-.( Si el ingles no me falla ) SUPERAMOS LARGAMENTE LA META IMPUESTA.-.
.-.LA TELETÓN.-. Hoy por ti…mañana por nosotros… nadie está libre de sufrir un accidente o una enfermedad que te deje postrado… ahí estará la TELETÓN …para acogerte con cariño, sin costo alguno.. te ayudara hasta dejarte de pie y poner una Gran Sonrisa en tu corazón.-.
Bien don FRANCISCO… Bien la Teletón.-. Bien CHILITO.-.

****Otro botón de orgullo PATRIO.-…. Chile tal vez el único país del mundo que yo sepa donde los BOMBEROS SON TOTAL MENTE VOLUNTARIOS.-. No reciben salario alguno por su sacrificada labor en bien del prójimo. No solo en incendios, TAMBIEN para salvar vidas en todo tipo de desastres, ahí estarán presente nuestros voluntarios,.-. así somos los chilenitos.. de gran corazón, buena onda, buenos hombres, acompañados siempre por nuestra buena, linda y estoica.. .-.MUJER CHILENA.-.****

* Viva Mi CHILE*
y-q-jue, dijo el guaso..jjjaa.-.
aprovechando el espacio:











LOS ROSTROS EBRIOS

DE LA NOCHE

Juan Cristóbal




















A Luis Fernando Vidal,
por ser la forma más generosa y leal de la amistad.

















Yo veo que sólo queda la huella del
desengaño, lo veo con claridad en el
rencor que crece en los ojos de la gente
que pasa en silencio, pateando las
piedras, arrastrando pesadamente una
decisión que tiene que reventar.

GREGORIO MARTINEZ



Rostro 1:
EN LOS UMBRALES DEL DELIRIO



Que los glaciares del olvido/ Me
arrastren y me pierdan, despiadados

JORGE LUIS BORGES


No tiene sentido que yo este aquí/
destruyendo/ lo que no existe.


BLANCA VARELA





POR LOS UMBRALES (INERTES) DEL DELIRIO

Tal vez no necesite sino un petate para morir
un higo para subsistir
LEONCIO BUENO

1
qué época dios mío
qué noches subiendo como vagones enormes de basura
por las placentas incoloras de los niños
tratando de arrancarnos los vientos milenarios de la luna
los huesos enterrados en el mar inflamante de la rosa
y luego (sin sal y sin registro) meternos
-como muebles arruinados- los espantajos de las ruinas
las iras incandescentes de los bodrios en la boca
la soledad sin luz inerme y yerta en la cocina
para/ finalmente / como locos ensangrentados en el agua
descuajeringarnos en los gritos de la tierra
en el sol redondo y salvaje del vació
y allí / en ese lugar del mundo
donde el crepúsculo de las playas y los ojos
enloquecidos de las aves se llenan de miserias y ladridos dinamitarnos
desaparecernos / destrozarnos
como un árbol sin memoria
en la penumbra indefensa y calumniadora de la calma

2
así es / así son / amor mío /estos bichos
estas calles / estos días / estos tiempos
sin luz y sin motivo /
uno / recién aparecido
en las escamas clausuradas de la herida /
en los idiomas lentos y fosforescentes del rocío
cuando llegan estas horas / estos días
estos versos/
tan acostumbrados a caerse boca abajo como el niño
mientras las madres/
orinadas solas en su pecho y en su miedo
en su alma y en su trino
no tienen una cuerda
una rama / una espina
una hoja
un domingo / algo en el camino
un poco de miseria
para entregarle a su hijo
muerto por el pellejo duro del peligro
pero así es / así son / mujer de mis solos documento /
éstas acalles / estos días estos bichos /
cuando flotan en la carne salvaje de los chivos
como señal pura del delirio
como piedra arrojada en el olvido
como hueso mío y tuyo desgarrando
la costra de la soledad
el alcohol y sus aullidos




LA PEQUEÑA HISTORIA QUE SOMOS
Y BUSCAMOS
La noche creía y nadie creía que creciera tanto E. A. WESTPHALEN

condenados a estar solos
a vivir diariamente en las covachas personales de los gritos
en los alambres coloniales y pervertidos de los odios
en los márgenes lentos como imperceptibles del suicidio
donde se agazapan como cuyes las manos cercenadas de lo infame
ya nada nos queda en estos días
únicamente buscar el periplo interminable del otoño
la suerte vagabunda y la canción misteriosa de los niños
pues las lealtades - esas basuritas inconcebibles de las aguas no sirven para nada; solamente para llenar
con reiteradas podredumbres
las bárbaras lastimosa y pequeñas del anciano
porque la soledad
traicionada y espantada entre las algas
pensativas y venenosas de los vinos
ni siquiera sirve para esto:
para cortarnos con un cuchillo la sagacidad o la crueldad fantasmal
de la memoria acalorada entre las sombras
acarameladas y arruinadas de los ciegos
pero si para comprender (relucientemente)
que nadie puede vivir o sufrir o aullar o pensar o gozar por cada
uno de nosotros en las orillas arrinconadas del invierno
entre silencios y viejos armatostes que solamente intentan
opacar
y reflejar la luz de los animales muertos en el alba
donde vivimos – todos en peligro- desgajando
como pequeños huérfanos de cielo
las constelaciones inexplicables y rotas de la luna
donde nos exponemos(eso sí / machaconamente)
como comensales emperrechinados en el aire
al maltrato y naufragio de los días
a la calamidad y a la mirada dividida de los hijos
sobre todo a la mirada de uno de uno mismo en las cunetas de las manos cuando
chocamos con la realidad inalterable de la lluvia
con la escisión de nuestros pasos agujereados en el viento
pues en todo esto y en todo aquello abordable y discernible
del espanto
esta es la pequeña historia que somos y buscamos
para creer –finalmente- como un loco
desde las rocas maceradas de las playas
en el sufrimiento y en esa pena completamente necesaria
que surge como un astro
en la sentencia que aún está en revisión en los canales vivos
pero roncos del infierno.

ESTAS CELDAS
Esta soledad de lámparas vacías
XAVIER ABRIL

un día estas celdas: enormes resplandecientes oleaginosas
separando la verdad de los cántaros rotos en las manos
como el propio puercoespín gozando de pena en su salmuera
algún día nos dirán tantas cosas de la luna
con tanto lujo de detalles / con tantos bulbos desenredados
en su frío
que encontraremos millones de huesos inocentes en las playas
de la ira
que no será necesario botar la piel por las ventanas
agujereadas de la dicha
pues todo será dicho expresado y calculado
en las telarañas perezosas y viles del dinero
y así –sin más que decir o gritar entre la turba inalcanzable
del gusano
todo se quedará quieto: inmóvil aturdido deshecho
como los mismos ojos de la niña violada entre la lumbre
y las espantosas raíces vagabundas de los llantos
entonces nadie hará caso a las perdices de los reos
que seguirán allí en el ocaso de los pobres paradas en el río
como testigos mudos de los vientos
mientras las celdas: encendidas sólidas esponjosas
como bellos animales putrefactos y demolidos en las nubes
se reirán de los mendigos de los gatos techeros en las casas
como si la flor valiese más que mi sangre rh positivo
a pesar de lo cual o tal vez por ello mismo
el horizonte será nuestro sentido nuestro único sentido
frente a las grandes locuras bobaliconas de las piedras
que tratarán de encerrarnos en la lujuria interminable de su
arcilla
mientras los focos destrozados de la calle:
opacos nómades brutales como gorriones locos en su nido
jugarán con las leyes brutales de las tumbas
porque así son así serán y así habrán de ser (antes que un
perro las orine) estas injustificables razones de la historia
pues materia son y en materia habrán de convertirse

en pequeños copos de nieve surgidos de la herida
y de la culpa de las uvas
entretanto los crucifijos de las casas
(antes que desaparezcan para siempre
los brevísimos ruidos insepultos y sensibles de las hojas)
habrán de ahondarse en el silencio de la pena
acribillando los túneles gigantescos de la oruga
y del esposo o de la esposa que fallecen
a la hora del almuerzo pero en distintas direcciones
pues las celdas: excelsas mudas grotescas (mismas comisarías
pecaminosas del espanto) se derrumbarán como el azul repentino
de las nueces
dejando imperceptiblemente a las salamandras peligrosas caminar por el
viento helado de los rostros
entre las rendijas naturales de los ojos
y las gargantas recubiertas por los árboles transparentes e
incandescentes de la noche

LA DESESPERACIÓN DE LOS VIAJEROS

el vampiro que nos enseña urbanidad ordena que nos
deleitemos en las heces, pues de otra forma aún no
Seriamos más jocosos de lo que ahora somos.
RIMBAUD

(signo 1)
las noches respiran en las moradas vacías de los hombres
nadie entiende la palabra el silbido en los ojos de las flores
el viento como un proscrito
derrumba los silencios de las sombras
el morir lento de las vizcachas en el agua
ya porque las tinieblas desfallecen
en las extraviadas espesuras de las nubes
o porque las arañas
aman fugazmente como un muro
la desesperación de los viajeros
-los signos visibles e invisibles de los tiempos-
que brillan milagrosamente en la pesadilla de los fuegos
controlando la mirada
y la sensatez de los infieles
creciendo como una hierba en la esperanza seca
y venenosa del anhelo

(signo 2)
como viejos
las langostas se divierten en verano
talvez purificando nuestras delaciones con el cielo
ora convirtiendo nuestras almas
en una zona oscura y vasta del silencio
pero cuando las estrellas se deshilachan en los cercos
nadie piensa en las lágrimas de arcilla destrozando nuestros ojos despellejados en el sueño
decididos a recoger nuestros pasos en la niebla
donde nuestros huesos
-catedrales puras y voraces del infierno-
hacen trizas nuestros presentimientos en el día
mientras la muerte brilla en los páramos oscuros de los pueblos
ajusticiando la luz podrida del desierto
desbaratando los poderes de la lluvia
y la soledad indestructible del espejo
cuando los antiguos levantan sus miradas en el alba
en una señal justa y taciturna de verdugos
que sueña con carneros
y esposas muertas en el campo
comprendiendo las locuras
y las raíces intactas del misterio

EN EL INFIERNO
...y el mundo está podrido y podrido y podrido y en el
mundo podrido sólo viven el horror y la muerte
LUIS ROGELIO NOGUERAS

viejo tirano: narcotraficante contrabandista y usurero de legumbres recuer-
dos y milagros

ojalá te mueras con tu voz de tortugas y tu apolillada sabiduría de prostíbulo
barato para que tus ojos jamás vuelvan a contemplar la luz amable y gene-
rosa de los niños/

que los geranios no florezcan en la línea de tus manos/ ni las amapolas re-
curran al sexo desmemoriado de tu amada a la descoyuntada de
tus perros para que te quedes a oscuras (como el cumpleaños del cesante) en
el sudario ciego e irremplazable de los tiempos/

que tu corazón jamás se confunda con el grito de guerra de los hombres/ ni
con los aturdidos espantapájaros de la noche/ ni con el recuerdo invalorable
de los vinos -naciendo en el rostro jubiloso del rocío- para que tu lecho sea
siempre la ley perseguida por las tretas y las tetas de las ratas/

que los gorriones jamás vuelvan a picotear tu esqueleto sucio de beodo o tus
pies de enano sin consuelo en los afiches nauseabundos de la calle para que
las nubes no vuelvan a engendrar mordeduras extrañas o signos fugaces en
tu tumba/

que los ciegos no te enseñan a pedir limosnas en los bares ni a vender libros
o botellas en los parques ni soñar con las librerías baratas del invierno o
con el color verde-cielo de las plantas para que tu mirada siga sumergida en
las grutas momificadas y ajusticiadas del espanto/

que los días no te hagan sobrevivir en las anclas astilladas de los barcos/ en
los naufragios sin tiempo del domingo/ en el azar sin destino de las calave-
ras ahuecadas del otoño para que jamás puedas celebrar las delicias de tus
babas en los collares impostergables de la muerte/
que jamás un arco iris se posee en las margaritas atontadas de tu nuca/ ni las
bellas mariposas de los llantos te fecunden en los campos rojos de la dicha
cuando eyaculen su ternura en los cuartos insignes del misterio para que las
colibríes se olviden siempre de tus ociosas pezuñas de carnero degollado/

finalmente que la tierra te trague para siempre como un bocado oscuro en
los asilos desgraciados de las monjas o en las últimas sombras castigadas de
los cardos para que tus condenados a muerte (como un murmullo suave
deslizándose por los muelles serenos de la luna) te despedacen con sus
manos crucificadas en el aire y no vuelvas a aparecer como un mendigo en
las casas castradas de las moscas ni en los orines destrozados de los sueños
ni en los conventos iluminados infinitamente por las rosas/


NUEVO TESTAMENTO
La voz de los poetas no es únicamente el
registro de la vida del hombre; puede ser
también una de las herramientas, uno de
los pilares para ayudarlo a perdurar y prevalecer
WILLIAM FAULKNER
aún la ceguera es verdad
JUAN GONGORA

quien habrá dicho
"hágase la luz y vengan los pájaros a cagarse
en la cabeza infinita de los hombres"

"aquél que vivió mil años con su vida seca
y su canto seco
secas sean sus manos y sus amores secos"

"el que entregare a sus hermanos por un plato de lentejas
sea castrado para siempre en el sueño inmortal de las abejas"

"el que no haya asistido alguna vez con sus hijos al entierro de los locos o a
la misa negra y sofocante de los gallos
navegue para siempre en las cuevas infernales de las moscas"

"quien no haya convertido el pan en vino
y el vino en sangre o la sangre en pisco
sobreviva como el sol
en el corazón infestado de las ratas"

"quien no haya hecho el amor
en la alegría dorada de los muelles
o en la permanente pesadilla esponjosa de los lobos
mastúrbese con la felicidad moribunda de los gatos
o sacrifique un carnero macho
en el árbol desconocido y marchito del misterio"

-y así mientras las rejas y los cielos de hierro se llenaban de aguas y geranios malolientes los tiburones vivían al otro lado de la playa (al final de la soledad de las arenas) entre nubes y cenizas despanzurrándose como un niño en los asilos de los ancianos rencorosos que echaban por todas sus orejas sus babas innombrables mientras el profeta de las sandalias rojas el blujean rosado y los ojos almendrados como cuyes o piratas llenos de tormenta seguía hablando tal como si nada le ocurriese en la herencia sanguinaria de los vientos o en los cerros resplandecientes de la pena cuando establecía con las viejas salamandras el rumor de los difuntos en la playa entre
tanto las aguas avejentadas del corazón seguía su pacto infame con los higos
colorados de la estrella diciendo en las tardes cosas como estas-:

"que tire la primera piedra quien no haya degollado a su padre
en las comisarías envenenados de sus sueños
o en los ojos blancos y desdichados de la lluvia"

"que aúlle quien no haya sido violado a las seis de la mañana
en el territorio libre de los bares
o quien no ha nacido en un sucio y ceniciento patrullero
las palabras más oscuras y devoradoras del planeta"

"que lo parta un rayo
o que el sol o los astros corroyan nuestros huesos en la
guerra
quien no ha probado el jugo desastroso de las tortugas
muertas en la arena"

"que ame y luego quede como un ciego quien no se ha emborrachado con las
mejores mulatas del otoño
y luego atravesado(al final de la carrera) el manantial
de la desesperación como un náufrago envileciendo la flor
nupcial de las tormentas"
-y así siguió hablando por siglos y por siglos y por siempre (con su blujean rosado y sus sandalias rojas y sus ojos rosados como cuyes y piratas llenos de tormenta) el profeta venido de los cielos y traído por la hermana que sonreía como loca detrás de los espejos amarillos y azules de los mares mientras de los cerros bajaban arañas y sombríos colibríes que se asemejaban a los enloquecidos esqueletos consumidos por los zorros de la noche en zonas allendes a la desdicha ciega y atolondrada de la nada-


LIMA: PLAYA NUESTRA
a mis tíos Andrés y Nieves,
que desaparecieron como pequeñas plazas
abandonadas de provincias.
(monólogo)
estás de más en el recuerdo de nosotros
en la memoria negra de nosotros
en el rostro irrespirable de nosotros los heridos los ahogados
los picoteados
los engañados los muertos
todos sabemos que tu no existes
que a ti te embellecen las grandes larvas de los techos
el más grande y horroroso aullido del invierno
la puta más violada de la calle
los homosexuales de voces tontas y medrosas
ahogándose como bichitos locos
en las cuevas hediondas del espanto
y así como te entibias en los cordeles del enfermo
en la ropa helada de los viudos
en la hiel verde de los ríos
-cuando el polen blanco y acuoso de la memoria de tus perros-
tus veranos se asoman pequeñitos
a las flores derrumbadas en la niebla mentirosa de tus pasos
entonces las palomas envejecen en tus babas amarillas
como el dolor aquel de las desdichas
parecido a los lentes rotos de los niños
y es cierto -lima- el alba ya no aplaca
la preocupación de tus rencores
ni las tabernas se clausura
en el corazón mugroso de tus días
ni los abuelos desfallecen de pie en el granero de tus gallos
pues los boxeadores y los poetas entran al hospital y mueren
como una plaga de langostas en los brazos fantasmales de los
trigos/ o como unos cantantes ciegos
en las cazuelas naufragadas de los cines
claro/ los pobres se llenan de orgullo en el fuego de tu casa
y desaparecen en las ubres desordenadas de las vacas/ pero
-me dirás- ¿y los patos? ¿y las madres traicionadas
en la luz azul de los recuerdos? porque nada -te lo digo con
la mayor rotundidez del mundo- es verdad
ni mentira en los ojos oscuros de la alpaca
en los mercados abarrotados de pelícanos baratos
o en el aserrín de las cantinas
que se parecen a la soledad antigua de los locos
mientras octubre -¿recuerdas?-
nos llena de fritanguitas y hábitos morados
señalándonos los milagros de la noche
y las ojeras lentas de las lechuzas en el sueño
porque las sandalias rojas de los conquistadores ya no existen
y tampoco los que fueron cercenados en las cuevas por los osos
por eso no responden tus gaviotas y tú lima te llenas de
ambulantes y pirañas/ de retamas confundiéndose
con la imaginación violenta de los charcos
y si vuelves a interrogarme por los viejos vagabundos
por esos viejos verdes y mañosos
perdidos en los burdeles de los barrios te diré
con la voz más profunda y desafinada de mi pecho:
"pregunta a las primaveras de la tarde a las embusteras hermosas del naufragio
a esas chismosas heridas bajo el sol terrible del engaño
y no jodas pues ya nadie recuerda tus canciones
y menos la soledad oficial de tus derrotas
o tus horribles goleadas en el mundo
cuando vendías telescopios y cerveza
y vinos y que son abundantes como cancha
mientras tus mansiones se llenaban de ratones y asesinos
en la maldición atosigada y miserable de tus pasos"
(recuerdo)
lima, jardín olvidado de hongos y retamas, de viejos eucaliptos y canarios fracasados y destartalados cinemas aplastados por cortinas rojas y baratas. carretera hermosa de provincia abandonada. charco pequeño de estancia solariega a las seis de la mañana. pueblo bello después de la lluvia terca y menuda de los días. rostro maltratado y chamuscado de mentiras. espera inútil de la tarde. llanto retorcido de arañas y saltamontes en los colegios carcomidos por la niebla de la luna. tu cielo es -lima- como la huella de los carruajes en el barro. tu viento como la historia contada por pieles rojas exiliados en el bosque. sin embargo tú no eres solamente la soledad de un oso hormiguero. una vieja chismosa saliendo de la iglesia con un rosario en la mano. una lechuza alcahueta y loca repitiendo tras las puertas apolilladas del sueño:"adoro el alba pero mis amantes se orinan en la tristeza incansable de mi pecho". tú no sientes el peso del carbón o la realidad de las latas de leche en la basura. tú eres solamente un trébol de mala muerte extendiendo sus dominios en los aserrines solitarios de la hoguera. un pozo oscuro de silencio. una bruja arrojando sal y cenizas y ratas en el fuego, pero sobre todo, una rosa pequeñita atravesada en la garganta inocente de los ebrios. en tí los rostros parecen un granero con ratas sin destino. una luz mínima de
perro vagando por los arroyuelos y colinas y callejones del infierno. y también un mendigo recorriendo las calles y las lágrimas saladas de los golpes. tu recuerdo lleno de moho se parece a los globos rotos de los niños. a las plazas inmundas y solitarias de provincia. a ese pato degollado clandestinamente en las chozas de los ríos mientras tus habitantes no ocultan su semejanza a esas palabras oscuras reunidas en las manos del avaro. pero aún así te amo lima aunque sea (para ti) un forastero. una pobre gaviota revoloteando en los árboles arrugados de la iglesia. un esqueleto colmando las ilusiones ebrias de tus calles. por eso tú no llueves siete días seguidos. ni tienes la la memoria hecha pedazos tal como el ladrón o el viejo suicida. ni estás llena de langostas o jóvenes ahorcados en los techos. en tus plazas sólo crecen payasos pretenciosos que hablan de campos de golf en tus burdeles apolillados y sin alma. en ti es más fácil inventar al amigo tal como se inventa una música pobre en los almacenes borrosos de los pueblos. tus monumentos no sirven ni para guarecer a los perros y menos el sueño de las ancianas persiguiendo de memoria a los locos. nadie reconoce en ti una casa de campo, un bello horizonte, donde se venden condones o un poco de agua para apagar el incendio de los geranios vencidos. los pájaros no chillan en tus abandonados asilos porque tú eres la misma sombra muerta de hambre y soñolienta del niño. el sol camina en tu alma como un ogro apuñalado en los muros por esos forasteros jamás esperan de ti la voz fraternal del lechero porque es difícil vivir en la estación del olvido tomando el aguardiente roñoso que enciende el amanecer de las nubes a los viejos turistas y esperar que la voz del cartero disuelva nuestro amor en los muelles baratos o que el
comprador de botellas nos haga olvidar a los padres cuando nos azotaban sin el menor pudor en el baño. sin embargo los trenes no surgen en ti lima como una copa de vino y nos asusta saber que nos alumbra lo único cierto y hermoso del alma: la estación de los desamparados donde nadie sabe qué día será hoy o que nubes parirá mañana la playa. o si tal vez podamos continuar la marcha hacia la tumba de los viejos gorriones. o si nos quedaremos como espantapájaros abandonados en las tabernas del día o en las desteñidas bancas de los parques nocturnos donde los jóvenes estudiantes y soldados sin sueño ven aparecer margaritas y peces en las efigies del muerto. pues la
verdad de todo estoque lleva más de dos siglos sin cielo y sin fuego y sin alma es que alguien camina siempre por los rieles roñosos del tiempo hacia crepúsculos que ya no tienen nada que hacer en la tierra y lo hace como quien llora solo en el río: recordando antiguos amores y amarillentas estampas mientras una sombra parecida a los loros de los horribles piratas lo atrapa en las cunetas descachalandradas del aire como si llevase la soledad o una luz acribillada en sus manos.


Rostro 2:
EL ROSTRO EBRIO DE LA NOCHE





Tú rodaras siempre por las mismas
calles/ y en los mismos barrios
envejecerás/ en estas mismas casas
encanecerás/ Tú desembarcarás
siempre en esta ciudad.

CAVAFIS


estoy en la oscuridad y no soy tan
inocente.

ENRIQUETA BELEVAN


CON MARTÍN ADAN EN EL ASILO
En el desierto está la belleza hecha polvo
HAFIZ

en buena hora te quitaste
tú que ya no tenías nada que hacer en los mercados
en el corazón color caca de las ratas
en los hospitales de los locos/ en las camas de las putas
en los hoteles de turistas
en buena hora te quitaste / felizmente
pagaste todas tus cuentas en los bares
y te fuiste un viernes santo al trocadero
para no olvidarte del último polvo de tus días
por eso los pordioseros y ladrones te recuerdan
cuando bebías en los manicomios de la tarde
con los perdidos de la nada
el pisco más barato de la tierra
y te quedabas tirado como un perro en las esquinas
apestando peor que orines de gata masturbada
pero soñando con las mejores primaveras de la luna (yo
desde mi viejo cuchitril y lleno de asma te saludo
y me acuerdo cuando velabas tu alma de viejo camionero en
las aguas pestilentes de la pena
y cuando escondías en tu negra billetera (de cocodrilo mal habido) los pape-
les inservibles y salvajes de tu muerte) por eso / te ruego /
no dejes caer tu sueño en las excrecencias de las charcas
ni despedazar tu grito de cebolla en las uñas imperturbables
del infante
sin embargo sé por las miradas peligrosas de las aves
que cierta vez robaste en el parque a los mendigos
y te tiraste un pedo en paseo de familia
mientras mirabas a las palomas sonreír entre sus nidos
cuando te quisieron hacer gerente una mañana
y los dejaste a todos hechos unas amapolas en su culo
en las cervecerías de la esquina
pero ahora que tanto hablan de ti en los periódicos
háblanos de la rosa infinita de tus versos
de los duraznos achicharrados de tu insomnio
de la esperanza cruda de las calles / de tu abrigo
que sólo sirve para ocultarte de los cumpleaños de tus hijos y de la herida
horrorosa y mugrosa de tusa pasos / en fin
de los huevos de dios o del olvido (de tus libros)
porque sabemos que tú eres más pendejo
que cualquier malandrín bailando en el infierno
pero como estás a punto de estirar la pata en el asilo
no me queda más remedio que decirte como al viejo dylan
thomas cuando agonizaba como un carnero degollado
en los prostíbulos aterrorizados de los cielos:
"paséate por todos los techos encandilados de la estrella
y mira las pezuñas calcinadas de los burros/ las palabras fatigadas de los
ángeles putos de la tarde para que sepas que no hay mejor comisaría en la
carroña del silencio que un buen trago de ron al pie de las entradas maravi-
llosas del otoño donde ya no se puede amar sino a los lirios rotos del espejo
anunciando los nuevos nacimientos de los ríos como esas tristes avecillas
que envejecen de nostalgia entre los eucaliptos atolondrados de tu
pecho"


TUS CELOS, POETA
¿Por qué abandonaron las águilas la fortaleza de piedra?
JULIO NELSON

tus celos poeta las huellas dulces de tus celos
las huellas torpes de tus labios (rojos / leves / lascivos
como ciruelos en el alba) danzando cual frágil estudiante
en el corazón de los aullidos y en las sombras tumultuosas de
los parques
¿no recuerdas -dime- el cielo podrido de tu casa
las branquias heladas de la playa
las pequeñas plazas abandonadas de tu barrio
cuando tú: solo / sereno / joven / mudo / inútil
mismo oso apachurrado en el color inmortal de la desgracia
devorabas el rumor permanente de las ranas
entregándote a la fábula perniciosa de las flautas
donde la misa de difuntos
era el mismo horizonte azul de los tabacos
en los burdeles pequeñitos de la calma
donde decías si quieres saber de mí dímelo en la cama?
pero ahora que la rosa y los tragos y la pura desvergüenza
de tus huesos ilustrados
atraviesan el sueño envenenado de tus hijos
nos hablas sólo de tus celos / de los improntus
impacientes de tu alma
que nos repite renegona y sin fin hasta el cansancio:
"que nos importan los granizos o los moscardones en la tumba del
hermano
o la vida de los ancianos aplastados por el cielo
solar de las cloacas
o la piel desvencijada de las locas apabullando como vaca
los espacios descascarados de las aguas
si no hay ninguna sumisión a los latidos de los pasos
a los granos de maíz en los cristales de la boca
incluso a este cuerpo libre aunque engrilletado en los
mercados
donde el aire sólo sirve para comprar el silencio voraz
de los canarios"
y así pues con las glándulas marchitas en los labios corruptos
y desfigurados del espanto
con el sueño recién encendido entre las momias deprimidas de
la albahaca
la retama va floreciendo en los crucifijos de la nada
marcando el destello de las luciérnagas reducidas en las
playas inaccesibles de las manos
por eso / recuerda / poeta / los pasos venidos de muy lejos
donde una luz antigua como rencorosa e inapelable de las algas
cruzará el corazón vacío de tu tiempo
dejándote una mancha en los vaivenes arrugados de tu canto
para que así -ausente o ciego/ torpe o mudo
como la música soberbia de tus ojos
nadie te recuerde
ni siquiera en la oscuridad inmóvil de tu casa



CLAMOR
Descanso la fatiga de una vida sin culpas
TULIO MORA

qué maldad hice
para que la noche me llevara corriendo con su amor hasta la muerte /para
que los vientos mordisquearan con hormigas mis brazos en la playa / para
que los animales naufragaran como cifras en mi boca de milagro / para que
los mendigos inventaran insultos en mis labios arruinados por la calma torpe
y atolondrada de mis padres
para que las mentiras
que otrora venían por las aguas heladas de los sueños
y los aires morados del escarnio
se detuvieran en las zanjas terribles de mis huesos
y blasfemaron en mi pecho de paloma
haciendo tantas alharacas y barullos
en los conventos desconocidos de mis ojos
tantos ríos revueltos en las cavernas malolientes de mis manos
si solamente era jovencito del orden señalando
el esperpento de la nada / los huevecitos
alucinados por el deleite del verano
no comprendo pues a qué tantos cacareos y amores misteriosos
de comadres barrigonas temblando como gusanos en el fuego
si el suelo está parejo y la cuestión era florecer
margaritas o dalias en el campo / cenizas en el viento / llantos en los parques
/ ollas en las calles / fieras en el
agua
y ser solamente un pedacito de clamor
en la orfandad destruida de los techos
el camaleón blanco de los tiempos olvidándose de todas las
cosas vacías y dementes del dinero
por eso – talvez - nadie podrá llevarme así nomás hasta el
abismo / hasta la lava hambrienta y andrajosa de los truenos
ya que lo único que anhelo y deseo en las cocinas abominables de la noche
(aparte de patalear entre las conchas negras del espanto) es que pronuncien
bien mi nombre entre los gritos devoradores de los sueños / que miren bien
mi origen en el suelo fatal de mis entrañas / para que nadie se cojudee con
mi vida o crea que soy el único cabalgando entre los aullidos delirantes de
los toros llevándose el botín primario de los
cuervos o el último incandescente de los patos
porque si bien es cierto no sufro como dios en las iglesias
de los cerros / o como las raíces del verdugo en las carroñas nacaradas de
los llantos / me mamo la extensión mas grave y plena de la herida / y de allí
no me moveré hasta quemar el último cartucho o hasta que den el postrero adiós perdido
de la calma
pues siempre seré el triste el ahuevado el taciturno
de relámpagos y vinos / el oscuro / el robador tardío de amores y pestañas /
el ocioso inveterado de la casa
el faltador de palabras en el corazón herido de la amante
el pendejo en las oficinas milagrosas del milagro
y a pesar de ello o tal vez por ello mismo
el infinito amor en las colinas
el silencio puro de la sangre
creciendo como un molusco sin retraso
entre las hierbas silenciosas y quemadas del naranjo

REGISTRO PROPIO
y áridos abismos humanos
JUAN OJEDA

no creo en la salvación de las almas pero me duele la indiferencia brutal de
las sombras la subjetividad total de las ratas la resaca conmovida de los áridos
abismos humanos
es cierto / soy asmático /alérgico a las flores
incapaz de respirar el crepúsculo celeste de los mares
de soñar y sentir el olor de las manzanas en las calles
la tristeza de los barcos perdiéndose en los muelles
pero qué hacer con las estrellas arrugadas en mis manos
con las hojas acobardadas de los sauces
con el corazón atravesado de los novios
con la historia insalvable de mi hermana ahorcándose (día a día como una
piltrafa humana) en los callejones nauseabundos
de los barrios
¿eructar en el silencio de los parques?
¿arrojarse como una luz sin nombre a los designios
inquebrantables de los llantos?
¿o tirarse un pedo en los rincones sucios y terriblemente
maliciosos e impacientes de los cines?
sé que soy un mal ejemplo para los amigos en el barrio
ningún héroe para el sueño de mi madre / una mosca
para las pesadillas permanentes y arruinadas de mis hijos
pero tal como vivimos (y morimos) marihuanéandonos
en las jaulas ociosas y desteñidas de los locos
nada me consuela y todo
(como los bichitos despanzurrados en mi pecho) lo maldigo
claro "vivir es fácil / morir es lo que cuesta" (me dirán
en plan de bacán y después de tirarse a una vegetal en los hoteles
maldecidos de la tarde) pero quién como un sapo me recuerda cuando caminaba ebrio buscando una chambita por las calles o pervirtiendo el canto
occidental de los canarios o alguna alma para conversar acerca de los milagros emputecidos
de los duendes en el silencio inservible de los cardos
obviamente (sin menoscabo de sus odios y malicias) todos exclamarán después de las mareas taciturnas del fantasma: "olvida los colores del rocío /
observa las margaritas exangües de la casa y empújate como un ciego un
trago con los
amigos descachalandrados de la noche"
pero sé (y esto como quien mira apolillarse la felicidad zangoloteada y des-
falleciente entre las manos) que cuando muera o cuando me convierta en el
mejor expropiador de bancos en la tarde / o en el mejor vendedor de
ceviches o chelas en las playas
me tirarán loas y monedas a mi paso
pero ahora que no valgo nada ni un cinco por el mundo
ni un puto real en la cocina destartalada del espejo
repetirán como ánimas encendidas por el diablo: "jódete
pobrecito amanuense del palacio de justicia inmundo de los
llantos"
y así amigos míos / carretas de aquí es el tono / así (a pesar de todo) viviré
entre los floripondios y jazmines hasta mancar / como mancan los caballos)
igual a ese glorioso bolerazo que se mandaba la caderona de la celia cruz
cuando se meneaba como una lagartija por entre los burdeles apesadumbra-
dos y
nauseabundos de la pena

LO DE SIEMPRE
La única manera de vivir plenamente
consiste en saber que uno está perdido.
ALVARO MUTIS

¿y esos de las fotografías nunca duermen?
LEONOR CALMET (93 años)

no sólo de pan o amor vive el hombre
también de sus palabras atragantadas como cuchillos en el
miedo
de sus angustias o desidias vagando como piedras en el pecho
a las dos de la mañana
cuando el sol arrugado y torvo de sus llantos le hace recordar
que la fiebre derrotada y turbia de sus sueños
no tiene heridas en las manos / cicatrices en el cielo
oraciones en al lengua / letanías en el pasto
matanzas de hijos o parientes en el charco de la nada
sin embargo / con sus sucios y suaves bamboleos
y oscuras vanidades de dientes carcomidos por las palomas
invisibles de la casa / trata de llevarlo a las hogueras de la
calle a enfrentarlo con las sombras impuras de la araña
para no hacerle olvidar / (desde las mareas orgullosas de la
sangre) / que es un simple amanuense / un ratero con cara de chacal vomitando cuervos y alimañas en el aliento aburrido de
los bueyes
recordando las tretas ocultas y frías de la noche
donde su labor después de calatearse y culear en las cenizas
amarillentas del verano ( a la luz chicha-morada de la luna)
y pese a la ausencia
de aquesos desdichados y ciegos caracoles
que siempre joden hasta cuando se arrastran por las semillas
enredadas de las uvas
es quemar todos los bordes hirvientes de la rosa
todas las carnes crudas y arrugadas del rocío
ora en los ojos acaramelados de los zorros
ya en las telarañas duras y microbianas de la mosca
mientras repite como un idiota lo de siempre
tocando las costillas blandas de las dudosas y extrañas
lagartijas: "soy el hijo de dios y basta /
hecho a imagen y semejanza de las ruinas /
afincado en los sucios hospitales de la nada /
para arruinar la última morada de mi penúltima agonía"
pero al final - espeso como siempre
cuando se despierta en su casa a las dos o las tres de la mañana
y se encuentra de sopapo con las llaves oxidadas de sus
jefes y sus crueles oficinas
con las fotos de sus hijos asesinados por el frío duro
del engaño y el sol lento de las aguas inservibles en el barro
y carro de basura
haciendo de las suyas en los labios emputecidos de la hierba
se dará cuenta que nada que nada es verdad en este mundo
de hembras peliagudas y horrorosas tumbas clandestinas
a no ser el estiércol apagado de las vacas
o los brebajes mudos de la selva inundando como boas
las alocadas e incandescentes gonorreas de los curas
por lo que después de caminar un trecho por el campo
malicioso de sus sueños / y herido como un sapo
en las fronteras de concentración de su nostalgia (amapolas y
pecados y tragos de por medio) no le quedará más remedio
que repartir desde el fondo de su alma / (en trance con el
principio de los búhos y las algas malvadas de la tierra) /
estampitas y monedas y direcciones invisibles
en el poste milagroso de la esquina
o aquellas palabras que siempre repetía
como sombras o limosnas expropiadas a las leyes de la guerra:
" que cualquiera decida mi destino/ la luz abandonada de mi
vida"
y luego de vagar como un mendigo por el corazón
y la techadumbre peligrosa de la infancia/ entre la desolación y la lentitud de
las ortigas incandescentes en el alba
tras el espectro
de los sueños y las nubes trituradas de los parques por el
aceite y las huellas perversas de los ciegos
terminar afirmando como niño en los árboles frutales
y resecos de su madre:
"ya nada queda en este mundo de mares y pétalos vacíos
sólo mirar el cielo como bar desarreglado
y después de loquearse con las huellas de las hembras
exterminar con estos ojos agrietados
los poderes y las riquezas inexcusables de la lluvia"
ES DIFICIL SALIR A LAS CALLES
yo siento a mis muertos
JOSÉ WATANABE

es difícil salir a las / enfrentarse al mundo de golpe
sentir que el invierno (esa chuchumecona sin rabo)
se nos mete como un moribundo por todos los poros del alma
y nos dice simplemente que no hacemos nada: solamente filmar
como simples podencos (nuevamente) una canción destrozada

no se imaginan (en realidad) lo bravo que es
salir a las calles y ver y sentir aguas y lodo y sombras

correr como putrefactos pescados por todos los techos
rencorosos y salvajes del alba
y saber a ciencia cierta y lleno de babas
que solamente son (finalmente) pequeñas flechitas
hojitas sin rumbo señalando la soledad de los tragos
la soledad intratable e intragable del parque

si no fuese e realidad tan difícil salir a las calles
y enfrentarse al mundo de golpe
y sentir que el invierno se nos mete como un moribundo
por todos los poros del alma
hurgando las promesas y los huariques condenados del padre
diciéndonos que no hacemos nada:
solamente filmar como simples podencos una canción destrozada
y que la vida -esa chuchumecona sin rabo
no es mirar (desde este viejo rincón de las ánimas
como un joven deslenguado sin pecho)
esos pendejísimos y desechables retratos
esas aguas y sombras y lodos correr
como dulces e inimaginables pescados
por todos los sueños insatisfechos del alba
no diría que es terrible esta tenaz circunstancia
este incendio sin nombre devorando la claridad de los llantos
la sinceridad de la hierba / la precisión del canario

pero sucede que yo también siento caminar a mis muertos
ir de parranda a los sapos / por eso
sin decir nada a los míos / una palabra a lo tuyos
una sonrisa a los nuestros / una mentira a los familiares
callados que prefieren el azul de los leños
a la eterna como hosca sinrazón del fantasma
me meto a bailar a las chinganas del barrio
cual cachalote apachurrado y arrecho
para chinear (claro esta previo un yuyito en el caldo)
a las viejas y milenarias hormigas desfallecer en mis ojos de
espanto
y saber en pleno apoltronamiento del cielo
que una mirada / una sonrisa basta
para no llegar al abismo y volver a vivir en el día:
una mirada -digo- una sonrisa / o una llamad que nos indique
aun con sus locos e intratables deseos sarnosos
que las palabras han vuelto a los labios es decir
a las arenas inocentes y destrozadas del aire
a las pasiones absurdas y acojudadas del tiempo
y que por más que lo deseemos o amamantemos o filmemos
ya no volveremos a ser los mismos de antes:
a ver tv en la tarde y viva la vida carajo
pero sí que es posible inmensamente posible
como ciertas y tercas mariposas de infancia vivir en la noche
con diente postizo con manos sin uñas con patas de cabra
con ojos saltones y culo y herraduras de mulos antiguos
especialmente si estamos a punto de ir a una pollada
a escuchar "vestida de novia" / o cambiar (ingenuamente)
la amistad de una amiga por la amistad de los padres
o pedir como un pequeño patán peras o pericos al olmo
mientras nos despedazamos y desmoronamos por dentro
como crueles y perniciosas y acriolladas estatuas de barro
sabiendo que nos acercamos minuto a minuto
a una realidad tan cojuda y llena de piojos como la vastedad
crucial de la muerte
de quien todos hablan sin haberla (apenas un hilito
o una chupada de mango) conocido
pero así es la honorabilidad de los seres el cojudísmo de los
tiempos modernos
la democracia -en cuerpo presente
de aquellos que no tienen nada qué hacer en sus cuartos
sólo acuñar o enlazar (dale que dale el ovillo al pedal)
viejas ideas o putos y misteriosos recuerdos
mientras entran de zampones al cine
para no decir nada del viento
de las zalamerías del trago
de lo difícil que es vivir en las calles
o en las puertas del horno
donde se queman como inmensas ortigas sin rostro
el tamal y la soledad infantil de los sueños

GRAFFITIS A BOB MARLEY
¿este soy yo? ¿y por que?
MILAN KUNDERA

no te hastíes de la vida
haz algo útil con tu tiempo
arroja cuyes a la hoguera
piedrecitas a los ríos
orina en las iglesias
con la complicidad de los mendigos
y la perversión de los espejos
explota los edificios
de los ricos
los sueños de tus hijos
la inseguridad de los misterios
recuerda el salario del vecino
las pisadas del andino
el cache o la tristeza
de las tortugas en invierno
no te quedes en pindinga: sueña
con la libertad de tu destino
con la seguridad inconmovible de las estrellas en el viento
con tu padre ebrio como un caballo desbocado
porque yo / norka / y mírame bien de perfil o por la espalda
algún día te cacharé en los mercados
en los rincones destruidos
por el llanto silencioso del canario
yo / el amante juvenil del trago y la mentira
del terokal y la piscina y las combis retorcidas
algún día como un cura hijo de puta te violaré
en los desiertos / en la maleza cachacienta
y morada de tus ojos
que sufren
como parroquia abandonada
el infierno incomprensible y subterráneo de tu anhelo
porque recuerda norka / flaca como cuerda de guitarra
todo es gris
siniestro
malvado
cursi
en los recovecos
de la dicha
en las apuestas fijas y descachalandradas de los tedios
por eso existo (como dios) de puro milagro entre los cuervos
gritando que mi madre es una perra una puta
en los hoteles apachurrados de la nada
y que nadie (a pesar del chicle
y la náusea delirante y atormentada de mi alma)
me toma en cuenta
en esta manada humillante de animales
¿comprendes ahora mi odio literario?
¿mi barbarie existencial?
¿mis dudas y miserias?
lo insufrible de mis huellas?
¿a los presos de hambre en los sueños carcomidos de la pena?
podrás reírte o carcajearte de mi angustia
de la izquierdosa postura de mis huesos amargados
en las cunetas infinitas de los lodos
de mis tragos verticales en la hierba
de mi amistad inalterable
con las hembritas más fáciles y ricotonas en el barrio
incluso putearme cuando veas a los puercos
tragarse las
sombras y jazmines y los ocasos y los sueños en mis manos
pero como tiene un precio (como dicen los capos y
los militares en la selva) te digo / para joderme y joderte en mi
negra y emperrechinada tristeza:
para qué diablos tienes tu cabeza de water como un huevo en la
mañana
tus ojos de zamba conchuda bamboleándose como un condón roto
en las margaritas de los parques:
segurito para no perder la memoria y tu silueta por el aire
y masturbarte como una lechuza barata por el cine
o convertirte en una vieja antes de ir con los soplos a tu
madre
no justifiques (así) pues depravada tu alma
tu infortunio y tus malas notas de cocinera barata
tu corazón (es verdad) mi querida estudiante sin rostro
ya no ama la cama / ni la cocina el domingo
se ha extinguido
como mi falo
o tu hueco
en los callejones atragantados y facilongos del odio
allí donde los guaguas nacen y se retuercen
sin tener un puto cobre para el combo del día
porque la voz es la voz y el tiempo es el tiempo
y el silencio y la noche las mismas bestias de siempre
no importa: algún día la tierra (nos dicen las vejestorias y
puntualísimas salamandras de otoño) se abrirá y nos tragará como una simple cuculí con zapatos y todo
y así se acabará esta pequeña historia mi querida alcahueta:
como una simple mentira que nunca se acaba
y que jamás se acabará en esta superficie de tetas baratas
porque como dicen los cabros del día: somos los reyes del
mambo
pisando el poncho a los tombos en noches insomnes de trago
sin embargo no te olvides por ello de los precios del alba
de echarte vaselina antes de ir al mercado
y pacharaquearte bien con esos cojudos pelotas de trapo
que se pasan la vida tocando su guitarra en la tarde
porque recuerda (aunque estos caprichos se hundan
en los mondongos eclosionados y desvariados del llanto):
la vida es la vida (rata de mierda)
(ratita de mierda) dorando las aguas
y ahogando a los hijos
como pequeñitos sapitos
en sus sueños vanagloriosos de caca

AL PEQUEÑO DROGO QUE MURIÓ EN MIS BRAZOS
Yo te he visto clamar sin brazos
FRANCISCO BENDEZÚ

creciste vendiendo botellas y huachitos a la luz de la luna
el tiempo para ti jamás tuvo un recuerdo / un horario
o un cuarto para gritar como un animal salvaje en los
barracones de la noche: "la hierba es buena
pero mejor son las chiquillas para fornicar
entre las amapolas sarnosas de la lluvia"
por eso en tus bolsillos guardabas siempre fotos de mujeres
desnudas que encendían como avisos luminosos tus silencios
tal como ese abrelatas de cerveza que birlaste en aquel
horroroso manicomio una mañana donde tus parientes
te llevaron una noche para que no te faltará algún día tu partida de
defunción
ni ese gato que aullaba contigo como un cerdo
nómade en tu cama
de este modo (creían)
nadie podría echarte tan fácilmente al olvido
ni a esa rueda de trastos y viejas primaveras humanas
que son los días después de un sueño lamentable de viejos
mendigos
donde las agallas del pescado y los bosques del cielo se confunden con la
dentadura postiza de las doncellas desnudas y
y las abuelas putrefactas de tedio
talvez por eso (y no por culpa de tu sombra o de algún tonto
o antiguo asesino o implacable verdugo) habías agarrado la
costumbre de pegarle a tu madre y robarle las gallinas y los
balones de gas a tu vecino: para defenderte
de todas las miserias del orbe
y de todas las mentiras que crecían como un diluvio en tu
carne sancochada de loro
jamás supiste (y eso me lo dijiste infinidad de veces
cuando bebíamos -¿recuerdas?- al pie de los balcones de los
cines derruidos)
que el mundo existía o pretendía existir en su lamento cornudo
de ancianos
y que para ti era solamente un huevo redondo capaz de
dar miles de vueltas alrededor de tus manos picoteando las malezas impredecibles del viento tratando de atravesar como un cuervo
descocado sin alas los espejos tempestuosos del sueño
y eso te lo digo ahora que estás lejos del tiempo
de todos los frutos que alguna vez soñaste creciendo en el
terciopelo azul de segunda de tu madre
y sin poner (sobretodo) mi cara de palo porque nunca te vi enseñar tu corazón a ninguna hembrita en el barrio
donde perdías como las estrellas batallas de cielo
a pesar de lo cual la policía te siguió persiguiendo
como un perro y dándote de palos en el suelo para cambiar
-según ellos- "el rumbo a tu vida"
después de abandonar a tus padres y conocer las migajas del ciego y el culo
del atolondrado naufragio / la desolación permanente de los borrachitos
perdidos / el insomnio inservible del llanto / el silencio de los locos vagando
como patos sin dueño por los basurales del día
comenzaste a buscar un espejo para saber que quedaba de ti
en las ruinas del asqueroso destino
pero no encontraste nada: ni siquiera la angustia feroz que
deseabas
por eso te fuiste a beber con los mendigos al mar
de los desaliñados olvidos donde contaste "diez"
antes de tirarte a los rieles descorazonados del tiempo
sin saber que tus amigos te llevaríamos flores y cartas
y cerveza los fines de semana a al tumba
fue entonces cuando en medio de ruinas y larvas y aguas
mugrosa cercadas de miedo
(en realidad un poco antes de todo esto que estamos narrando)
te llevamos a un hospital de provincia
donde nadie clamó siete veces al cielo como lo manda la
biblia
sino que falleciste como una gaviota chillando en mis brazos
vacíos/
luego de enterrar al pie de nubes y naranjos podridos
sin ninguna palabra de viento en los labios pero con tu vieja
linterna (la única felicidad que aun te quedaba en las manos)
unos patas te pusimos (como una clara despedida de amigos)
un viejo ramo de olivos en tu pecho raído
que tú -suponemos-
desde las insufribles pesadillas de las piedras y eucaliptos
sin agua
agradecerás a pesar de tu niebla cansada de espantos
como el mejor y el más infeliz de los inmortales suicidas.
Y si no tienes nada bueno que mostrar.-. NO TE QUEDA OTRA...que estar de allegado..jjjaaa.-.
APROVECHANDO LO AJENO.-.-.UUUAAAHHH.-.
muestra algo valioso de tu país.-.
al menos yo nunca te leo ..no estoy tan necesitado como tu .-.ok.-. COLGAO DE lo Ajeno.-.
aqui algo que si vale la pena:


POEMAS DE ANTONIO FARFAN




Fundamento
¿Alguna vez te has sentido extraño?..
¿Alienado en medio de la realidad?..
Es una sensación honda y dura, sabes.
Porque en el fondo te preguntas si existe
eso que llamamos “realidad”.
Y en ese momento es como si todo volviera al comienzo,
como si de pronto ya no hubiera espacio ni tiempo
y asistiéramos a la fundación del mundo.
Donde las categorías aun están por inventarse,
donde todo debe inventarse porque aun no existe.
Y surge ineluctable la necesidad de hallar un fundamento,
una verdad inconmovible e irrefutable que sustente todo lo demás.
Y allí está el problema, ¿te das cuenta?..
Porque podemos crear ese fundamento
pero nunca estaremos seguros si fue el correcto.
Y entonces el ciclo se repite de nuevo,
porque ahora necesitamos un fundamento
para crear al primer fundamento.
Y entramos en un círculo vicioso sin fin.

Hay una soledad, sabes.
Una soledad que no depende de estar solo
o de tener una multitud a tu alrededor.
Y me pasa mucho, de verdad, que hay alguien a mi lado,
y sé que estoy solo.
Que estoy en un lugar lleno de gente,
y sé que estoy solo.
Que no deja de aturdirme el incesante movimiento de la ciudad,
y sé que estoy solo.
Y caigo en la cuenta de que la soledad me viene de adentro.
Y me duele mucho, sabes,
porque estas lágrimas no logran sacarla.
Porque ahora entiendo lo que nunca quise saber…
La soledad no está en mí, por Dios…
la soledad soy yo.
Se ha consubstanciado con mi alma,
como una mancha infinita que no puede salir
¿Y qué hago ahora, Dios mío?..
Porque toco mi soledad y yo me estremezco de dolor,
y trato de ignorarla,
y brota a la superficie tiñéndolo todo.
Oh, soledad, bendita compañera de mi maldición.
.

Valor
No son las cosas ante mí, sino más bien yo ante ellas…
¿te has dado cuenta?
Porque ahora vale este lapicero y este cuaderno mucho más,
aunque hace diez minutos no valiera nada.
Y es que, de pronto, tiene valor aquello que valoro
y pasa por menos que nada aquello que ignoro…
Y hoy he pensado en ti, sabes,
y hoy valías tanto, tanto…
Y hablé contigo en mí,
¡Y cómo me alegró tu alegría!
¡Y cómo lloraban tus lágrimas mis ojos!,
y lo sentía tanto, tanto…
Hoy he vivido junto a ti y no quiero olvidarlo, ves.
Porque late la mente,
y piensa el corazón,
días de un minuto,
tanto, tanto…
Y vale un pensamiento más que mil imperios,
y un latido más que mil amores,
porque están aquí y son tan míos,
que los toco, los miro y los disfruto…
tanto, tanto.

Futuro
Nada ha cambiado, pero que diferente es,
… ¿verdad?
El otro y lo otro, el no yo,
sigue su inexorable camino hacia mí,
ignorándome o queriéndome aplastar.
Y, básicamente, no ha cambiado,
ni cambiará.
Y veo que no puedo controlarlo
mas que mínimamente,
y con mucha fatiga…
Pero todo es diferente ahora,
porque empecé a ver el presente
desde el futuro.
¡Y cómo cambia la vida
si decidimos mover el ángulo
desde donde miramos!...
¿Te imaginas?...
He visto las cosas que seré,
y de pronto el camino apareció más claro.
Y una luz al final del túnel
ha hecho dulce mi soledad.
Y he pensado pensamientos que pensaré,
y he visto sitios que veré,
y he reído risas que reiré.
Nada ha cambiado hoy, sabes,
pero que bueno ha sido vivir
un poquito de allá, acá.
Porque nada será igual,
aunque lo sea,
y el futuro le insuflará su aliento,
su esperanza y su verdad…

Ayer
Hoy estuve ayer y no quería,
pero debía, debía…
porque allí se quedó
un pedazo que ya no tengo.
Y fui a buscarlo
debajo de un día triste,
y me miró, no sabes como,
y lo miré, entraña mía…
Hoy estuve ayer
y vagué por los rincones
que me arrancaron
sin yo quererlo…
Y me quedé contemplando
gritando en silencio,
exprimiendo el alma
y no podía entender.
Y regresé y estuve hoy
y no entendía, no entendía…
Y volví y estuve ayer,
y lo miré desde mañana.
Y no entendiendo, no entendiendo,
no sabes cómo lo mire…

Vacío
Las cosas no son los que son, ¿verdad?
sino aquello que percibimos de ellas.
Porque miramos el mundo a tientas
como ciegos desorientados,
y palpamos y olemos y sentimos,
sin saber qué ni quién lo hace…
Y luego el miedo sin fondo,
el temor al vacío
Y la soledad infinita del alma…
Y corremos al refugio de las categorías,
(eufemismos de la nada)
inventando sentidos por consenso,
creando propósitos sin substancia.
Y henos aquí, ahora,
llenándonos de voces,
embriagándonos con palabras.
Pero, en el fondo, esa búsqueda…
conciencia infatigable
de la verdad… ¿la oyes?
Yo no puedo dejar de oír, sabes,
gritando sin voz que el ser está allí,
que hay algo allí,
pero que no supimos saber qué.
Y la soledad otra vez,
¿me entiendes?..
ALGO MAS, LAMENTABLEMENTE DESCONOZCO AL AUTOR:3



Lo furioso, lo verdaderamente animal
que me sostiene, lo que me guarda en pie
con el rencor crecido, esto como de hueso,
como de dientes que se muerden
después de haber mascado el polvo,
esto de sangre, esto de grito ahorcado
como un aullido en la garganta,
esto como un muro, como un sollozo
largo de noche sin hogueras, lo animal,
lo verdaderamente huraño que me duele en los ojos.
Dije que el mar es algo así como esa diaria muerte
de mi cuerpo. Hoy me sale lo bronco
y me revuelvo, hoy me sale lo herido
y me desgarro —perdón por esta forma
de amargura, pero es que hoy
de muy dentro me sale lo animal desbocado,
la verdadera furia que me empuja:
esto de maldecir espinas por la boca
lo formalmente triste,
lo exactamente amargo como el llanto.
Ahora me vuelvo y me despido y me regreso.
Voy a buscar mi sombra entre la sombra,
porque mordí sin tiempo un corazón de niebla,
y lo bronco,
lo verdaderamente animal que me sostiene
está dolido.
II
No he podido morir porque empezó a llover anoche,
pero, a decir verdad, ya no me duele aquello
tanto como entonces, ya no me tumba tanto el cuerpo
como antes. No he podido llegar, pero no importa;
han sucedido cosas a todo esto: nacieron gentes
y vinieron visitas y pasaron tranvías largos como la noche;
mi único traje se volvió ceniza, mi triste hueco
se largó a paseo, me atardeció de pronto,
no sé, sin enterarme; luego empezó a llover y no hubo tiempo,
no hubo manera de llegar a parte alguna; me encontré
de repente sin memoria, y olvidé todo aquello que me hería.
Debo decir que era una lluvia oscura la de anoche
(no sé si me entendáis, quiero decir que era una lluvia
venida de muy lejos, venida desde abajo de la tarde
como un montón de niebla sollozante, como un grito;
no sé si me entendáis, era como mujer que llega a despedirse);
debo decir que era una lluvia fría la de anoche,
un encontrarse de pronto en un espejo, llamando a no sé quién
con qué silencio, llamando a no sé quién con qué alarido.
Debo decir que era una lluvia hosca la de anoche.
No he podido morir, pero no importa. Me quedan otros trozos
de pellejo y otros dientes, y a lo mejor mi traje funeral
no está bien hecho. Olvidé tantas cosas desde anoche
que olvidé que mi cuerpo estaba roto y ahora está
no sé dónde, cayéndose de olvido; de esto, a veces,
me acuerdo con nostalgia: salgo por él gritando
como un loco, y acabo sin remedio tropezando.
Debo encontrar un cuerpo que me aguante: mi único traje
se volvió ceniza, y no me queda piel con que ir a mis entierros.
Para decir verdad, ya no me duele aquello como antes.
Tengo recuerdos de mujer trozándome los labios, y ganas
de llegar a alguna parte. No sé si me entendáis:
es un poco de polvo que me aguarda, un montón de silencio
que me espera. Traigo recuerdo de mujer crujiéndome
en los huesos y un hoyo, aquí, que me lastima.
No he podido morir, pero no importa:
desde anoche me duele el esqueleto,
y eso quiere decir que estoy llegando.
Han sucedido cosas, a todo esto: murieron gentes y se fueron
visitas y pasaron noches largas como tranvías y anocheció
de pronto, no sé, sin enterarme; yo me encontré metido
en un espejo (debo decir que era una lluvia fría,
decir que era una lluvia que golpeaba), llamando a no sé quién
con qué silencio, llamando a no sé quién con qué alarido,
con qué ganas de llegar a alguna parte.
Ya no me crece yerba en el olvido; me acostumbré, sin duda,
a tanto oscuro, y a lo mejor mi traje ya está listo:
es cosa de buscar en los armarios donde mi cuerpo,
a veces, se refugia.
Podría añadir algunas otras cosas, pero, a decir verdad,
aquello ya no duele como entonces.
Traigo recuerdos de mujer siguiéndome los pasos
y un hoyo aquí, bajo la piel, que no lo aguanto.
1965

VII
Descalabrado del lenguaje —y luego,
con quién hablar si a nadie
le importa mi gritada,
y nadie, en fin,
se va a dejar caer por estos huecos
en que anda mi bramido balbuciendo,
y más aún mi lenguaraje en busca
de qué decir o cómo y para qué,
si al cabo a mí lo de linguar
se me quedó una tarde apergollado
y dándose de topes contra el suelo,
en un lugar adonde para qué volver,
si pretender apuntalar mi lengua
es tanto o mucho más difícil
que pretender, ahora,
enseñarle a mascullar palabras,
y hoy la hablación me sale a punta
de trancazos,
y más que hablar
lo que me cuaja en la garganta es un aullido
y una ardición de las que escaldan la huesera
con un desmadre tal que ya no balbucir,
sino mover los labios duele,
y más acá el palabrerío pugnando
por salir —y cómo, si hay una trabazón
que ni manera de decir te amo
y mucho menos más lo que por dentro saja
y a empujonazos quiere hablar diciendo mucho
y sólo un dolorón se le amontona
a puñetazos en la boca;
por lo demás, si a quién le importa
un bledo hasta qué vertebraslinguales
me estoy desvertebrando
ni hasta qué tantos de mi carne
me ascua este alarido
mejor me guardo el descalabre
entre mi herrumbre, y esculco
alrededor por ver si me hablan.
1968

VIII
Anoche me dolió la esqueletada, de modo tal
y de manera triste, que al rato de crujir
se vino abajo;
ni para qué moverla —dije— de ese sitio
si al cabo he de acabar igual de caído:
la dentición ya me anda carcomiendo
y adentro el huesadal haciendo estragos;
mejor que de una vez se quede allí tirada
que pronto he de ir por ahi a recogerla;
me importa poco el hueserío que falte
porque de sobra sé que faltan muchos;
no por nada se me han ido cayendo,
a cada tropezón, un resto de ellos.
Si así de invertebral ha de quedarme,
mejor ya de una vez me angosto el alma,
y vale madre lo demás que venga luego.
Anoche me dolió la esqueletada, y a nadie más
que a mí me vino el crujimiento. Me entristo
un poco más y trago en seco, que al cabo sé
que he de acabar mi crujición a solas.
1968

IX
Mi lenguaraje hoscón y mis bastantes ganas
de entardecer de pura muina
hoy más que ayer me llevan de bajada
y, más que ayer también, me friegan todo;
y de remate, allá donde la lengua pare polvo,
un gran charcal de llanto ya se me hizo
y eso que queda todo por decir de tanto escombro
y tanta rabia como hay royéndome la carne.
Si un poco más de ayer logré medio salvar
lo que de mí y de mi pellejo andaba a tarascazos
por ahí, cayendo y siempre a punto
de darse el fregadazo, hoy de plano el dolor,
allá donde la lengua en su charcal se estanca,
pide esquina, diciendo: en esta de una vez
aquí me quedo; nunca jamás mi lenguaraje hoscón
y su tristeza encima jorobando
van a lograr que vuelva yo a más de antier
en que empezaba apenas mi ladrido
a embronconarse;
de pura rabia hoy vengo de bajada y, no que no,
jodiendo recio, un desgarrón me parte el espinazo;
me esculco y sé que estoy ladrando a falta de lenguaje
y que ya es hora de empezar a mordisquear mi osario:
de tanto como hay royéndome la carne,
a puro hueso carcomido estoy sonando.
1968
X
Era como si el fantasma de un hombre que se hubiera
ahorcado regresara al lugar de su suicidio, por pura
nostalgia de beber otra vez las copas que le dieron valor
para hacerlo y preguntarse, tal vez, cómo tuvo el coraje.
Malcolm Lowry, Bajo el volcán.

…y sepa dónde y cuándo apuñalearon mi cadáver.

Caidal mi pinche extrañación vino de golpe
a balbucir sepa qué tantas pendejadas;
venía dizque a escombrar lo que el almaje me horadaba,
y a tientas tentoneó para encontrarse
un agujero tal de tal tamaño que en su adentro
mi agujereaje y yo no dábamos no pie
sino siquiera mentábamos finar
de donde a rastras pudiera retacharse nuestro aullido.
Eso es lo que me queda —dije— de tanta extrañación
como he tenido; un hueco nada más, y ya me crujo
del tanto temblequear de que ese hueco
del mucho adolorar se me deshueque
y ya ni hueco en que caer tengamos
ni mi agujero ni mi yo
tan deshuecado invertebral volvido
que ni a madrazos mi almaraje quiera
ponerse a recoger su trocerio.
Caidal mi pinche extrañación se fue de golpe
luego de extremaunciar sepa qué tantas pendejadas;
no le entendí ni madres de todo lo que dijo,
pero sentí que era de cosas que desgracian.
A buena hora se te ocurre —dije—
venirme a jorobar con lo pasado,
cuando que a puro ferretear me atasco el alma;
si no fuera por tanto pinche clavo que me clavo,
ya ni memoria ni aulladar tendría.
A mí de sopetón una mujer me destazó en lo frío,
y desde entonces
a puro pinche ardor me estoy enfriando.
Ni lumbre en el finar del almaraje y sus trocitos queda
y sólo el agujero está y estamos dentro
mi esqueletada y yo y mis agujeros,
a trompicones tentaleando fondo
para por fin tener donde aventar el alma
y de una vez echar la moridera.
Luego de extremaunciarme el esqueleto,
mi pinche extrañación se fue de golpe;
a tales rumbos me aventó de lejos
que pura mugre soledad me fui encontrando;
de arrempujón en empujón llegué a mis huecos,
todo ya de oquedad hallado hoyado,
y sin huesaje ya y sin nada
en que la agonición llevar a cabo.
Es frío —me dije— lo de agonir que tanto escalda,
pero el asunto es memoriar lo que en trocitos
del almaje va quedando de esa mujer y yo memorio
de cuando me hoyancó y, luego, hubo un desmadre tal
que estropició la elevación de los San Ángel
y memoreo, también, que al destazarme
los huesos se me fueron hasta un deshuesadero tal
que, entonces, mi agujereaje y yo crujímonos de frío,
y a puro pinche enfriar hemos andado desde entonces.
Extremahumado ya,
ni un chinguirito de lumbre en el almaje y sus retazos queda
para lumbrar siquiera el huésar donde a tumbos
velorio a esa mujer que desahució mi almario
y cascajó, de paso, la ardidera.
Una llagada me dejó, y qué llagada,
y aluego hubo un friadal y un chingo más de casas
que a chingadazos, pues, me auparon la caída.
Si así —me dije—, sin nada de huesar
y a puro bújero velorearé por siempre a esa mujer
mientras chinguitos del almar me queden
y siendo como es de frío lo de agonir que tanto escalda,
mejor ya de una vez me descerrajo el alma
y a ver en qué lugar la moridera boto.
Ya ni mi triste corazón me aguanta nada
y ya que en éstas del morir me esculco muerto,
dada la extremaunción, el último traguito
mi agujereaje y yo nos lo echaremos solos.
Briagados ya, y a tarascazos dando fondo,
vidriaremos por ahí a ver en que mugre velorio
nos aceptan:
resurreccir como que está bastante del carajo
y este pinche camión de Tizapán que ya no pasa,
como que nada más hasta un barranco hubo llegado.

SER EN LA SOMBRA
Sé que estás:
pared entre lo oscuro.
Amaso mundos
soy
—qué destrozo.
Palpo ansias o paredes
(toro muge).
Acumulo tinieblas; luciérnagas ya
crepitan tristes.
Pero el muro.
Pobladora de erizos:
sé que estás.
Te acaricio.
Amaso mundos ya sangrantes
o tiniebla.
Pero estás: muro implacable:
estás.
Toro que muge muere entre tinieblas.


ALGO CRUJE
Algo cruje; ciertamente algo cruje.
Madera o mundo o muerte ya cansada
cruje;
ciertamente algo cruje, roe campanas,
masca niebla; algo mastica huesos
de angustiadas palomas.
Algo cruje; ciertamente algo cruje:
caen sonidos o golpes de azadón
o alguien escombra piedras
o quién va hacia mi hueco,
pero no, y sigue de largo.
Ciertamente algo cruje, algo en alguna parte
se está muriendo a escombros,
algo se está viniendo abajo.
Tristeza o soledad o rabia oscura:
qué desolado mundo sin ti se desmorona.


RELACION DEL SEDIENTO
Sed. Cuánta. Qué ansias. Cómo quema
este hierro en la garganta,
este alarido.
Qué de ansias de apagar esta llaga.
Esa mano. Clavo ardiente es tu mano.
Cuánta sed. Hace frío.
Sal es el agua. Sales del agua
hecha sombra hecha hierro que destroza.
Cuánto polvo. Qué de sed da ese polvo.
Vete, o no; ven; ven a mi lado.
Cuánta sed; cuánta. Qué de derrumbes.
Cuánto arde tu tizón; ese hierro.
Ven. Sé labio: empápame. O durazno, no sé.
Empápame. Sé jardín o paloma. Pero ven.
Otro hierro ya no, que ya es bastante
este que en tu impiedad hierro me está
mascando todo.
Esa mano ya no, que me destroza.
Cuánta sed da ese hierro. Qué de polvo.
Qué de remordimiento en ese hierro.
Otro ya no. Esas uñas ya no.
Piedad.
. .. .. .. . —¡Cuánto desastre!
Cómo, cómo troza. Cuánta sed da ese hierro, cuánta
Pobre y FRACASADO TRUHAN.-... no te queda mas capacidad que ser un BOICOTIADOR.-. escondido en un falso nombre.-. JJJJJJJJJJJJ.-.
Creo que te estas mandando CEMENTO, pues el faltar el respeto no es de caballeros y tampoco de truhanes, sino de mal nacidos, yo tengo mucho caracter y nadie me maneja, hago simplemente lo que me da mi reverenda gana, mejor propon cosas y hazlas y no critiques todo, nosotros no tenemos la culpa de tu amargura, ¿sera por lo eso que no puedes hacer nada? yo te conocí de otra forma, buenos poemas,. pero ahora, pareces y perdona que te lo diga señora de mercado, solo chismorreando lo que no te importa, tu no perteneces a este foro, y lo sabes has entrado de contrabando como todo lo que haces en la vida, me das lastima amigo, en verdad ha de ser muy triste sentirse tan solo como tu lo estas.
Para añadir tu respuesta tienes que ser miembro de Escribe Ya:
Regístrate o Entrar aquí
Páginas: 1
© Historias, poemas y otras contribuciones pertenecen al autor. El resto pertenece a Escribe Ya.
Condiciones    -     Privacidad    -     Acerca de Escribe Ya    -     Preguntas frecuentes    -     Enlaces    -     Anunciar    -     Publicar poemas