Dentro de mis dientes, tengo tu rúbrica incontenible
ni inicio ni final de nada en el todo
la ansiedad es la madre de la curiosidad
la madrugada me despertó con lenguas de odio
las estrellas centelleantes me guiaban a tu guarida
piel y caricias me redimen mientras agonizo amándote
si al menos pudieras decir te amo
Vuelo hacia ti: espérame con tus ojos llenos
aunque mirara, sabía que ya nunca estaría allí
hambre de pueblo que no cierra la boca
Ahí donde es voluble como veleta de opulencia
cada caricia de tuya arrancaba de mi piel
como locos galopando sobre aerolitos de neón
como campanadas sin campanario porque
y las sombras en la habitación dejaban entrever
Buenísimo, te diría que uno de los que quedó mejor, parecería que nos hubiéramos puesto de acuerdo, lo leí más de una vez, no lo puedo creer, gracias maestro por unirnos.