Estamos solos siempre, pero algo dentro de nosotros nos motiva instintivamente a evitar ese estado solitario con nuestra primera compañía, la madre. El resto de la vida la llenamos de muchas personas y objetos que nos hacen pensar o sentir que no estamos solos, es como esas pelotas de fútbol que tiene muchos paños, tratamos de completar nuestra vida de "paños". Pero a medidad que pasan los años, esos "paños" de la vida se van perdiendo, un día no hay padres, otro día los hijos se van, otro día se va la esposa y nuevamente nos hallamos solos, en realidad siempre estuvimos solos. Duele la soledad con cada "paño" de la vida que perdemos, por ese vacío que no se puede llenar, nuestra mente razona de que se a perdido a una madre, un padre ,una esposa o a los hijos; pero es la sensación de vacío lo que hiere. Todo es prestado, lo único nuestro, es el alma.