septiembre 11
Día de los inocentes, pero no es mi día, es el día de aquellos inocentes que andan en busca de los ideales, en busca de las utopías que no existen más allá de un puñado de soñadores de aquellos días bellos en que solía salir el sol, día de los inocentes, en que murieron tantos por creer que esta historia cambiaría, en que algunos fueron quemados otros torturados a mansalva, otros asesinados en su amor, en su sueño, en su ser íntimo, nada sería igual que antes, nada volvería a ser, todo cambió, no nos volvimos a ver nunca más como antes, claro que no, todo cambia, pero, los cambios son procesos de enseñanza, de amor, no lo cambian de un golpe en las entrañas, o de una ráfaga al despertar en tu cama ni en la cama de tus padres, tampoco cambia de un minuto a otro, en que nos obligaron a sentir distinto a nuestra naturaleza, nos obligaron a pensar diferente. Nos enseñaron a callar todo, a no decirnos nada, a no escucharnos, a no mirarnos, estaba prohibido pensar, todo era silencio, todo era silencio, estábamos muertos en vida, éramos seres de mentira, nadie hablaba, nadie oía, nadie miraba a nadie, nadie sentía a nadie, todo era espantosamente calmo, inquietantemente quieto, impacientemente callado, todo era sombrío, oscuro, gris, y sobre todo silencioso. Silencioso hasta la agonía, muertes, muertes, torturas, llantos de niños huérfanos, silenciosos, mortalmente callados, noches de muertes, noches de espantos, sólo por pensar diferente, sólo por querer algo distinto.
Sobremanera el silencio desbordaba en las calles, en los negocios, en todas las vidas que caminaban por las veredas, el silencio era perpetuo, aterrador. Jamás había visto un silencio tan temido como ese, era el silencio del dolor, de la desesperación, de la impotencia, el silencio más oscuro y más espantosamente escuchado por todas partes, era de tal manera, que todos escuchábamos ese silencio y si a veces nos mirábamos en algún descuido mirábamos también ese silencio en nuestros ojos. Los ojos que me decían; aún debes callar, aún debes guardar ese reclamo que tienes en tu cuerpo, sin embargo, habían quienes ya gritaban y no los escuchábamos, no queríamos escucharlos, era doloroso escucharlos, era peligroso escucharlos, era asesino escucharlo, y no lo hicimos y lloraron y reclamaron durante 30 años y aún no los escuchamos. Hoy día, porque ya pasó el peligro, entonces hay que olvidar el dolor, ¡para qué recordar el dolor si ya pasó!, ¡para qué continuar con la misma historia si la historia cambió!,¡ la historia nos la cambiaron de rompe y raja!, sin que nadie, ninguno llegara a darse cuenta por completo de que se trataba, hasta que estábamos todos muertos, unos de verdad, acribillados, otros, por las torturas, otros por el terror, enmudecimos y morimos, hasta la fecha, no hay nadie que hable tan fuerte como para desenterrar a todos los muertos de esa época y los muestre a todos en su rostro, y sea capaz de negar que hubo muerte, que hubo asesinatos, que hubo torturas, violaciones y ultrajes, hoy día nadie quiere desenterrarlos, porque nos refregaríamos en nuestra cara el horror de nuestro silencio, de nuestra miserable cobardía, nadie es capaz de desenterrarlos porque nos enfrentaríamos con el dolor, y ¿quién quiere dolor?, nadie, entonces buscamos a los muertos para enterrarlos, buscamos a nuestros familiares desaparecidos para enterrarlos y quedar tranquilos con ellos, y darles una sana sepultura, y ¡¡¡¡¡quién mierdas¡¡¡¡¡¡¡¡¡ desentierra todo el dolor diseminado por las calles oscuras de ese tiempo¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡y quién mierdas es capaz de mostrarnos a todos, los huesos de aquellos, que sí creyeron en un futuro diferente y nuestro, propio, renovador, revolucionario, las carnes dolientes de todos aquellos, que sí murieron por un proyecto de vida distinto, los ojos tristes de aquellos que sí supieron que morirían y¡¡¡¡ no podrían cambiar nada¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡, ¡¡¡¡¡quién mierdas desentierra los esqueletos para que nos cuenten su verdadera tragedia?????, ¿quién?¡¡¡ nadie¡¡¡¡¡¡, todo sigue en silencio, todo continua en igual condición. Absoluto silencio.
