Sobre Conec
Mi nombre es José Antonio, tengo 69 años y resido en Monzón, provincia de Huesca (España) desde el año 1984. Vi la luz por primera vez en un pequeño pueblo de Almería (España) en el seno de una familia humilde; corría el año 1937 y sobra decir que no eran buenos tiempos. Los años siguientes, los de nuestra posguerra, fueron incluso peores. Al menos para mí, pues los tengo grabados a fuego en mi memoria. Mi padre murió tempranamente quedando mi madre al frente de la prole de cinco hijos. Tirar hacia delante resultó muy duro, con penalidades y el hambre siempre acechante, los sueldos de miseria, la explotación de los amos y la maldad de los aprovechados. Una típica imagen, en fin, de "desheredados en tiempos de posguerra", valga la expresión.
Un recorrido de mi caminar a grandes rasgos es éste: infancia de pies descalzos y pastoreo de ovejas y cabras en la comarca de los Vélez (Almería); tres años en un internado de Valencia, con rezos diarios y hambre a toneladas y mis hermanas en un edificio próximo sin que se me permitiera verlas, "azotes con porra" cada dos por tres, y una pena inmensa por no poder abrazar a mi madre, a la que siempre adore; retorne al sur, a las ovejas y a las cabras, a los "amos" poco caritativos; me alisté en la marina (durante ocho años) para intentar ver la luz y me licencié a petición propia para estar cerca de mi esposa , y con la que me case entremedio; la emigración a Barcelona en busca de una vida mejor; el nacimiento de los primeros hijos; la entrada en la plantilla de Aiscondel de Cerdanyola del Vallés (" mi gran suerte"); la primera casa en condiciones y el horizonte sin grandes nubes; entierros y bautizos.
Lo anterior es un recorrido de mi vida en una docena de titulares. Pero hay más, bastante más y lo recojo todo en mis relatos "Cicatrices del alma.",
En mi autobiografía ("lo he querido contar todo") explico los sentimientos que me han embargado en cada trance, y cómo surgí de las cenizas después de una mala racha o una tragedia, y cómo capeé los temporales (algunos auténticas tempestades). Yo he querido sacar todo lo que llevo dentro, toda la tensión acumulada, y ahora me siento mejor.
"Cicatrices del alma" ha sido para mí como una terapia, ya que ha hecho posible descargar mis heridas en el fuego de la letra impresa, pero no con intención de olvidar, ("eso es imposible"), sino la de compartir, con la de dejar testimonio, con la de ventilar un alma en que las cicatrices son perennes… y todavía duelen.
La primera parte de mis relatos son "históricos y documental", porque relato los pormenores de una época (los años cuarenta) y un lugar (la tierra dominada por los amos"), y porque nos sumerge en la batalla cotidiana de la supervivencia y en la tragedia de una madre sola, desamparada y con cinco bocas que alimentar.
Por otro lado, de aquellos años de mi niñez puedo decir que me siento identificado como un mozalbete de culo de mal asiento, insatisfecho con la época y con lo que me ofrecía la vida, rebelde en muchas ocasiones, inconformista… Merodeaba de aquí para allá y no veía futuro, cansado de los "amos", me subí al único tren que tenía acceso sin billete: la Marina.
Estas memorias no han borrado las cicatrices que cosen mi alma, sin embargo creo que mi corazón late más descansado………..
Saludos, José Antonio Sánchez Sánchez