


FUIMOS HECHOS A LA MEDIDA.
Hay hombres que apestan a sarna de guerrilla aún cuando el valor no les alcance para asaltar el monte.
Son las prostitutas gimoteadoras que juegan a las honradas con todos los bandos siempre y cuando les permitan el oficio.
Me equivoqué, usé la palabra hombre y acabo de ofender a nuestro género.
Decía Martí: Los hombres se dividen en dos bandos: Los que aman y construyen y los que odian y destruyen.
Aún aquellos que siendo portadores del mal y son fieles a ciertos principios, línea o regla; se les puede respetar como enemigos del bien, pero los individuos que manejan el verbo por ocasión son más despreciables que un ladrón, son aún más despreciables cuando se afincan en figuras que debemos respetar, las usan como peldaños para sostener determinada condición. Esos son los irrespetables.
Fuimos hechos para no carecer, todo está en la naturaleza a nuestra disposición y sin embargo somos los seres más pobres de toda la creación, el simple pajarillo con solo alzar su vuelo busca el árbol que le proveerá de alimento, cada especie conoce el perfecto orden que le sostendrá; sin embargo el ser humano, se afinca en intereses y esos mismos intereses le destruyen. Usan normas apegadas a su molde, a su idea y las convierten en dogmas para castigar aquellos que no las acaten.
Es un derecho intrínseco la condición a disentir. Jamás la mente humana acepta al 100 % alguna propuesta y sin embargo nos han acostumbrado a bajar la cabeza y a estar de acuerdo por una u otra razón y eso está muy lejos de la honestidad.
Mientras no seamos honestos, seguiremos siendo esclavos; la esclavitud evoluciona más que un virus gripal, tiene la forma que vaya con los tiempos, con el momento, con el ahora y se enmascara de niña bonita, siendo bruja.
He ido haciendo saltos, pero si se unen verán que fuimos hechos a la medida para ser felices.


