Día del Trabajador.

 

Por inferencias, más que por especulación, sabemos cuánto ganaba un obrero al día, hace 2000 años. Es posible que no haya habido la especialización de nuestros días ni el cobro de honorarios profesionales –pormenorizados- como los conocemos hoy: Se trabajaba con ciertos niveles de esclavitud, con cierta libertad, pero, con la esclavitud del vientre con apetitos y hambre.

Un denario al día, según Mateo 20:2 era la retribución de la faena de casi todo un día.   Se comenzaba muy temprano y se terminaba, casi a la caída del sol ¿Habrá cambiado mucho el trabajo  en estos tiempos?

Hubo épocas en que la jornada laboral -incluso para niños- rodeaba más de las 14 horas. Las manos y las vidas, más que producir para el bienestar y confort de estos días, eran sueldos miserables y de subsistencia (salvo casos especiales, que todavía se mantienen en ciertos estratos sociales).

Hace dos mil años,  circulaban monedas de distintas naciones y distintas unidades “patrón”. Unas representaban su peso en oro, plata o bronce, por decir algo. Para el caso de Venezuela, el patrón del valor “en peso”, según una consulta a mi amigo Phil, se estandarizó a partir del 1965. De hecho, en esa charla que no podré registrar como me gustaría –en todo detalle- me enseñó más de las cualidades y sabiduría que tiene este liberal “hermano”.

-Te comento, si llegas a encontrarte una moneda de las leprosías (aquellas que sólo se usaban en los hospitales para leprosos) ¡Tienes cerca de un millón a tu cuenta!

-¡No! Sólo encontré un centavo de 1862.

-¡Bien! Es posible que tengas uno de esos que se acuñó en la época de los Monagas. ¿Tiene una dama con un gorrito frigio que dice libertad? ¿La fecha está entre los laureles?

-¡Sí! Pero al sacarlo de la tierra, se deterioró con la limpieza.

-Es un monaguense. Tiene su valor…

-Te lo voy a regalar, junto con otras monedas: No colecciono eso… ¡Allá tú! que tienes “viejas” de 1700…

-¡Ja, ja! –rió con su acostumbrada modestia- sea lo que sea, es algo con más de 100 años.

-Te daré mis monedas de 1925, en adelante…

-¡Ja, ja! “Estados Unidos de Venezuela” ¿Verdad?

-También hay pocas “gringas”… pero no me interesa conservar nada de eso: Te servirán a ti.

 

Mientras escribo llegaron clientes al negocio de Franklin, quien me dejó a cargo…

Uno quiere seguir una línea de pensamiento, pero la línea es atender, servir y -¿por qué no?- cobrar sólo lo que propenda a lo justo: Eso es servir y ganar el pan. Y, además, “El Cliente tiene la ra$ón”.

En los días de Jesús, los cambistas tenían un monopolio cambiario con el “dinero” del templo. Lo judíos debían usar el Shekel del templo, pues, de lo contrario “el dinero estaba impuro, contaminado”. ¡Cuánta religión y legalismo! ¿No? Pero, este dato, nos sirve para entender la razón que movió a Jesús al deseo de querer PURIFICAR el templo, en dos oportunidades. El relato de los 4 evangelios no da este detalle “técnico”, para eso trabajan los arqueólogos junto con otros eruditos…

Según uno de mis libros, las ganancias anuales de los cambistas estarían volando por los 50 a 55 dólares al año. ¿Había comisión para los sacerdotes? ¿Había “regalías” por esa exclusividad que conferían los sumos sacerdotes? (si es comerciante, sabe qué respuesta es “correcta”).

Muchos, al juzgar lo que hizo Jesús con el látigo de cuerdas (Mat. 21:12 y Jn. 2:15-16), puede hacerse una idea equivocada del Hijo del Hombre. Como la fuente bíblica es objetiva en lo que narra (no subjetiva, a veces) ciertas cosas no llevan el mensaje del actor principal de esas Buenas Noticias. Es mi opinión –me importa un bledo equivocarme- ciertas cosas fueron manipuladas POLÍTICAMENTE, ocultadas en la ignorancia o suavizadas para mitigar LA REVOLUCIÓN LIBERTARIA DEL  EVANGELIO: Creo en la Divinidad y Enseñanza de Jesús (pero no en la imparcialidad “institucional” humana, pues, somos imperfectos sin Él) (La “Iglesia” sirve y sirvió –también- para mucho comercio…).

Retomando la santidad que hipócritamente requería “La justicia” del sacerdocio, tal actitud producía lucro a los intermediarios (¿Cuándo no queda un porcentaje en los mediadores e intermediarios?). Jesús, también consciente como Dios, sabe del usufructo abusivo que se hace, de cualquier cosa, pero “El obrero es digno de su salario”.

 

 

(Sigue)



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AlfaTau

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