Sobre Agonia
Una mañana un grito desgarrador rompió la calma de las 3 de la madrugada del 23 de agosto de 1979, la tierra tembló por unos segundos, como presintiendo algo sublime, luego el silencio chillón lleno la sala de parturientas de un hospital de caridad.
El ave detuvo su vuelo y el cielo dejo caer un rayito de sol cálido sobre mi frente, en ese momento abrí mis ojos a este mundo nuevo.
Luego me dedique a vegetar y a rascar ciertas partes de mi anatomía.